Una historia de amor y sanación


¿Cómo puede un ser humano superar los momentos difíciles, incluyendo la muerte de una de las personas que más quería en la vida? La escritora Anamari Eskildsen reflexiona sobre esta cuestión en su libro Mía, Suya, Tuya, que transporta al lector a través del viaje emocional que emprendió mientras trataba de superar el dolor que le dejó el haber perdido a su madre de una manera cruenta y vil a manos de un asesino en serie.

Describiéndose a sí misma como una lectora voraz, Eskildsen explicó que se le “derramaron las ideas” en el proceso de escribir este libro. “En realidad, no fue una decisión escribir el libro. Se me derramó. Es decir, yo leo un montón. Amo leer y esa es una de las cosas que más gozo en la vida y es como si, por ejemplo, tocaras música y de repente sueñas con escribir música. De tanto consumir libros y sin ser consciente de ello, yo soñaba con escribir un libro por lo que me metí en talleres de escritura. Incluso escribiendo relatos de ficción, siempre me salían estas historias de terror y de abuso. Esta historia yo no quería sacarla porque yo sabía que escribirla sería un proceso doloroso tanto para mí, como para mi familia. Entonces, yo no quería pero se me estaba colando por las rendijas. Como si una lluvia se filtrara dentro de una casa y hay goteras que están encontrando la manera de entrar”, narró.

El libro explora quizá el momento más trágico en la vida de la artista. Cortesía (Cortesía/)

Escuchar durante la pandemia el audiolibro Big Magic: Creative Living Beyond Fear de la escritora estadounidense Elizabeth Gilbert, le ayudó a comprender la necesidad de honrar esas ideas que se pueden tener en un instante de la vida para que no se esfumen y se queden en la nada. “Yo le dije a mi libro: Si tú vuelves a tocarme la puerta yo te prometo que no importa que esté haciendo en ese momento, yo paro todo, y escribiré lo que tenga que escribir”, agregó. Desde entonces, no rompió esa promesa y aprovechó el tiempo que fuese necesario para contar su historia.

Eskildsen hace énfasis en la necesidad de permitir que las emociones fluyan. Así como puede dar tristeza, el atravesar un dolor puede también abrir la puerta a la creatividad, los sueños y las ideas que pueden brindar momentos alegres en medio de la adversidad. “Quería contar el proceso de sanación, ya vivido, ya sanado y ya concluido y lo que me pasó fue que el libro me llevó a conocer realidades que yo no sabía. (…) Fue mágico cuando honré el libro y lo dejé nacer. El libro me llevó de la mano a mí y me dijo: ‘Mira, no has entrado a este cuarto oscuro y no has entrado a esta otra gaveta oscura. Ven, yo te llevo de la mano’. Hay quiénes dicen que los libros son hijos de uno. Pero, en realidad, yo soy hija del libro. El libro me enseñó, me sanó y me sigue enseñando cosas”, relató.

Por cierto, el “Tuya” del título se refiere a que la historia tiene el potencial de conectar con las heridas y los sueños que pueda tener el lector. En cambio, el “Mía” es porque representa a aquella niña que narra su historia en la primera parte del texto; y el “Suya” simboliza el camino por el que transitó Eskildsen al investigar qué sucedió con su mamá, procesar el dolor por ese suceso y después sentir que su madre le dijo: “yo ya estoy en paz, déjalo ir”. Ese camino le ayudó a conectar con las emociones y las necesidades de otros y le dio las herramientas para compartir sus ganas de vivir con los demás. Hoy en día, se siente constantemente apoyada por su madre y se siente permanentemente abrazada e impulsada por ella… donde esté.



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