Sábado picante


En la Asamblea Nacional, los padres de la maleantería discuten cómo reelegirse sin competencia, acomodarse mejor, recibir más plata y no dar cuentas de cómo se gastan el dinero que les da el Tribunal Electoral –de nuestros impuestos– antes, durante y después de cada comicio. Incluso, los señoritos querían que alguien como un antigüo jefe de pandilla, sicario o lavador de activos –que haya pagado condena por sus “errores”– tuviera la oportunidad de enmendarse permiténdole que donaran plata a sus campañas electorales, porque, según Benicio Robinson, merecen una segunda oportunidad.

Robinson debe pensar que su coeficiente intelectual es el promedio de los habitantes del país, concluyendo que todos somos tan “inteligentes” como él. Ello explicaría por qué este diputado PRD cree que nos vamos a comer el cuento más estúpido que haya escuchado en mi vida. Creí que más de 30 años en política acumularían experiencia para no cometer tan serio error de juicio, pero compruebo que “lo que natura non da, Salamanca no presta”.

Y este señor preside el partido de gobierno, entre cuyos adherentes están el jefe del Ejecutivo y del Legislativo. Si Robinson es capaz de abogar en favor de estas “segundas oportunidades”, me pregunto, ¿con quién se mezcla? ¿Pediría dinero para sus campañas a un narco “arrepentido”? ¿Significa entonces que quedaría debiendo favores, leyes o su propia curul?

Alguien diría que no creo en segundas oportunidades, pero sí creo en ellas, a pesar de que nuestras cárceles no resocializan a nadie. Y, a pesar de los errores del Estado, creo que sí merecen otra oportunidad. Pero de eso a insultarnos con cuentos infantiles… ¡Qué va! Claro que, si hubo alguien que se tragó el cuento de los bates invisibles, este otro cuento es el postre.

Supongo que cada partido hará un due diligence de cada uno de sus “donantes”. Algo como: Nombre: Lucky Man; Profesión: lavador de activos, condenado y reformado; Monto de la donación: $500 mil; Origen del dinero: El Gordito del Zodiaco. Sí, es del Molirena. Si el donante es del PRD, el registro sería algo como: Nombre: Juan Icabrecht; Profesión: contratista del Estado; Inversión: $500 mil; Origen del dinero: herencia; Retribución: embajada y consulado en Pireos, Grecia.

No quiero ni saber cómo será el due diligence del partido cuyo máximo llorón, según fuentes de entero crédito, localizables en el edificio Harry S. Truman, en DC, anda prometiendo que si gana romperá relaciones diplomáticas con China. Yo me pregunto si este sujeto ha estrenado su cerebro, pues no entiendo su lógica, salvo que la lambonería en la que vive sea una enfermedad contagiosa.

Los magistrados del Tribunal Electoral advierten que las reformas que proponen estos brillantes diputados están haciendo retroceder la legislación en materia electoral. Ni el agua es más clara. Y, aunque no es lo único que han hecho, creo que este es el primer paso en firme de este partido para destruir nuestra democracia.



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