“Somos los únicos mamíferos que se cuestionan la lactancia pese a haber sobrevivido como especie gracias a ella”


Gema Cárcamo es madre de gemelos por partida doble, una experiencia que además de permitirle vivir una experiencia única, le ha dado las tablas suficientes para asesorar a madres de partos múltiples a través de su web Gemelos al Cuadrado. Además, es Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería, Consultora Certificada Internacional en Lactancia Materna y Asesora de lactancia materna en Multilacta. 

Como profesional con más de 20 años en lactancia materna. ¿Cuál es el primer problema que te encuentras?

La falta de valoración de la lactancia más allá de lo que es solo leche que alimenta al bebé. La lactancia materna es mucho más, cumple más funciones y es importante no solo para el crecimiento y desarrollo físico, sino también emocional. Esto es lo que nos lleva a juzgar que las madres amamanten más allá de lo que en la actualidad se hace, cuando se ha hecho realmente así toda la vida. Se amamanta sin fecha de caducidad, todo el tiempo que madre e hijo necesitan. La salud implica no solo el aspecto físico, sino también el psicológico y emocional.


No amamantar tiene desventajas importantes y, por lo tanto, se considera que es un problema de salud pública cuando no se consigue llegar a los objetivos marcados de lactancia para obtener mejoras en la salud universal de toda la población, y que empieza en la esta etapa primal con la lactancia materna.

Si no valoramos adecuadamente lo que la lactancia materna trae consigo a la salud, difícilmente se va a conseguir que las tasas de lactancia aumenten y se reviertan algunos de los problemas que están afectando directamente a la salud de la población, como la obesidad, los problemas endocrinos y metabólicos, cardiovasculares, etc…

¿Cómo influye la confianza de la madre en el éxito de la lactancia materna?

Hasta hace relativamente poco, las madres nos habíamos transmitido a lo largo de la historia los conocimientos de lactancia materna, de generación en generación. Estar juntas y compartir nuestras experiencias nos ha hecho fuertes, seguras y autoeficaces. Cuando la cultura de la lactancia se empezó a perder, y se dejó de ver, se pasó a un estado de desconocimiento, y la madre dejó de confiar en sus habilidades y capacidades. Cuando determinados sectores devalúan la lactancia, y la anulan, llevando a las madres incluso a una batalla entre ellas, como empezó a ocurrir con el auge de la leche de fórmula, se corta esa cadena de apoyo y se dificulta su empoderamiento necesario para la toma de decisiones libres.

“La madre se empodera con información y conviviendo con otras madres que amamantan”

La confianza se construye con información, conociendo cómo es el proceso de la lactancia, cómo se amamanta, cómo se comportan los bebés de verdad cuando toman el pecho. La madre se empodera sabiendo todo esto y conviviendo con otras madres que amamantan, y a las que puede ver. Cuando recibe el apoyo adecuado de profesionales comprometidos con la salud y actualizados en lactancia.

La falta de confianza no permite que la madre esté empoderada y pueda tomar decisiones por sí misma. Por lo tanto, se verá ‘obligada’ en muchas ocasiones a hacer lo que otros le digan, y que muchas veces compromete la continuidad de la lactancia.

¿Por qué hay tantas madres que no confían en que podrán dar de mamar a sus hijos?

El mensaje que se ha transmitido en general es que la lactancia materna es una vivencia sacrificada, dolorosa y difícil de lograr. Aparte de otros mensajes como que la lactancia quita a la madre tiempo, calidad de vida y que dificulta su pleno desarrollo personal y profesional, o que no permite que la pareja pueda implicarse en la crianza.

Lactancia materna

Además, se ha venido idealizando la ‘alternativa’ de la lactancia artificial, como algo que libera y de lo que no hay que preocuparse, porque se crían igual de bien y saludables. Todo esto influye en las decisiones que toman las madres.

Alrededor del 90% de las madres quieren dar el pecho a sus hijos, pero a los tres o cuatro meses ese porcentaje se ha reducido casi a la mitad. ¿Por qué crees que es así? -Problemas de conciliación aparte-

No hay un compromiso total de todos los actores sociales, y eso conociendo el impacto que tendría que se lograran alcanzar los objetivos de lactancia marcados, reduciendo la muerte no solo de niños, sino de madres. No llegamos a invertir tanto como lo hace la industria de la fórmula.

Empezando por los gobiernos, que apenas invierten suficiente en campañas de concienciación, o en el control de las prácticas de la industria de la leche de fórmula, o de formación para sus sanitarios, pasando por los mismos sanitarios, que al no tener recursos para poder apoyar la lactancia y haber sido también víctima de las influencias de la industria alimentaria, no dan el soporte adecuado a las madres.

La familia también es un elemento clave para dar continuidad a la lactancia. Sin apoyo cercano de la familia, y la crítica constante a las decisiones que adopta la madre cuando decide amamantar, no podemos pretender alcanzar las tasas de lactancia que se habían planteado para el futuro.

Y sin duda, los medios también tienen mucho que ver con un compromiso real. Es duro ver cómo a veces se toma cada campaña de promoción de lactancia como una oportunidad para avivar la llama de una batalla que no hemos iniciado las madres, en lugar de servir simplemente a la difusión de la información, no al juicio gratuito de las decisiones que toman las madres con esa información para ganar más audiencia y visibilidad.

