Tratar la covid como una gripe podría ser un problema para personas vulnerables


Muchos países han empezado a poner fin a la excepcionalidad de la pandemia, acabando con muchas de las restricciones que se pusieron en marcha para frenar el avance de la pandemia y pasando a tratar la enfermedad de la misma manera que otros virus respiratorios comunes. Sin embargo, y aunque es cierto que las vacunas otorgan una fuerte protección a la mayoría de las personas, la enfermedad continúa circulando y esto podría conllevar algunos riesgos, especialmente para ciertos sectores de la población.

Lecciones ignoradas

Así lo advierte una declaración publicada en el medio científico Journal of General Internal Medicine por expertos de la Universidad de Illinois (Estados Unidos) y la Universidad de California (Estados Unidos).

Estos autores no se oponen necesariamente al levantamiento de algunas de las restricciones más invasivas, sino que apuntan a que el concepto de ‘nueva normalidad’ conlleva un cierto riesgo de ignorar lecciones importantes de la pandemia: concretamente, el riesgo especialmente elevado al que se encuentran sujetas ciertas demografías.

Por un lado, están las personas con enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT). Se trata de enfermedades no contagiosas que duran al menos un año, e incluyen algunas como el cáncer, la diabetes o las enfermedades cardíacas. Son actualmente la principal causa de muerte en el mundo,  y cuando coinciden en un mismo paciente incrementan de manera muy importante el riesgo de sufrir complicaciones graves de la infección por el SARS-CoV-2.

Por otro, están las personas de nivel socioeconómico menor y, especialmente en países como Estados Unidos, las minorías étnicas, que soportan una mayor carga de la enfermedad por la covid-19.

Algunos pasos inmediatos

Así, creen que la estrategia de ‘nueva normalidad’ en Estados Unidos se centra casi exclusivamente en la pandemia de SARS-CoV-2, y no lo suficiente en los contextos en el que esta enfermedad resulta más dañina. 

Por ejemplo, argumentan que el control y la prevención de las ECNT debería tomar un papel prioritario en las políticas sanitarias, a fin de reducir no sólo las instancias graves de la covid, que siguen dándose, sino también los de posibles futuras epidemias. De esta manera, creen que es importante mejorar los sistemas de cribado y tratamiento de muchas de estas patologías; o también aprender de las campañas de promoción de la vacunación frente a la covid-19 para mejorar las campañas de concienciación para adoptar hábitos saludables que previenen algunas ECNT.

Similarmente, creen que deberían tomarse medidas para minimizar la desigualdad en el acceso a los recursos sanitarios entre diferentes comunidades, para de esta manera poder disminuir también el impacto de los brotes en aquellas poblaciones que son más vulnerables a ellos.



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