Tal Cual


BIPOLARIDAD. Todo indica que el partido Cambio Democrático está partido en, por lo menos, dos facciones: la dirigencia actual, que encabeza Rómulo Roux, y los martinellistas, que claman por celebrar una convención extraordinaria. Y en el medio, aparentemente, se ubica la exdiputada y actual “asesora” de la Asamblea, Dana Castañeda. Castañeda, que es subsecretaria general de CD, respondió a un tuit de Ricardo Martinelli, y expresó estar a favor de “caminar en los zapatos del pueblo” –uno de los eslóganes del exmandatario– y también de que “lo bueno vuelva” –una de las frases de campaña de Roux–. Queda la duda si Dana ha entendido que Martinelli pide la remoción inmediata de los 15 miembros –y ella es uno– de la junta directiva actual.

DESPISTE. El pasado lunes, la Asamblea aprobó en tercer debate un proyecto de ley que modifica la Ley 70 de 2012, de protección a los animales domésticos. Ese mismo día, pero más temprano, el Departamento de Bienestar Animal de la Alcaldía de Panamá realizó una capacitación a los jueces de paz del distrito capital, sobre la aplicación y facultades de la referida Ley 70. Muy mal timing…

SIN FIN. Las secuelas de la masacre de La Joyita aparentemente siguen provocando más muertes, tras el asesinato de una familia en Arraiján, a principios de esta semana. Entre las víctimas hay dos adultos y un bebé de tres meses de edad. Menos mal que las amenazas a nuestra seguridad nacional no son de terroristas, porque ni siquiera podemos controlar la actividad delincuencial común, pero tenemos tecnología de punta para espiar…

SOTANA NO HACE AL CURA. ¿Se imaginan al juez Leslie Loaiza vistiendo toga? ¿O a la magistrada María Lourdes Estrada? Pues eso es lo que pretende el Consejo Judicial: que todos los juzgadores vistan este solemne atavío en sus audiencias, porque así adquieren una mayor “distinción y dignidad”. ¿Cuál será la próxima ocurrencia? ¿El peluquín o wig?

ANÓNIMOS. Otra vez ha empezado a proliferar una gran cantidad de vehículos del Estado –especialmente de lujo, con luces de escolta que por ley solo pueden llevar los carros de la Policía Nacional– y que circulan, además, sin placa y sin la línea amarilla que lo identifica como propiedad del Estado. Y encima de todo, circulan a altas velocidades, sin respetar leyes ni reglamentos de Tránsito. ¿Quién obligará a los funcionarios a que se respete la ley? Si adivina, será premidado personalmente por el contralor.



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