Turismo paga por las malas decisiones


El Ministro de Salud (Minsa), Francisco Sucre, siempre alega en cada una de sus intervenciones que las medidas que toma además de proteger la salud de los ciudadanos, también contribuyen a la recuperación económica del país. Lo dice con mucha propiedad, imagino que lo dice porque el impacto de la tercera ola fue menor a lo proyectado.

Lo cierto que más allá del toque de queda y demás restricciones de movilidad que se aplicaron sin ningún sustento científico, los casos positivos del coronavirus (Covid-19) en el país han disminuido por el avance de las jornadas de vacunación, y al deseo de los panameños de estar protegidos contra este mortal enemigo.

Quisiera conocer los datos económicos que maneja el Minsa cuando se habla de recuperación económica, porque lo que respecta al turismo, estamos muy distantes de llegar a ese punto de equilibrio. Lo que sí es cierto es que a la fuerza hoy tenemos más emprendedores que antes.

Muchos son trabajadores que perdieron su trabajo de forma definitiva, otros todavía siguen con contratos suspendidos, pero todos tienen una meta en común y es generar ingresos para cubrir sus gastos diarios.

La informalidad está alcanzando niveles preocupantes y su efecto se sentirá en las cifras finales sobre recaudación de impuestos, los ingresos de la Caja del Seguro Social y en otras esferas de la economía.

Para frenar esta pandemia económica es necesario que el Gobierno deje de tomar decisiones de espalda al sector privado del país. Nosotros no queremos gobernar, pero sí podemos compartir nuestro punto de vista sobre el impacto que pueden tener las decisiones que adopten las distintas entidades del Estado, como el Minsa.

Después de múltiples solicitudes, las autoridades simplificaron el ingreso al país por el Aeropuerto Internacional de Tocumen de las personas que ya cuentan con el cuadro de vacunas completo.

Cientos de pasajeros quedaron con un mal sabor de boca debido al mal trato que recibieron en Tocumen y será el turismo el que pagará los platos rotos, porque cada uno de esos visitantes compartirá su experiencia con su circulo cercano y estos con sus amistades y la mala imagen que se ganó nos costará caro cuando intentemos captar nuevos turistas.

Es preciso levantar el resto de las restricciones como el toque de queda. Los turistas quieren ser libres, no viajan para estar encerrados en un hotel.

Creo que todos comprendemos que tenemos que aprender a vivir con este virus y que mantener un toque de queda no ayuda a reducir lo niveles de contagios.

Hay que enfrentar esta situación y empezar desde ahora a crear responsabilidad ciudadana con campañas bien hechas que motiven a la población a vivir en pro de una mejor vida llevadera a pesar de la presencia del virus. Nos toca seguir adelante.

El autor es operador de turismo receptivo.



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