Sin cotizantes, la CSS no existe


En un informe titulado “Valuación actuarial del sistema panameño de pensiones” publicado recientemente, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) -cuyo propósito es dotar a las autoridades panameñas y al Diálogo Nacional por la Caja del Seguro Social (CSS) de insumos para la toma de decisiones en materia de reforma de pensiones-, hizo una valuación actuarial independiente y apegada a las mejores prácticas mundiales en materia de trabajo actuarial.

Como primeras conclusiones plantea:

1. El favorable desempeño de la economía panameña, a excepción del periodo de crisis por la covid-19 , no parece traducirse en mejoras en los indicadores de formalización laboral, ni de la cobertura contributiva de la CSS, limitando las opciones para consolidar el acceso a la seguridad social para una proporción importante de la fuerza de trabajo.

2. El indicador tasa de informalidad del empleo muestra una tendencia al alza, muy preocupante en términos de su correlación con el deterioro de la base de financiamiento del Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (VM). De no tomarse medidas de intervención de política para revertir esta tendencia, el país corre el riesgo de una profunda afectación de la sostenibilidad económica del régimen, que podría alcanzar niveles críticos, con alto costo social.

3. Entre sus recomendaciones incluye “Diseñar y poner en marcha, por parte de la CSS y otras instituciones del sector, una estrategia de extensión de la cobertura, sobre la base de estudios y evaluaciones técnicas.

La estrategia debe contar con acciones puntuales para cubrir los principales grupos de difícil cobertura, incluyendo el trabajo independiente; reformas administrativas y reglamentarias para facilitar la afiliación”…..

¿Qué es empleo informal?

A pesar de que la informalidad a menudo se asocia con buhonería y actividades de subsistencia, la OIT define empleo informal como “empleo no protegido”.

Un Informe de la Dirección de Análisis Económico y Social del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), publicado en septiembre 2015 bajo el título de “El Trabajo Informal en Panamá” (página 10), especifica cinco colectivos: Empleados de empresa privada sin contrato de trabajo, trabajadores por cuenta propia, patronos, cuyas empresas cuenten con menos de cinco empleados, personas que prestan servicio doméstico y trabajadores familiares.

De acuerdo a cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC), entre agosto 2012 y abril 2022, el número de trabajadores asalariados del sector privado se redujo en 59,252 unidades, al tiempo que se generaron 249,633 nuevos informales.

Es decir, por cada empleo formal privado que se perdió se generaron 4 nuevos empleos informales, mientras que de cada 5 nuevos empleos que se agregaron a la economía, 4 fueron informales y el otro fue en el Gobierno.

En el 2012, 23% de los empleos formales estaban en la planilla estatal, hoy (abril 2022) es 28%, mientras que el porcentaje de empleo informal en la Población Ocupada No Agrícola pasó de 37.3% (2012) a 48.2% (2022).

El fenómeno fue particularmente agudo en sectores que históricamente han representado grandes volúmenes de plazas laborales. Por ejemplo, el aumento del empleo informal relativo al incremento total del empleo en ese lapso, en cinco sectores que representan el 47% de los trabajadores del país fue el siguiente: Construcción 406%, Comercio 123%, Logística 115%, Industria 99%, Turismo 99%. Promedio 5 sectores: 99%.

Es decir que, entre el 2012 y 2022, prácticamente todos nuevos empleos generados en estos cinco sectores (que aportan casi la mitad de las plazas laborales del país) fueron informales, claro indicio de incertidumbre y consecuentemente limitada inversión privada en esas actividades.

La tendencia se está acentuando. A pesar de los nombramientos en el Gobierno. Entre enero y julio 2022, el Ministerio de Trabajo tramitó 42% menos nuevos contratos laborales que los procesados en el mismo período del 2019.

El más reciente informe laboral del INEC, confirma que la precarización se aceleró en el 2022, inclusive antes de la actual crisis social, que inició en julio.

En números redondos, entre octubre de 2021 y abril de 2022 se generaron unos 109 mil empleos, 60 mil de ellos informales y 11 mil de funcionarios. Se generaron 38 mil empleos asalariados privados.

Según registros del Ministerio de Trabajo, 75% de los nuevos contratos son definidos y por obra terminada, lo que plantearía que sólo unos 9,500 son empleos permanentes versus 60,047 informales.

Se están generando más de 6 nuevos empleos informales por cada empleo formal privado que se crea.

Como referencia, en el 2019 la entidad procesó 378,495 nuevos contratos laborales (79% definidos y por obra terminada) , pero sólo se agregaron 52,040 empleos a la economía, todos informales. En contraste, entre octubre de 2021 y abril 2022, se sumaron 60,047 nuevos informales a la economía.

La precarización laboral en el 2022 se concentra en sectores que históricamente han representado importantes volúmenes de plazas laborales. El porcentaje de informalidad en los nuevos empleos en algunos de éstos incluyen Logística (85%), Construcción (80%), Industria (57%), Comercio (44%), Otros servicios (89%), Resto de la economía (14 sectores, 21%).

La pandemia complicó el escenario planteado por la OIT. Entre agosto 2019 y abril 2022, 84,157 trabajadores asalariados (formales) no agrícolas del sector privado perdieron sus empleos. Esto quiere decir que si bien recuperamos el 77% de los 363,920 empleos formales privados perdidos en el 2020 (42% del total prepandemia, INEC), aún estamos lejos de los niveles prepandemia.

Igualmente, ese año se le suspendió el contrato a 281,178 (32% del total).

En otras palabras, en el primer año de pandemia, 3 de cada 4 empleos formales del sector privado desaparecieron o fueron suspendidos.

El futuro de la CSS depende de la inversión privada.

Cada $1 de salario privado aporta $0.26 a las finanzas del Estado (15% impuesto sobre la renta, 9.75% CSS y 1.25% seguro educativo).

El salario del funcionario también, pero al ser el Estado el empleador, equivale a “sacarse de un bolsillo para meterlo en el otro”.

El deterioro de la confianza en el clima de inversiones y la sistemática satanización de la iniciativa privada en el país han “alimentado” a la peor amenaza que hoy enfrenta la CSS, la precarización del empleo.

El capital y el trabajo no son enemigos. Sin empleadores no hay empleados que coticen a la CSS. Y sin cotizantes, la CSS no existe.

Urge transmitir confianza de que invertir en Panamá es buen negocio, para generar empleos dignos.

El aumento de la informalidad laboral es el peor enemigo de la CSS.



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