Un estudio sobre la esquizofrenia sugiere que una puntuación de riesgo genético alto no predice el destino del paciente


La puntuación de riesgo poligénico, una herramienta comúnmente utilizada en la investigación para evaluar el riesgo genético de una persona para una enfermedad, no sirve para predecir el destino de un paciente de esquizofrenia y saber cómo evolucionará, según una investigación publicada en la revista ‘Nature Medicine’.

Con la ayuda de programas informáticos de última generación, los investigadores de la Escuela de Medicina Icahn del Monte Sinaí, en Estados Unidos, han revisado los registros genéticos y médicos de más de 8.000 pacientes con esquizofrenia y han descubierto que esta herramienta comúnmente utilizada en la investigación para evaluar el riesgo genético de una persona para una enfermedad, llamada puntuación de riesgo poligénico, no es mejor para predecir el resultado de la enfermedad de un paciente a lo largo del tiempo que los informes escritos.

Así, los resultados plantean cuestiones importantes sobre el uso de las puntuaciones de riesgo poligénico en situaciones clínicas del mundo real, y también sugieren que el informe escrito de un médico puede ser una fuente de información predictiva sin explotar.

“Tratar a pacientes con esquizofrenia es una experiencia desgarradora. Una de las partes más difíciles de atenderles es intentar determinar si su estado empeorará o mejorará. Si pudiéramos hacerlo, podríamos ayudar a aliviar el sufrimiento que experimentan los pacientes y sus seres queridos”, afirma el doctor Alexander W. Charney, profesor adjunto de los departamentos de Psiquiatría y Genética y Ciencias Genómicas del Icahn Mount Sinai y autor principal del estudio publicado en Nature Medicine.

“Nuestros resultados muestran que para las enfermedades mentales más profundamente caracterizadas a nivel genético, el estado actual de la investigación genética no puede resolver este problema todavía”, destaca.

La esquizofrenia, que afecta a unos 20 millones de personas en todo el mundo, es un trastorno mental que acorta la vida y altera la forma en que la persona piensa, actúa y percibe la realidad. Los síntomas suelen aparecer entre el final de la adolescencia y el principio de la treintena y pueden durar toda la vida. Aunque algunos pacientes pueden responder bien al tratamiento, otros no lo hacen en absoluto.

Aunque se trata de una enfermedad altamente hereditaria, la mayoría de los casos no pueden relacionarse con un solo gen. En su lugar, los científicos han descubierto que el riesgo de padecer esquizofrenia está influido por una compleja combinación de variantes genéticas normales, ninguna de las cuales contribuye por sí sola en gran medida al riesgo, pero que en conjunto son responsables de muchos casos. En la actualidad, se han asociado casi 300 variantes de este tipo con la esquizofrenia.

La puntuación de riesgo poligénico es un método comúnmente utilizado para resumir el componente genético del riesgo de una persona para una enfermedad. En la última década, muchos estudios de gran envergadura han demostrado que las puntuaciones de riesgo de los pacientes con esquizofrenia son significativamente más altas que las de los controles sanos. Se han observado resultados similares en estudios sobre otros trastornos como la hipertensión y la diabetes.

“La puntuación de riesgo poligénico básicamente suma todos los rasgos que se asocian a un trastorno complejo. Inicialmente se diseñó como una herramienta descriptiva. Más recientemente, los científicos han propuesto que podría ser una herramienta eficaz para la medicina de precisión en la que la genética de una persona se utiliza para diagnosticar la enfermedad y predecir los resultados”, explica Isotta Landi, becaria postdoctoral en el laboratorio del doctor Charney y la autora principal del estudio–. En este estudio queríamos probar rigurosamente si la puntuación de riesgo poligénico podía ser también una herramienta de predicción”.

Al principio, los investigadores compararon los registros genéticos y médicos de 762 pacientes con esquizofrenia almacenados en el programa BioMe BioBank del Sistema de Salud del Monte Sinaí. En concreto, comprobaron si la puntuación de riesgo poligénico de esquizofrenia de un paciente podía predecir seis malos resultados de cada paciente mejor que la información derivada de los informes médicos redactados por los doctores.

Para ello, la doctora Landi trabajó con otras personas en el desarrollo de programas informáticos avanzados que calculan las puntuaciones de riesgo poligénico a partir de los datos genéticos de un paciente y utilizan herramientas de procesamiento del lenguaje natural para extraer información de los informes escritos.

Descubrieron que dos de los resultados -el comportamiento agresivo y la necesidad de hospitalización- estaban significativamente asociados a puntuaciones de riesgo poligénico más altas. Sin embargo, las puntuaciones no eran más eficaces para predecir estos resultados que la información derivada de los informes escritos, y la combinación de ambas no cambiaba la capacidad de predicción.

Los experimentos de seguimiento corroboraron estos resultados. Por ejemplo, los investigadores no observaron ningún cambio en los resultados cuando intentaron predecir los resultados sólo en las personas con las puntuaciones de riesgo poligénico más altas.

Por último, observaron la misma tendencia cuando analizaron los registros genéticos y médicos de 7.779 pacientes almacenados en la Cohorte de Psiquiatría Genómica, un gran proyecto financiado por los Institutos Nacionales de Salud. Una vez más, las puntuaciones de riesgo poligénico no mejoraron la capacidad de los datos clínicos para predecir los malos resultados.



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