Ucrania pide “armas, armas y armas” a la OTAN y tacha de “insuficiente” las últimas sanciones de Occidente a Rusia

El ministro de Exteriores de Ucrania, Dmitro Kuleba, ha llegado este jueves a sus reuniones con los aliados de la OTAN en Bruselas con tres puntos en la agenda: “Armas, armas y armas”.

“Mi agenda es muy simple, solo hay tres asuntos en ella: armas, armas y armas””, dijo a los periodistas a su llegada a la sede de la Alianza Atlántica.

Los estados miembros de la OTAN llevan dos días reunidos pensando conjuntamente cómo poner fin a la guerra en Ucrania. Sin embargo, dos noticias de última hora ahuyentan todo optimismo de lograr este anhelo. De una parte, Alemania ha emplazado a la Alianza Atlántica a una nueva cita monográfica sobre Ucrania en el mes de mayo y, de otra, el propio presidente de la OTAN, Jens  Stoltenberg, ha comentado en los pasillos que el conflicto en el flanco este de Europa puede durar “meses o incluso años”.

Concretamente Stoltenberg, preocupado por una próxima gran ofensiva rusa, ha afirmado que “tenemos que ser realistas y darnos cuenta de que esto puede durar mucho tiempo, muchos meses, incluso años. Y esa es la razón por la que tenemos que estar preparados para el largo plazo, tanto en lo que se refiere al apoyo a Ucrania como al mantenimiento de las sanciones y al fortalecimiento de nuestras defensas”.

Las últimas sanciones, que en la UE afectan por primera vez a la importación de carbón, incluyen además el veto estadounidense a la inversión en Rusia, la expulsión de diplomáticos rusos y trabas a los movimientos y fortunas de las hijas de Putin. 

Sin embargo, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, en su discurso vespertino las ha tachado de insuficientes para frenar a Putin: “Este paquete tiene un aspecto espectacular, pero no es suficiente”, indicó.

La preocupación ucraniana, que comparte Polonia, es que la UE está dividida sobre la conveniencia de vetar del gas ruso (que tanto oxígeno económico da a Putin). Ambas naciones vecinas creen que la política comunitaria no alcanza consenso en este punto porque se deja influenciar en exceso por el temor de los industriales alemanes de que su modelo económico, basado en la energía rusa barata, se vea amenazado.

Sin tropas rusas en la región de Kiev

Sobre el terreno ucraniano, la Defensa de EE UU ha podido constatar que todas las tropas rusas que quedaban en los alrededores de Kiev y la localidad de Chernígov, en el norte de Ucrania, se han retirado de esas zonas. Insisten en que no es un repliegue pacífico, sino un reajuste.

Aunque todavía no se ha detectado “cambios reales” en la situación en el este o el sur de Ucrania, han advertido las mismas fuentes de Inteligencia.

“Mariúpol sigue aislada, pero los rusos no se la han asegurado pese a las informaciones de fuentes abiertas de lo contrario, de los ucranianos entregando Mariúpol, evaluamos que eso no ha ocurrido”, han informado.

Naciones Unidas sí habla de bombardeos y, sobre todo, de dificultades para hacer llegar a la población del este y el sur de Ucrania la ayuda humanitaria. “Hemos recibido informes sobre el aumento de los combates, los bombardeos y los enfrentamientos en la región del Donbás, en el este, así como en las provincias del sur de Ucrania. Los enfrentamientos siguen afectando a las zonas residenciales y dañando infraestructuras clave”, ha alertado Stéphane Dujarric, portavoz de la Secretaría General de Naciones Unidas.

5.000 civiles muertos en Mariúpol

Desde que se iniciara la invasión, según la ONU, al menos 1.480 civiles ucranianos han muerto. Pero el recuento promete dispararse. 

La liberación de las áreas de Kiev y de Sumy está dejando el rastro de la barbarie rusa a la vista. El diario The Guardian ha visitado la ciudad de Trostianets, en la región norteña de Sumy, donde ha podido “hallar pruebas de ejecuciones sumarias, torturas y saqueos sistemáticos durante el mes de la ocupación rusa”. El alcalde de Trostianets ha confirmado el hallazgo de, al menos, medio centenar de cadáveres.

Y aún peor es lo que podría llegar a encontrarse en la sitiada Mariúpol, donde el alcalde habla ya de “5.000 civiles muertos, 210 de ellos niños” desde el inicio de la invasión.

Zelinski acusa a Rusia de enmascarar crímenes de guerra

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, acusó esta noche a Rusia de “sacar a los muertos de las calles y sótanos del territorio ocupado” para ocultar la evidencia “de los crímenes de guerra” que su ejército comete en Ucrania.

En su mensaje de esta madrugada, Zelenski dijo tener “información de que el ejército ruso ha cambiado sus tácticas y está tratando de sacar a los muertos de las calles y sótanos del territorio ocupado. Ucranianos asesinados. Esto es solo un intento de ocultar la evidencia y nada más”.

Esta madrugada el Senado de EE UU ha aprobado de manera unánime una resolución no vinculante que respalda una investigación por crímenes de guerra contra el presidente ruso, Vladimir Putin. A este lado del Atlántico, también en esto cunde la división entre los países: Polonia pide juzgar a Putin por crímenes de guerra, pero se enfrenta a Alemania, que sostiene una postura más conservadora respecto a cómo catalogar penalmente las atrocidades de la guerra cometidas por las fuerzas rusas.

Negociaciones de paz

Mientras tanto, son ya más de 4,3 millones de personas las que han salido forzosamente de Ucrania desde que Putin dio orden de lanzar una ofensiva militar el pasado 24 de febrero “para desnazificar” el país, y más de 11 millones el total de los que han tenido que dejar sus casas.

Y presumiblemente tardarán en volver. Con la OTAN, EE UU y la UE organizándose para proveer de armamento suficiente para la resistencia ucraniana y la UE anunciado que el quinto paquete de sanciones a Rusia no será el último, de lo que no hay señales es de un nuevo encuentro para el alto el fuego o de negociaciones de paz.

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