Repliegue ruso; ucranianos retoman el control de la región de Kiev


Las fuerzas ucranianas recuperaron el control de “toda la región de Kiev” tras el repliegue de las fuerzas rusas de ciudades estratégicas cerca de la capital, anunció ayer la viceministra ucraniana de Defensa, Ganna Maliar.

Las localidades de “Irpin, Bucha, Gostómel y toda la región de Kiev fueron liberadas del invasor”, aseguró Maliar en Facebook.

Estas ciudades fueron destruidas por los combates tras el inicio de la invasión rusa el 24 de febrero.

El lunes, Ucrania aseguró que había retomado el control de Irpin, en manos de los rusos desde finales de febrero.

Este sábado, periodistas de la AFP pudieron viajar hasta Bucha, recientemente “liberada” y que permaneció inaccesible a la prensa durante más de un mes.

Las fuerzas rusas están llevando a cabo una “rápida retirada” de las regiones de Kiev y Chernígov, en el norte de Ucrania, con el objetivo de volver a desplegarse hacia el este y el sur, informó el sábado el gobierno ucraniano.

En la ciudad de Bucha unas 300 personas tuvieron que ser enterradas “en fosas comunes”, informó el alcalde.

“En Bucha, ya hemos enterrado a 280 personas en fosas comunes”, pues era imposible hacerlo en los cementerios, aún expuestos a los bombardeos rusos, dijo el alcalde, Anatoly Fedoruk, en una entrevista telefónica con la AFP.

La AFP vio al menos 20 cadáveres vestidos con ropa de civil esparcidos en una calle de Bucha este sábado. Uno de ellos tenía las manos atadas.

“Todas estas personas fueron asesinadas de un disparo en la nuca”, dijo Fedoruk.

Según el alcalde, las víctimas son hombres y mujeres. También dijo haber visto a un niño de 14 años entre los muertos.

Muchos de los cuerpos tenían vendas blancas “para mostrar que estaban desarmados”, añadió.

En la ciudad todavía había coches en las calles con “familias enteras muertas: niños, mujeres, abuelas, hombres”, afirmó.

Una mujer de la ciudad de Mykoláiv, Ucrania, llora la muerte de su esposo a manos de las tropas rusas. AFP (AFP/)

Represión rusa

En tanto, una manifestación en Energodar, una ciudad del sur de Ucrania ocupada por las fuerzas rusas, fue violentemente reprimida ayer sábado, con saldo de cuatro heridos, informó una responsable ucraniana.

“Hoy, en Energodar, los habitantes de la ciudad volvieron a reunirse en una concentración de apoyo a Ucrania, cantando el himno nacional”, dijo en Facebook Lyudmyla Denisova, responsable de derechos humanos del Parlamento.

“Los ocupantes utilizaron granadas aturdidoras y abrieron fuego de artillería contra los habitantes. Cuatro personas sufrieron quemaduras graves”, añadió.

Videos publicados en Internet mostraron a personas huyendo de una plaza de Energodar entre explosiones de granadas y nubes de humo blanco.

“Una parte de los manifestantes fue obligada a subirse a furgones policiales y llevada a un lugar desconocido”, añadió Denisova, acusando a las tropas rusas de “aterrorizar a la población” desde la toma de la ciudad.

La central nuclear de Zaporiyia, la mayor de Ucrania, está en la zona de Energodar, tomada a principios de marzo por las tropas rusas. Los combates en torno a la planta, cuyo emplazamiento fue alcanzado por los ataques, hicieron temer en un momento lo peor.

El papa se refiere a la emergencia migratoria

Por otro lado, el papa Francisco condenó ayer en Malta la invasión rusa de Ucrania, donde se plantea ir por invitación del presidente ucraniano Volodimir Zelenski, y pidió una respuesta “compartida” ante la creciente emergencia migratoria.

“Algún poderoso, tristemente encerrado en las anacrónicas pretensiones de intereses nacionalistas, provoca y fomenta conflictos”, agregó en un alusión inequívoca al presidente ruso Vladimir Putin, aunque sin nombrarlo.

Frente al conflicto en Ucrania, que ha llevado a más de 4.1 millones de sus habitantes a huir del país, el papa pidió “respuestas amplias y compartidas”.



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