Un pequeño paso para una mujer, un gran paso para la humanidad


El miércoles, Julio Shebelut respondió vía Twitter a un colega, y su respuesta causó un poco más que controversia. Usando lenguaje despectivo, el periodista deportivo hizo un comentario machista y de tono sordo.

No busco aislar este incidente, ni enfocarme en este específico comentario. Ni siquiera quiero mencionarlo, pues no me gustaría repetir sus palabras, aún si es con el propósito de refutarlas. En vez, es importante concentrarnos en las consecuencias de sus actos, unas que a las mujeres nos ha tomado décadas lograr.

Un día después de su comentario, Shebelut se disculpó y anunció que se despedía de TVN y de TV Max.

Para algunos, esta noticia no es de importancia. Para otros, fieles seguidores del periodista, es triste. Sin embargo muchos vemos la imagen completa, una clara situación de actos y consecuencias; de crimen y justicia.

El periodismo deportivo es una reconocida incubadora de machismo salvaje. Estadísticas presentadas por la Unesco demuestran que mientras que en los más famosos eventos deportivos 40% de los participantes son mujeres, los deportes de categoría femenina solo reciben el 4% de cobertura por los medios.

Aquellas valientes mujeres que deciden sumergirse en el mundo del periodismo deportivo son sometidas a listas como “las presentadoras más bellas” o “las 10 periodistas más sexys”.

Un periodista deportivo argentino causó controversia hace unos años cuando le dijo a la hermana de Leo Messi que: “con las mujeres no discuto de fútbol, ni de nada.”

En el 2018, mientras que la futbolista noruega Ada Hegerberg aceptaba el Ballon d’Or, el presentador le preguntó si sabía bailar.

Gracias a los diferentes movimientos feministas, es notable que las controversias ya no son suficientes, pero que ahora valen las repercusiones. Para reconocer las batallas en las que las mujeres hemos salido victoriosas, es necesario poner incidentes del presente en el pasado.

Comentarios machistas de parte de periodistas deportivos solían ser recurrentes; algunos pueden decir que hasta de costumbre. Una disculpa, anteriormente, se hubiese disfrazado de justicia.

Ya no más.

Poco a poco las mujeres han ido allanando un camino, uno al cual le quedan muchos kilómetros por construir, pero uno que ahora existe. En el futuro, será cuestión de sentido común que con las mujeres se discute de fútbol, y de todo.

La autora es periodista y estudiante de Derecho



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