“Si estudiáramos a los clásicos mejoraríamos nuestra capacidad de pensar y de crítica y seríamos más libres”


“Los autores clásicos son divertidos, son estimulantes, son inspiradores, son deliciosos”, dice el doctor en Filología Clásica Emilio del Río, multipremiado por sus méritos en los campos de la educación, la ciencia, la cultura, la docencia y la investigación y autor del podcast Locos por los clásicos, uno de los más populares de RNE

Él ha demostrado la actualidad que tiene y lo entretenida que puede ser la cultura clásica con Locos por los clásicos (Espasa, 2022. 280 páginas. 18,90 euros), un libro en el que, a través de 36 capítulos dedicados a 18 autores griegos y 18 latinos, hace ver cómo Virgilio, Plutarco, Cicerón, Ovidio, Epicteto, Homero o Séneca tienen mucho sentido del humor, mucho drama y muchas lecciones para la vida.


Los temas de los que hablaban los autores clásicos no difieren mucho de los temas que nos preocupan hoy en día, ¿no?Exactamente. Esa es una muestra de la modernidad y de la actualidad de los clásicos. Siempre digo que estos autores son nuestros contemporáneos, nuestros actuales, que dan respuesta a las preguntas que nos hacemos las mujeres y los hombres de hoy en día. Esos eso se demuestra leyendo Locos por los clásicos, ellos dan respuesta a los grandes temas sobre los que los humanos nos hemos preguntado a lo largo de la historia. Son interesantes y son divertidos, entretenidos, amplían la mirada, te lo pasas bien con ellos…

¿Quién puede aprender más de este libro?Locos por los clásicos está pensado para los que no conocen a los clásicos, para los que no saben ni que existió Virgilio o que existió Homero, pero está pensando también para los que les suenan un poco, pero no los han leído, para los que les han leído hace tiempo y les caen fatal y que se van a reconciliar con ellos y por supuesto, para los que han leído a alguno de estos autores, pues se van a reencontrar y van a disfrutar con ellos. En resumen, es un libro para disfrutar y descubrir a los clásicos.

¿Hay muchos prejuicios sobre estos autores? Mucha gente tiende que verlos como señores serios, pero en el libro hay mucho salseo…Como digo, los clásicos son divertidos, cuentan historias… En este libro hay 36 capítulos, 18 autores griegos y 18 latinos y se pueden leer en sin ningún orden determinado, de forma aleatoria.
Una muestra de la actualidad es que los títulos de los capítulos son títulos de canciones o de películas, de referencias a la actualidad, lo que es una forma de demostrar también la modernidad y la actualidad de los clásicos. Leer a estos autores nos sirve para manejarnos en la vida, pero no de una forma tostona o aburrida, sino de una forma interesante y de hecho en el libro hay viajes, hay aventuras, amor, sexo, política, filosofía, moral, humor…

¿Estos textos dan para hacer bromas?Todo el libro es una forma de leer a los clásicos con humor. Yo hago un spoiler de las obras clásicas para el lector, 36 spoilers no para el para el lector, y todo con humor, lo que es solo una muestra de la de la diversidad y de lo entretenidos que son.

¿Entra mejor la cultura con ese tono desenfadado?He querido hacerlo de una forma asequible con capítulos cortos. Mi amigo el mago More dice que es el libro ideal para ir al baño, porque todos capítulos cortos (risas).

El libro 'Locos por los clásicos', con Emilio del Río, su autor, en la portada.
El libro ‘Locos por los clásicos’, con Emilio del Río, su autor, en la portada.
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Estos clásicos nos han influenciado, aunque ni siquiera les conozcamos, ¿no?Claro, porque a través de ellos tenemos las formas actuales de Cultura, hasta en el cine o en el cómic. La versión que ha hecho Steven Spielberg de West Side Story está basada en un musical que está basado en Shakespeare, en Romeo y Julieta. Pero es que Shakespeare se basa en Ovidio, en uno de los mitos más bonitos de Las metamorfosis de Ovidio, el de Píramo y Tisbe.
Cuando vemos El señor de los anillos resulta que nada más y nada menos que todo lo que cuenta esa historia maravillosa de Tolkien ya la contó Platón en La República, hablando sobre el anillo de Giges, que le permite ser invisible. Platón se plantea el dilema de si pudiéramos ser invisibles qué haríamos, ¿el bien o el mal? Y el defiende la bondad. O sea que 400 años antes del Dios cristiano él ya dijo que había tras la muerte había en la eternidad un mundo para la gente bondadosa y un infierno para los malos.
Ahora que nos fascinan los viajes a la Luna, los extraterrestres, la Guerra de las Galaxias… pues resulta que el primero que habla de viajar a la luna es un escritor griego que se llamó Luciano de Samósata, que lo cuenta de una forma divertidísima.