Algunos de los miedos que minan la confianza de las madres es si su leche le alimentará, si tendrá bastante… ¿Qué le decimos a la madre en estos casos?

Somos los únicos mamíferos que se cuestionan sobre la lactancia, cuando es un hecho que a lo largo de la historia ha quedado demostrado suficientemente que la supervivencia de los humanos ha sido gracias a ser amamantados por una mujer.

La madre puede confiar que ella lo podrá hacer también, ya que no hemos cambiado la biología, seguimos siendo los mismos humanos de hace miles de años, solo que con alternativas que ellos no tenían. Antaño se tenía claro que cuando no había leche materna, porque la madre se moría, los bebés se morían también si no eran alimentados por otra mujer. La mayoría de las mujeres sanas pueden amamantar sin problemas, como se ha hecho toda la vida. Si tiene dudas sobre su confianza para amamantar, pregunte a otras madres que amamantan, busque grupos de apoyo a la lactancia y profesionales que se dediquen a la lactancia materna para ayudarle.

¿Por qué esto no ocurre con el biberón?

Nos lo han vendido así, y muy bien. Porque con el biberón los bebés crecen más rápido y más, aunque no sea lo normal e ideal de la especie. Porque el biberón apoya la idea de que el bebé se queda más saciado. Porque así que se da un biberón, incluso después de una buena toma al pecho, se lo toma como si no hubiera un mañana, de manera ávida, aunque luego vomite. Esto viene a apoyar la hipótesis de la madre de que su leche no alimenta, o que no es suficiente y al bebé le estábamos haciendo pasar hambre. Generalmente esto ocurre porque no se sabe cómo es realmente un bebé y cómo se comporta, y se tiende a pensar que los bebés comen cada tres horas, y que si no lo hace así significa que no recibe suficiente alimento. Además, está el mito de que un niño sano es un niño regordete, que ha hecho mucho daño.

En resumen, la confianza que se tiene en el biberón es que se piensa que los bebés se quedan más satisfechos, demandan menos veces, molestan menos en la noche y duermen más, y crecen más rápido, y sobre todo, te permiten delegar en otros para las tomas, siendo una lactancia menos dependiente de la madre.

¿Cómo influye el entorno en esos problemas de confianza? (las típicas frases de ‘a mí se me cortó la leche’, ‘tendrás que reforzar con biberón’…)

El entorno es un factor determinante en la continuidad de la lactancia, y que presiona con fuerza, sobre todo si viene del ámbito familiar y de la pareja. En general, la gente tiende a opinar sin que se les haya preguntado y emiten juicios gratuitos que pueden hacer mucho daño a la confianza de la madre, y la mayoría de las veces desde el desconocimiento y los mitos.

Lactancia, dar el pecho, recién nacido

¿Y la falta de formación que aún vemos en los profesionales?

Las madres confiamos en nuestros profesionales, pensamos que están correctamente formados y saben ayudarnos, cuando no es así. No tienen que saber de lactancia, porque no ha entrado en su carrera como asignatura. Es más, si no se forman en lactancia materna por su cuenta, no podrán abordar la clínica de la lactancia y la atención adecuada a la familia lactante. El desconocimiento de los profesionales pone en peligro tanto el inicio como la continuidad de la lactancia, y no es tolerable que se genere un perjuicio en la salud de la madre y del niño porque no se hayan tomado la molestia de considerar formarse en lactancia materna. Es una gran negligencia.

La lactancia materna es un tema de salud pública, todos los sanitarios deben tener conocimientos de lactancia para responder como se espera, promoviendo el mayor grado de salud y bienestar posible.

Como experta en lactancia en partos múltiples ¿te encuentras con más problemas de confianza entre las madres de gemelos y mellizos?

Mucho más, ya que las madres de gemelos o mellizos tienen una serie de situaciones que pueden hacer más complejo el inicio de la lactancia y mantenerla en el tiempo.

El mero hecho de que no se vea tanto amamantar a gemelos, hace que no se conozca que se puede dar el pecho a dos bebés de manera suficiente. Por lo tanto, no se confía, ni se alienta.

Hay una mayor desconfianza, además, por las situaciones especiales que pueden atravesar, como el parto prematuro o los bebés con menos peso, una madre que se enfrenta a una intensa recuperación posparto, y la falta de ayuda física y real en casa, para atender las necesidades de los bebés. Las madres de gemelos no tienen problemas con su producción de leche, sino con la organización del tiempo para poder cubrir la demanda y superar los retos a los que se enfrentan con la lactancia.

Para terminar, si tuvieras que dar tres o cuatro consejos a las madres lactantes con problemas de confianza o para que no la pierdan, serían…

Informarse bien y a conciencia en fuentes fiables sobre lactancia. Empezar a ir a los grupos de apoyo a la lactancia madre a madre en cuanto conozcan que esperan un bebé para que empiecen a integrar la cultura de la lactancia. Confirmar que los profesionales que les atienden saben de lactancia. No des por sentado que tu médico sabe de lactancia, no les forman para ello. Asegurarse que hay profesionales especializados en lactancia en los hospitales o centros de salud. Tener a mano el directorio de profesionales de la lactancia que puedan ayudarla en caso de problemas. En España contamos con la figura del IBCLC (Consultoras Certificadas en Lactancia Materna), que es el profesional de la lactancia materna, puedes contactar con uno en www.ibclc.es.



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