Rodrigo Chaves enfrenta el desafío de hacer reformas profundas en Costa Rica


“Este resultado para mí no es una medalla ni un trofeo, sino una enorme responsabilidad”. Estas fueron las primeras palabras de Rodrigo tras Chaves conocer que ganaba la presidencia de Costa Rica para el período 2022-2026) al expresidente José María Figueres (1994-1998), por casi seis puntos porcentuales (52.9% contra 47.1%).

Chaves, un economista y exfuncionario del Banco Mundial de 60 años de edad prometió durante su campaña un “cambio” y luchar contra la corrupción. Estuvo envuelto en la polémica por casos de acoso sexual y por supuestas estructuras paralelas de financiamiento.

Pidió a Figueres trabajar juntos para hacer frente a la crisis económica y lograr el “milagro costarricense”. Por la composición de la Asamblea Legislativa, integrada por 57 diputados, está obligado a lanzar puentes.

El pasado 6 de febrero, cuando tuvo lugar la primera vuelta electoral, su novel agrupación política, el Partido Progreso Social Democrático logró 10 curules. El resto se lo repartieron entre cinco partidos políticos, incluido 19 escaños del Partido Liberación Nacional, de Figueres.

El político se ha propuesto hacer reformas profundas (incluso por vía de referendo), entre ellas reducir el tamaño del Estado, eliminar trabas para la inversión extranjera y flexibilizar el código laboral.

En las elecciones de este domingo domingo 3 de abril estaban convocados para votar 3.5 millones de costarricenses, pero según datos del Tribunal Electoral, el 42.85% no asistió a las urnas.

Figueres, por su parte, dijo que está disponible para “ayudar a rescatar a Costa Rica”.

El país vecino tiene un estimado de 15% de desempleo, sin considerar el empleo informal.

Durante su campaña el ahora presidente electo mantuvo una constante confrontación con la prensa, a la que acusaba de parcialización en las coberturas.



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