un perfil del niño que no temía a nadie y que será presidente de Rusia hasta 2036

Este viernes 7 de octubre Vladimir Putin ha cumplido 70 años. Desde que en febrero diera orden de invadir Ucrania, los rumores sobre su salud no han dejado de difundirse. El último, el pasado jueves 29 de septiembre, cuando el presidente ruso celebró un acto para decretar la anexión de cuatro provincias u óblasts ucranianos.

Un canal de Telegram, el general SVR, aseguró que antes de la reunión, Putin “se quejó de un dolor intenso en la cavidad abdominal, que no podía detenerse rápidamente, y se pasó la reunión inclinándose hacia adelante, tratando de mantener una postura natural”.

¿Sano o enfermo?

Pero, ¿está Putin realmente enfermo? En julio, durante el Foro Anual de Seguridad del Instituto Aspen, el director de la CIA norteamericana, Bill Burns, fue extrañamente sincero: “Hay muchos rumores sobre la salud del presidente Putin y, hasta donde sabemos, está completamente, demasiado sano”.

Las dolencias de Putin.
Carlos Gámez

Los analistas tienen dudas de que acabado Putin, acabada la guerra y el riesgo nuclear. “Sin duda, la decisión de invadir Ucrania se redujo a una persona: el presidente, que parece estar impulsado por su propia lectura deformada de la historia y una dosis de ambición imperial. Y el enfrentamiento de Rusia con Occidente ha estado impulsado durante años por los agravios personales de una persona que se lamentaba del colapso de la Unión Soviética. Pero es ingenuo esperar que el putinismo no siga vivo sin Putin“, asegura Nathan Hodge en CNN.

Tal vez aún quede Putin para rato. Así que mejor conocerle y asumir su presencia. ¿Es un jugador de ajedrez o de póquer? Gari Kasparov, campeón del mundo de ajedrez durante años y años lo tiene claro.

“Atacar a Ucrania fue un gran error. Pero después de las experiencias pasadas de Putin con los estadounidenses, los franceses y los alemanes, era racional para él asumir que le dejarían salirse con la suya. El dictador Putin nunca jugó al ajedrez, sino al póquer; y era bueno en el póquer geopolítico. A menudo ganaba con malas cartas porque sus oponentes cedían a su farol. Ahora sabe instintivamente que perder esta guerra pondrá en cuestión su supervivencia política y física”, le ha dicho a Der Spiegel.

El dirigente ruso, Vladimir Putin, ha aparecido en un video este jueves junto a su ministro de defensa, Sergei Shoigu, y su estado de salud a vuelto a salir a la palestra tras salir a luz imágenes actuales del presidente.
Putin en un vídeo que desató las alarmas sobre su estado de salud.
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Un jugador de póquer, que tal vez haya sobrevalorado sus cartas, pero no un loco. “No, no está loco. Como no lo está un jugador compulsivo o un drogadicto. No están locos, pero sus cerebros están enormemente distorsionados por lo que les ha convertido en adictos y, en este caso, Putin está enganchado al poder”, le ha dicho a la Agencia EFE Ian Robertson, profesor de Psicología de la Universidad Trinity College de Dublín en Irlanda.

No, no está loco. Como no lo está un jugador compulsivo o un drogadicto… Putin está enganchado al poder”

Según Robertson, experto en la materia, Putin padece un “narcisismo extremo”, evidente, por ejemplo, en la estatua de 20 metros de San Vladimir que hizo levantar junto al Kremlin en 2016 para “sentirse como un semidiós”. Este profesor considera que el mandatario ruso es el “tipo de personas que identifica sus intereses personales con los del país, así que lo que es bueno para ellos lo es también para la nación. No importa que estén muriendo decenas de miles de personas… cree ser el único que puede guiar a la gran madre Rusia hacia su destino”.

Vladimir Putin
Vladimir Putin
Carlos Gámez

El niño que podía ganar cualquier pelea

Putin nació el 7 de octubre de 1952 en Leningrado (actual San Petersburgo), en el seno de una familia de pocos recursos. Como cuenta el libro En primera persona -redactado a partir de entrevistas que él mismo dio a tres periodistas en el año 2000- Vladimir debió conocer la pobreza y la escasez.

¿Cómo era ese niño? Según le contó Viktor Borisenko, un excompañero de la escuela, a The Times, pese a no ser el más grande o fuerte, Putin no dudaba en pelear con cualquiera. “Si algún tipo corpulento lo ofendía, saltaba directamente hacia él, lo arañaba, lo mordía, le arrancaba mechones de cabello… No era el más fuerte de nuestra clase, pero en una pelea podía vencer a cualquiera porque entraba en un frenesí que le hacía luchar hasta el final”, recuerda Borisenko.

