Una economía paralela se está construyendo ante nuestros ojos. Y no me refiero a bitcóin


Seguramente has escuchado de bitcóin, la primera moneda criptográfica, pero probablemente no de Ethereum, la primera red criptográfica que permite la creación de contratos inteligentes decentralizados. Este último tendrá un mayor efecto en nuestras vidas que el primero, y entre más temprano lo lleguemos a conocer, mejor preparados estaremos para participar de la nueva economía que está facilitando –una economía construida sobre un campo de juego nivelado–.

Recientemente, bitcóin ha resurgido en las noticias gracias a la entrada de corporaciones e instituciones al ecosistema, como Tesla, Microstrategy, PayPal, Square y las dotaciones de Harvard y Yale, entre otras. La compra de bitcóin por las grandes instituciones inició antes de la gran expansión de la oferta monetaria mundial producto de la pandemia, pero estos eventos causaron que se adelantara varios años estas nuevas y más grandes entradas al ecosistema.

Primero, ¿qué es Ethereum? Es una red similar a bitcóin, sin embargo, más generalizada. Su alcance funcional no está limitado a la transferencia de un activo digital –aunque sí facilita la transferencia de su moneda nativa llamada ether–, sino que tiene como propósito principal permitir la creación de contratos inteligentes que se ejecutan automáticamente, son irrompibles, criptográficamente seguros y no requieren de un fideicomiso o ente central para confiar en el cumplimiento de las reglas establecidas en él.

Imaginemos el siguiente caso de uso que apenas rasca la superficie del potencial que tiene Ethereum: reglamentos fundacionales; se acostumbra estructurar las reglas distribucionales de masas hereditarias en reglamentos que indican exactamente qué heredero debe recibir qué y cuánto de cada bien patrimonial. Sin embargo, la ejecución de los deseos descritos en el reglamento depende de un ente central compuesto de una o varias personas, y está sujeto a interpretaciones, polémicas, disputas legales y demás.

Hoy, existe una alternativa realizable en la red de Ethereum de este mismo caso de uso. Un escenario idéntico puede ser resuelto con un contrato inteligente que vive en la red. Es posible escribir unas líneas de código que ejecutan las mismas reglas distribucionales y que, al ser subidas a la red de Ethereum, vivirán ahí para siempre de manera inmutable, esperando el momento en que será necesario ejecutar el contrato y transferir los bienes. El dueño de la masa hereditaria podrá estar seguro que sus herederos recibirán exactamente lo que él quiso en vida, sin depender ni confiar en nadie.

En la primera gran explosión del valor monetario de Ethereum hace tres años, surgieron cientos de tókens dentro de Ethereum que crearon burbujas especulativas en base a simples ideas que no habían sido hechas realidad. En los tres años que pasaron, el ecosistema se fue limpiando y solamente han retenido y aumentado en valor los tókens que crean verdadero valor para el ecosistema. En otro momento presentaré algunos de sus maravillosos casos de uso, introduciendo conceptos como flash loans, que se apalancan de propiedades muy específicas de Ethereum y permiten tomar préstamos de millones de dólares, hacer transacciones con el dinero del préstamo –por ejemplo, para hacer arbitraje de mercados– y luego devolver el dinero prestado, teniendo este mismo una duración efectiva de cero segundos y cero intereses devengados. Suena como una tecnología futurística, que está a años o décadas de nuestra realidad. Pero no; está ocurriendo ante nuestros ojos, cada día contando con más participantes, más volumen monetario, fluyendo hacia y dentro de la red, y generando aplicaciones, muchas de las cuales no serían posibles en una economía clásica. ¿Cuánto valor monetario? Actualmente hay $200,000 millones de Ether en existencia. Pero este número no pinta la película completa, ya que no considera el valor de los tókens o monedas derivadas que viven dentro del ecosistema y acumulan valor entre más utilidad tienen.

Manténgase en sintonía, ya que paulatinamente estaré compartiendo otros casos de uso y cómo usted puede participar dentro de la nueva economía.

El autor es ingeniero y empresario



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