¿Se pueden aplicar las enseñanzas clásicas para nuestro día a día?Todas las fábulas de Samaniego o de La Fontaine están basadas en Esopo. Nos dan lecciones para la vida. A veces gastamos mucho tiempo y mucho dinero con charlas de autoayuda que son muy flojas, que son más bien desde el charlatán de feria, cuando los mejores manuales de autoayuda los han escrito los clásicos, Marco Aurelio, Séneca, Epicteto… escriben textos de autoayuda, libros para la vida. Hemos descubierto ahora con la pandemia la necesidad que tenemos de estar con los demás, con los amigos, que somos seres sociales… Esto nos lo cuenta ya Cicerón en esa obrita deliciosa sobre el tema en la que dice que sin amistad la vida no vale nada.

¿Quien conoce a los clásicos refrenda esa vieja máxima que dice que está todo inventado?Los clásicos realmente le dan forma a nuestra civilización. Hay un momento mágico de la historia de la Humanidad, como digo en el libro, en el que se crean las bases, nada más y nada menos que de nuestra democracia, de nuestra civilización y de nuestra cultura y ese momento es el de las culturas griega y romana, hace miles de años.
A partir de ahí vemos el mundo y afrontamos la vida de esa manera. Y las formas de comunicación, la poesía, la filosofía, el teatro, la sátira, el cuento, la novela… las inventan y las escriben estos autores que son geniales, divertidos… son inspiradores.
¿Eran todo hombres? Hay mujeres también. Tenemos a Safo, que es una de las grandes poetas de Grecia. Tenemos a su Sulpicia de Roma… y las vemos en los textos, como en el personaje de Antígona, ese personaje fascinante, una mujer que se rebela, como dice Sófocles, contra el poder de los hombres.

También hay un capítulo dedicado a Cleopatra, ¿fue un ejemplo de empoderamiento femenino?Absolutamente. Cleopatra fue una mujer con poder, que gobernó. La humanidad ha retrocedido después, en las sociedades patriarcales. Hemos avanzado mucho, pero aún queda mucho para la igualdad de hombres y mujeres. Estas figuras son una muestra del empoderamiento de las mujeres en el mundo clásico.

¿Se estudian poco los clásicos?En España sí, porque ahí somos una excepción. Si miras a los países del entorno, en Inglaterra, Francia, Alemania… Son países donde se estudia mucho más latín y griego que en España. Creo que es algo lo que tenemos que mejorar. Estudiar a los clásicos les hacer ser mejores países, así que hagamos eso que a los demás les funciona para ser mejores.

Los grandes clásicos daban grandes discursos, ¿como vamos de oratoria? ¿Hablamos cada vez peor?Hay grandes discursos, como el de Tucides, en el que decía aquello de ‘no te preguntes qué es lo que tu país puede hacer por ti, sino qué es lo que tú puedes hacer por tu país’, esa mítica frase de Kennedy. ¿Por qué? Porque el escritor de discursos de Kennedy, Gore Vidal, que era un gran novelista y experto en el mundo clásico y había leído a Tucides y a Pericles y su discurso en defensa de la democracia de Atenas en la guerra contra Esparta.
Si algo nos enseñan los clásicos es el poder de la palabra y que somos lo que comunicamos. Y por eso reivindicar a los clásicos y hacerlo como lo hago yo, con humor y de una forma divertida y amena, o por lo menos lo intento, es una forma de reivindicar también que somos lo que comunicamos y la necesidad que tenemos de leerlos para para comunicar mejor.
Los clásicos inventaron también la oratoria y la comunicación. Aristóteles, Quintiliano, Cicerón… escribieron manuales de oratoria.
Si les estudiáramos mejoraríamos nuestra comunicación y, por tanto, mejoraríamos nuestra capacidad de pensar y de crítica y por tanto seríamos más libres. Los clásicos nos ayudan a ser más libres.

