tras la OCDE y Bruselas… el FMI también es más pesimista con España


El Gobierno de Pedro Sánchez ha recibido tres jarros de agua fría seguidos este miércoles. Si primero ha sido la OCDE la que ha empeorado su expectativa de crecimiento y de déficit para España, y después ha sido Bruselas la que ha afeado su plan presupuestario por alejarse “significativamente” del ajuste prometido, la tarde ha dado otro disgusto al gobierno socialista al conocer las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI).

El organismo dirigido por Christine Lagarde ha rebajado en dos décimas su previsión de crecimiento de la economía española para 2018, hasta el 2,5%, y advierte de que si se prorroga el presupuesto de este año el déficit se podría desviar hasta el 2,4% del PIB en 2019.

“La economía española sigue recuperando el terreno perdido durante la crisis”, reconoce el FMI en el informe anual sobre España difundido este miércoles, aunque apunta que ya ha superado el pico del ciclo y que el ritmo se moderará hasta el 2,5% este año, el 2,2% en 2019 y así progresivamente hasta el 1,75 % a medio plazo.

La previsión para 2018 es una décima inferior a lo previsto por el Gobierno y según el FMI responde al debilitamiento de las fuerzas cíclicas y un entorno externo menos propicio. Además, es dos décimas inferior a lo que había pronosticado hace apenas un mes y medio.

Más déficit de lo previsto por el Gobierno

Además, ha elevado hasta el 2,8% su previsión del déficit sobre el PIB para este año y advierte de que si el Gobierno no logra sacar adelante sus presupuestos y se prolongan los actuales, el déficit podría quedar en el 2,4%, cuatro décimas más de lo presupuestado.

Esa previsión del déficit para 2019 ya incluye las medidas anunciadas por el gobierno sobre el impuesto sobre la renta, la subida del salario mínimo y el incremento de las pensiones, por lo que el FMI ve “crítico” tomar medidas adicionales para mejorar el balance incluso aunque no se aprueben los nuevos presupuestos.

Igualmente, advierte de que la deuda pública sigue suponiendo un “riesgo”, por lo que urge a tomar medidas ahora que la economía está creciendo aún a buen ritmo y antes de que se encarezca el coste de la deuda y aumente la presión por en envejecimiento de la población.

Riesgos por el Brexit y por Cataluña

El FMI advierte además de que el proteccionismo internacional y un “brexit” sin acuerdo podrían afectar al comercio, lo que perjudicaría las exportaciones e inversiones de España, al tiempo que “la incertidumbre política en países clave de la zona euro” podría aumentar los rendimientos de la deuda española.

En el ámbito interno, la “prolongada incertidumbre” relacionada con Cataluña podría socavar la confianza y lastrar la inversión, según el FMI, que urge a aprovechar “al máximo” las buenas condiciones económicas para reducir más rápidamente el alto nivel de deuda pública y las necesidades de financiamiento.

“De lo contrario, habrá poco espacio para contrarrestar de manera proactiva las consecuencias adversas de las futuras crisis en la economía”, según el organismo internacional, que aboga por preservar y mejorar las reformas pasadas, especialmente para atajar el desempleo y la pobreza juveniles.

En este sentido, los dirigentes del FMI destacaron la fuerte creación de empleo registrada en España, lo que ha llevado a la institución a prever que la tasa de paro bajará este año al 15,6% y continuará disminuyendo los próximos años, situándose en el 14,7% en 2019 y el 14,3% en 2020. De este modo, pide al Gobierno “preservar el impulso de las anteriores reformas laborales”.

Tirón de orejas por el paro juvenil y la temporalidad

Respecto al mercado laboral, cita como “desafíos importantes” el desempleo juvenil, la temporalidad y el empleo involuntario a tiempo parcial, que son los más altos de la Unión Europea (UE).

Aunque valora que el sector privado haya reducido su endeudamiento y la salud del sistema bancario se haya fortalecido, observa que algunos segmentos de empresas y hogares aún están demasiado apalancados y los préstamos para bienes de consumo duraderos se están expandiendo rápidamente, al tiempo que los bancos españoles “siguen rezagados” en términos de coeficientes de capital.

El FMI entiende que hay otro factores que frenan el potencial de crecimiento económico, como el escaso crecimiento de la productividad, la demografía desfavorable y el alto desempleo estructural, aunque confía en que “la composición del crecimiento siga siendo de base amplia, lo que refleja el cambio saludable en la estructura y la competitividad de la economía” española.



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