Rusia corta parte del envío de gas a Europa a través del Donbás y Ucrania le responsabiliza de las posibles consecuencias humanitarias

Este miércoles Europa se ha despertado con un nuevo episodio de la guerra energética que libra con la Federación rusa. Las autoridades ucranianas han denunciado que Rusia ha cortado el suministro de gas en las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk. Europa asegura que este corte inesperado no pone en peligro el suministro del Viejo Continente, pero Ucrania ha advertido que Rusia será el responsable de las posibles consecuencias humanitarias de la decisión, sobre todo para la población ucraniana de la región del Donbás.

Sergiy Makogon, jefe del sistema de transmisión de gas de Ucrania, ha reconocido que la gasística rusa Gazprom ha parado el transporte desde Rusia hasta un punto de conexión llamado Sojranivka y han bloqueado “sin autorización” las grúas de la planta Shebelinka-Novopskov, que transporta gas a los gasoductos de Donetsk y Lugansk. “Así, los representantes del agresor (Rusia) han privado a Ucrania de la oportunidad de transportar gas a los consumidores de las regiones de Donetsk y Lugansk”, ha explicado Makogon.

A través de la estación parada, pasaban hasta ahora 32,6 millones de metros cúbicos de gas al día, lo que supone un tercio del total que Ucrania transporta hasta Europa. La GTSOU señaló que una alternativa para seguir suministrando gas al continente en el volumen previsto, se podría transferir el volumen de gas en cuestión del punto de interconexión de Sojranivka al de Sudzha, más al norte.

Por su parte, Gazprom ha confirmado que este miércoles ha transportado menos gas a través de Ucrania hasta Europa. Un portavoz de la compañía, Sergei Kupriyanov, ha indicado que han transportado un total de 72 millones de metros cúbicos de gas por el territorio ucraniano, en comparación con los 95,8 millones de metros cúbicos que transportó el martes.


La operadora de la red de transmisión de gas de Ucrania anunció el martes que se veía obligada a interrumpir de forma temporal el tránsito de un tercio del gas que transporta de Rusia a Europa por “causas de fuerza mayor”. Gazprom, sin embargo, ha rechazado los motivos para declarar fuerza mayor en el tránsito por el territorio ucraniano.

Según Gazprom, hasta ahora “los especialistas ucranianos han trabajado de forma habitual en Sojranivka y nada impide a ellos continuar la labor.

En cuanto a la posibilidad de transferir los flujos a Sudzha, según la empresa rusa, eso es “técnicamente imposible”.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha recalcado este miércoles que Rusia es un suministrador fiable y que cumple sus obligaciones contractuales: “Rusia siempre ha cumplido de manera confiable y tiene la intención de cumplir con las obligaciones contractuales”.

Europa no ve un peligro “inmediato”

El desabastecimiento de suministro de gas está por el momento descartado. La Comisión Europea considera que el repentino corte puede tener “un impacto en parte del suministro de gas a la UE”, pero que no genera “ningún problema inmediato para la seguridad de suministro”.

“Tenemos entendido que aún no se ha recibido una respuesta”, señaló el portavoz comunitario, quien alabó los “esfuerzos” del personal ucraniano que trabaja “en condiciones extremadamente difíciles para mantener estable el sistema energético y garantizar que se cumplan sus obligaciones como país de tránsito a pesar de la guerra“.

Esa situación ha llevado a la Comisión Europea a pedir a los Estados miembros que aceleren sus planes de contingencia, si bien Bruselas dice que contaba con un “chantaje” energético de Rusia y asegura que la UE está preparada en caso de interrupción del suministro.

Además de mecanismos de solidaridad entre Estados miembros, los países de la UE han ido llenando sus reservas, que actualmente se encuentran al 37,4%. El objetivo del Ejecutivo comunitario es que los depósitos alcancen al menos al 80% cuando llegue el frío otoñal a Europa.

El próximo 18 de mayo se espera que la Comisión presente los detalles del plan denominado “RePowerEU”, que busca reducir en dos tercios de las importaciones de gas ruso en el plazo de un año con vistas a la desconexión total en 2030.

En paralelo, y tras vetar el carbón ruso a partir del mes de agosto, la UE intenta aprobar un nuevo paquete de sanciones que prohibiría progresivamente el petróleo ruso si logra la unanimidad de los Veintisiete. No obstante, el veto de Hungría, República Checa y Eslovaquia ha frenado la medida por el momento.

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