Dice Séneca: “El placer no es el bien supremo”. ¿Deberíamos aplicarnos eso en el siglo XXI, donde parece que triunfa el hedonismo?Sí. Fíjate que enseñanza para la vida, que el placer no es el bien Supremo, que es la bondad y la felicidad. A veces confundimos placer con felicidad y no es lo mismo, esto nos lo enseñan también los clásicos.

¿Cuál es el peor mito sobre los autores clásicos o el peor error o la peor idea preconcebida que tenemos sobre ellos?Pensar que son aburridos, ese es el gran error. Si son algo, son divertidos, son estimulantes, son inspiradores, son deliciosos… Se pasa muy bien leyéndolos. Me dicen “no, es que tu libro es muy divertido”. Y yo digo, “es que los clásicos son divertidos”. Yo no hago divertido algo que es tostón, qué va.

Hablábamos antes de las temáticas y citaba usted la temática sexual. Eran muy de cartas subiditas de tono, ¿no?Y de poemas… el mundo clásico tenía la sexualidad muy asumida. El sexo es algo estupendo para la vida, aunque obviamente no es lo único. En el mundo clásico lo tenían asumido con mucha normalidad, con más normalidad que nuestra nuestra cultura y nos ha costado unos cuantos miles años aceptar, como aceptaban ellos con normalidad, las relaciones homosexuales o bisexuales.

De hecho, ya se citaba en la búsqueda de la media naranja, ¿no?Platón, el gran filósofo hace 2.400 años cuenta en El banquete por qué surge el amor, que los seres humanos al principio éramos redondos y teníamos dos cabezas, cuatro brazos, cuatro piernas, etcétera. Y que en un ataque de soberbia, y si algo castigan los clásicos es la soberbia, intentamos asaltar los cielos y dijo Zeus “los vamos a partir por la mitad, así serán más humildes”.
Por eso la vida nos la pasamos buscando a la otra mitad. Y dice Platón que esos primeros seres humanos dobles, eran unos masculino y femenino, otros masculino y masculino… Y por eso está el amor de las mujeres y hombres u hombres y hombres o de mujeres y mujeres. Nos ha costado aceptar eso, a la sociedad, ¿eh? El progreso técnico no siempre está acompañado del progreso ético o moral.

Los autores clásicos también eran muy ‘drama queen’, ¿no?Tenían esa fascinación por la tragedia. Es uno de los grandes descubrimientos y de cómo le dieron forma los clásicos a la tragedia, que les fascinaba a ellos y también a nosotros. Tiene una parte de exorcizar el mal, porque no me pasa a mí, le pasa a otro, en el escenario entonces, ahora también en las películas. Hay un punto en eso de ver el mal que fascina a la condición humana. También era una forma de representar el exceso en las pasiones también en la medida en que la medida de que si las conoces, las evitas.

En ocasiones usa usted toga, ¿es cómoda y es otra cosa que deberíamos aprender de los clásicos?Bueno, los romanos no llevaban toga todo el día, la llevaban en terminadas ocasiones. Es algo así como como el traje: hay gente que lleva para el traje para trabajar, como los que ocupaban determinados puestos en política o era magistrados… Pero pero lo normal es que no la llevaran, que llevaran ropa más cómoda. De alguno de los grandes personajes del mundo romano se cuenta que le gustaba ir siempre con una túnica, que era mucho más cómoda que la toga.

¿Ya eran esclavos de la moda?Tenían la moda incorporada y cambiaba cada poco. Hay un autor que dice, “pero bueno, qué dineral nos estamos gastando en ropa, si la de la temporada pasada ahora resulta que no vale porque hay otra moda”.



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