No era el más fuerte de nuestra clase, pero en una pelea podía vencer a cualquiera”

Tamara Chizova, profesora de Putin en aquellos años, describe a Putin como “astuto y desorganizado” y un niño que “definitivamente causaría problemas”. Con 16 años, Vladimir fue a la sede de la Seguridad del Estado ruso, mejor conocido como KGB, en Leningrado. Preguntó qué tenía que hacer para ser aceptado como recluta. Le aconsejaron que se dirigiera a la facultad de Derecho. Es lo que hizo.

María y Katerina no utilizan el apellido de su padre y Vladimir Putin siempre ha intentado mantenerlas fuera de foco. Sin embargo, están dentro de la diana de la Unión Europea y de EE UU, que ha anunciado sanciones contra ellas.
María y Katerina, las hijas de Putin.
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De espía a jefe de los espías

Cuando culminó su preparación académica fue reclutado en 1975. Ya era espía, como él se había propuesto. Trabajó en la Alemania Oriental durante 16 años, hasta 1990. Tras la caída del muro de Berlín retornó a la Unión Soviética.

Era astuto y desorganizado… un niño que definitivamente causaría problemas”

En una entrevista de 2017 con Oliver Stone, Putin dijo que renunció a la KGB tras el golpe contra Mijaíl Gorbachov porque no estaba de acuerdo con lo sucedido y no quería ser parte de la inteligencia en la nueva administración.

Conoce en 1990 a Anatoli Sobchak, alcalde de Leningrado, que será su mentor. De su mano comienza a entrar en política, primero como asesor. En 1994, Putin ya es primer vicepresidente del Gobierno de San Petersburgo. Un año después, organiza la rama local del partido liberal del poder fundado por el primer ministro Víktor Chernomyrdin.

En 1996 se traslada a Moscú y va asumiendo distintas responsabilidades en la Administración rusa. Un año más tarde, el presidente Boris Yeltsin le nombra subjefe del Estado Mayor Presidencial. Defendió entonces su tesis en Ciencias de la Economía porque en Rusia la costumbre era que un joven funcionario en ascenso debía escribir un trabajo académico. La tesis de Putin fue un plagio… de un texto norteamericano.

El presidente ruso, Vladimir Putin, juega con su perro Akita "Yume" antes de una entrevista para una cadena de televisión nipona sobre su próxima visita a Japón, en el Kremlin.
El presidente ruso, Vladimir Putin, juega con su perro Akita “Yume”.
Alexei Druzhinin / EFE

Yeltsin y el 9 de agosto de 1999

En mayo de 1998, Putin es nombrado Primer Jefe Adjunto del Estado Mayor Presidencial para las regiones y en julio, el propio Yeltsin le elige como director del Servicio Federal de Seguridad (SFS), el organismo sucesor de la KGB. Pero su ascensión no se detiene.

El 9 de agosto de 1999 es un día fundamental. Es nombrado uno de los tres primeros viceprimeros ministros y, ese mismo día, fue nombrado primer ministro interino del Gobierno de la Federación Rusa. Yeltsin dice que le querría ver como su sucesor y Putin accede a postularse para la presidencia.

El 16 de agosto, la Duma Estatal le nombra primer ministro y Putin gana la guerra por suceder a Yeltsin. Para ello usa la mano más dura en la Segunda Guerra de Chechenia. Con ello obtiene una imagen de garante del orden público, lo que le permite aumentar su popularidad y adelantar a sus rivales.

El avión del juicio final de Putin
El avión del juicio final de Putin
Carlos Gámez

Presidente de todas las Rusias hasta 2036

Ganó en 2000 las elecciones presidenciales tras la renuncia de Yeltsin y luego, la reelección en 2004. En 2007 su segundo periodo presidencial llegaba a su fin y la Constitución rusa de 1993 no le permitía continuar en el poder. Con la popularidad por las nubes tras años de crecimiento económico, en 2008 presentó a Dmitri Medvédev como su sucesor. Así, Putin fue formalmente primer ministro durante cuatro años, pero en realidad seguía siendo “el jefe”.

Medvédev reformó la Constitución para extender el mandato presidencial de cuatro a seis años. En 2012, Putin se postuló para un tercer mandato y ganó en primera vuelta. En 2018 volvió a vencer (obtuvo más del 70% de los votos, aunque con la participación más baja de la historia).

Y para que todo siguiera atado hasta su muerte, Putin propuso en 2020 votar para enmendar la Constitución para que pudiera seguir al frente del país hasta 2036, tras suprimir el límite de dos mandatos presidenciales para un candidato.

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