Secretario de Estado de los Estados Unidos viaja a Catar para tratar la crisis afgana


El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, se dirige a Catar este domingo en su primer viaje desde que los talibanes tomaron el control de Afganistán, en la búsqueda de un frente unido con aliados sacudidos por el caos.

Catar, una importante base militar de Estados Unidos, ha sido la vía de escape para 55,000 personas que abordaron vuelos para salir de Afganistán, casi la mitad del total de evacuados por las fuerzas encabezadas por Estados Unidos, tras la asombrosamente rápida victoria de los talibanes y la posterior retirada estadounidense.

Blinken partirá el miércoles a la base aérea estadounidense en Ramstein, en Alemania, hogar temporal para miles de afganos que se mudarán a Estados Unidos. Allí celebrará una reunión virtual con ministros de 20 naciones sobre la crisis junto a su par alemán, Heiko Maas.

Blinken anticipó que en Catar expresará su “profunda gratitud por todo lo que están haciendo para apoyar los esfuerzos de evacuación” y se reunirá con afganos rescatados y diplomáticos estadounidenses, quienes trasladaron sus funciones de la clausurada embajada de Kabul a la de Doha.

También hablará con los cataríes sobre los esfuerzos que junto a Turquía están haciendo por reabrir el averiado aeropuerto de Kabul, una prioridad urgente que es necesaria para transportar ayuda humanitaria y evacuar a los afganos restantes.

Los talibanes prometieron que seguirán permitiendo que los afganos se vayan si así lo quieren, uno de los asuntos clave que los aliados estadounidenses esperan discutir durante las conversaciones en Alemania.

Estados Unidos anunció que hará seguimiento a los compromisos talibanes mientras determina la hoja de ruta con los islamistas radicales, cuyo régimen entre 1996 y 2001 fue derrocado por las fuerzas estadounidenses y que conocido por una estrictísima interpretación del islam, que incluía ejecuciones públicas y una severo recorte de los derechos de las mujeres.

Sin embargo, funcionarios estadounidenses dijeron que Blinken no planea reunirse con el régimen talibán, que también ha hecho de Doha su sede diplomática y desde donde negoció la retirada de Estados Unidos con la administración de Donald Trump.

“Sobre el alcance del compromiso de alto nivel con los talibanes, lo pondría en una especie de categoría de reconocimiento a ser considerado o determinado conforme veamos qué sucede con sus esfuerzos por gobernar”, dijo Dean Thompson, el principal diplomático estadounidense para el Sur y Centro de Asia.

Las naciones europeas acogieron en gran medida la victoria de Joe Biden sobre Trump, quien se deleitaba provocando a sus aliados, no obstante los líderes han cuestionado abiertamente el manejo que se le dio a la retirada estadounidense.

El secretario de Defensa británico, Ben Wallace, sugirió que Estados Unidos no es más una superpotencia, y Armin Laschet, líder del partido de gobierno de la canciller Ángela Merkel y candidato a sucederla, describió la misión en Afganistán como “la más grande debacle” en la historia de la OTAN.

Biden, al igual que Trump, argumentó que no había nada más que lograr en la guerra más prolongada de Estados Unidos y que el gobierno afgano, establecido por los estadounidenses a lo largo de 20 años, necesitaba valerse por sí mismo.



MÁS INFORMACIÓN