“Tener más ‘likes’ que nadie y una vida perfecta nos genera una presión y una ansiedad constante”


La salud mental, una cuestión que una vez fue un gran tabú para la sociedad Occidental, poco a poco se va abriendo paso hasta el primer plano del debate público. Y una parte del mérito de que eso esté ocurriendo, con todas las consecuencias tremendamente positivas que tiene, es de los artistas que tratan abiertamente el tema desde el ámbito de la cultura.

Este es el caso de la cantautora madrileña Carlota Mad, que este marzo presentó su EP debut, Manual de Autoayuda. Un trabajo enteramente dedicado, en palabras de su autora, a “fomentar el autocuidado, ir a terapia, trabajar nuestras mochilas y cuidar nuestra salud mental, que es tan importante como la física”. 20minutos se ha puesto en contacto con ella para que nos explique detenidamente el origen y el contenido de esta premisa.

¿Cómo surge la idea de dedicar un trabajo entero al problema de la salud mental? Bueno, no lo decidí de forma premeditada, sino que surgió de manera muy orgánica. A raíz del confinamiento y la cuarentena, pasé muchos meses encerrada sola, porque se dio la casualidad de que me acababa de independizar unos días antes de que nos encerrasen y justo las compañeras de piso no estaban. Tuve mucho tiempo para hablar conmigo misma y para trabajar y entender, de alguna forma, todas esas mochilas que cargaba. Y como mi forma habitual y más orgánica de expulsar todo lo que siento es componiendo canciones, fueron surgiendo los primeros temas y a medida que pasaron los meses fui escribiendo algunas canciones más. Al final, las canciones tienen ese denominador común de que me quito los miedos y los tapujos para hablar de lo que siento en cada momento, sin ningún tipo de filtro.

¿Qué características crees que tiene la música como medio que la hagan apropiada para tratar estas cuestiones? La música es una vía más de comunicación. Además, para mí, en mi caso concreto, la encuentro también una forma de hacer terapia de manera muy instintiva, sin pensarlo. Entonces, lo que a mí me gusta cuando hago canciones es que la gente se sienta identificada con lo que yo canto; por eso, aunque lo hago por mí y no por nadie más, para mí, la forma más productiva de componer es la que logra que lo que tú piensas y sientes tiene un impacto en alguien. La música, lo que tiene, es que es una forma de reflexionar que a todos nos llega.

No son temas que se traten demasiado en el pop y en el indie. Sí que encuentro que muchas veces, y especialmente en el panorama nacional, los mensajes son muy genéricos. No se profundiza: es como ‘me ha roto el corazón alguien’ o ‘me has hecho daño’ o ‘voy a ir a la discoteca’. Muy poca gente profundiza. Yo tengo una serie de referentes en general en mi vida que me hacen querer contar algo más, e ir un poco más allá de lo que a todos nos pasa. Ojo, que es verdad que es un tipo de música que está muy guay, pero la música con la que yo más conecto es la que es capaz de hacerme sentir que una canción ha sido escrita para mí, la que tiene todos los ingredientes para emocionarme.

Y a nivel musical y lírico, ¿Cuáles son esos referentes? Mis referencias más importantes son artistas más internacionales, europeos o de habla inglesa. Lo que pasa es que, desde pequeña, en mi casa se ha escuchado mucha música y nos han inculcado que escuchásemos todos los tipos. Por eso, escucho desde Queen, Stevie Wonder, Coldplay o Muse hasta Gracie Abrams, Julia Michaels o Holly Humberstone. Sobre todo artistas que componen sus propios temas.

¿Por qué escogiste justo este título? Hay muchos aspectos de la industria de la autoayuda que precisamente se critican mucho desde ciertos sectores de la psicología o la psiquiatría. Pues en primer lugar porque es una de las canciones del EP, que además creo que resume bien el contenido del disco no solo por su título, sino también por su contenido: habla un poco de mis raíces, de cosas que tengo que trabajar, de mi familia, cosas que me hacen ser quien soy y como soy. Y luego porque tenía un manual de autoayuda es lo que ha sido para mí este EP. Es lo que me ha permitido deshacerme de todas esas mochilas que llevaba a mis espaldas. Yo lo que pretendía con esto es transmitir esta sensación: en realidad, yo siempre he sido muy reacia a leer libros de autoayuda porque no sentí que encajasen conmigo. Pero es como todo: si necesitas escuchar según que cosas para salir de un bache, creo que todo lo que sea sano y no perjudique al resto, en una dosis adecuada, está bien. Soy muy partidaria de trabajarse a una misma, ir a terapia y leer todo lo que nos ayude.

En muchas canciones incluyes menciones a las nuevas tecnologías y a las redes sociales. Es que cumplen un papel fundamental en los problemas de salud mental. En una de las canciones, No sé si me gusta esta fiesta, hago hincapié en la superficialidad a la que estamos sometidos constantemente, el tener que tener más likes que nadie y tener que tener una vida perfecta nos genera una presión y una ansiedad constante. Tenemos que estar todo el día dando el callo y siendo los mejores en todo; y aunque pienso que en mi caso concreto y en el de muchos otros artistas han sido muy importantes y beneficiosas en muchos sentidos, creo que hay que saber usarlas. Yo misma incluida en ese saco: muchas veces las he usado de forma dañina. Por eso creo que se trata de ser uno mismo, sin filtros, y trabajarte, respetar y empatizar con los demás. Y recordar que no son un espejo de la realidad, sino una versión más de quien uno es.

A nivel personal, ¿Cómo ha sido la experiencia de escribir y grabar este EP? Una experiencia muy enriquecedora, que me ha permitido indagar en cuestiones más profundas y en todas las inseguridades que tenía. Un proceso muy curativo. Además, he tenido la oportunidad de grabarlo y producirlo con un productor que admiro muchísimo, que es Guillermo Molina, con el que he congeniado desde el minuto uno y que ha sacado el sonido que yo quería. O sea que, para mí, uno de los grandes sueños que he cumplido. Y todavía le queda recorrido, porque estamos trabajando en un volumen 2.



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