Toxina botulínica, un tratamiento estético con riesgos para la salud


A una mujer le ponen una inyección de bótox en los labios.
Panthermedia / GTRES

La toxina botulínica, o bótox, se ha convertido en una de las grandes estrellas de los tratamientos estéticos. El motivo está en que al inyectarse en la piel relaja los músculos de la zona y los paraliza atenuando, así, las arrugas. Una alternativa para evitar tener que entrar en quirófano y someterse a una cirugía estética. Sin embargo ¿por qué han empezado a saltar las alarmas?

El motivo por los que la toxina botulínica puede ser un tratamiento estético peligroso para la salud es que puede provocar botulismo. Esto es posible debido a que la produce una bacteria conocida como Clostridium botulinum, tal y como señala la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta bacteria está relacionada con un tipo de intoxicación alimentaria, el botulismo. Por eso, un uso inadecuado de esta toxina como tratamiento estético podría causar serios problemas para la salud.

Tal y como señala la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (SECPRE) su en los tratamientos estéticos tiene una serie de ventajas con respecto a las cirugías. Estas son:

  • No necesita anestesia ni requiere de pruebas de alergia.
  • El resultado es mucho más natural y no se reduce la expresividad facial.
  • Se puede aplicar en cualquier época del año.
  • Hace desaparecer las arrugas del entrecejo, la frente y los ojos (patas de gallo).
  • Eleva las cejas ligeramente hacia arriba.
  • Los resultados empiezan a verse el tercer o quinto día.

Como bien expone claramente la SECPRE, las inyecciones se realizan con “dosis muy bajas de la toxina, con aguja muy fina y en pequeñas gotas”. Esto es importante, ya que hasta en un 95% de los casos suelen necesitarse retoques para que el resultado sea el esperado. Bajo ningún concepto se debe aumentar la dosis para evitar los retoques, ya que esto podría provocar que la toxina se diseminase fuera del músculo.

Precauciones con la toxina botulínica

A pesar de todas las ventajas mencionadas, es necesario tener en cuenta ciertas precauciones para que el bótox no termine siendo perjudicial. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) menciona algunas de ellas:

  • La toxina botulínica solo está indicada para su uso estético en el tratamiento de arrugas de la parte superior del rostro. Esto quiere decir que no se puede utilizar alrededor de la boca.
  • Deben seguirse las técnicas de administración y dosis recomendadas de esta toxina, por lo que solo debe ser suministrada por profesionales que tengan la experiencia suficiente.
  • Se recomienda utilizar la dosis mínima eficaz y ajustarla siempre teniendo en cuenta las necesidades individuales.

En el caso de que no se suministre siguiendo las recomendaciones pueden aparecer determinados síntomas como, según señala la OMS, debilidad, vértigo, fatiga y problemas en los músculos respiratorios. Si no se realiza un diagnóstico precoz la tasa de mortalidad es alta. Además, como bien señala la SECPRE la toxina botulínica está contraindicada “en el embarazo, en pacientes tratados con anticoagulantes y en aquellos que padecen coagulopatías”.

Con todo, los profesionales de la medicina estética tienen la responsabilidad de comunicarles a los pacientes de los riesgos de esta toxina. Pero, sobre todo, deben alertarles de que en caso de que se encuentren entre los grupos de riesgo mencionados no pueden someterse a este tipo de tratamiento estético.



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