Relojeros juegan con los materiales para seducir a la nueva generación de compradores


En la feria relojera de Ginebra, los fabricantes de relojes multiplican las innovaciones en los materiales, con diamantes de laboratorio, residuos plásticos o impresión 3D, para seducir a una nueva generación de aficionados de los productos de lujo.

La marca H. Moser, que se dio a conocer a través de sus modelos iconoclastas, presentó este año un reloj revestido de Vantablack, un material tan negro que absorbe casi toda la luz.

Colocado sobre un fondo negro, este reloj –aún en estado de concepto– crea la ilusión de un agujero negro y el ojo humano solo logra distinguir las agujas de color.

Este material de nanotubos de carbono, que el fabricante alemán BMW utilizó para un ejemplar único, es considerado como el pigmento más oscuro del mundo.

“Quise traer algo diferente de lo que veremos en las vitrinas dentro de tres meses”, explica Edouard Meylan, su director general, en una entrevista con la AFP.  “Quería mostrar el futuro de los materiales”, continúa, para “explicar lo que podría ser la relojería en cinco años”.

Si bien esta prestigiosa marca ya utilizó este material en los cuadrantes, este modelo de exposición, completamente cubierto de Vantablack, no puede ser tocado por el momento, a riesgo de perder sus propiedades. El objetivo es seguir trabajando para que un día pueda ser usado.

El negro es un tinte que está muy de moda, según Vincent Grégoire, responsable de moda masculina y accesorios para la oficina de estilo parisino Nelly Rodi, sobre todo entre una nueva categoría de amantes de los productos de lujo que él llama “los virtuosos”.

“Es una clientela que quiere belleza e hiperlujo, con materiales del futuro llenos de tecnología pero trabajados por artesanos”, describe.

Diamantes de laboratorio

Una nueva generación de amantes de los productos de lujo está emergiendo, constata Grégoire, que identifica también otros perfiles como “los agitadores”, aficionados de la “recuperación” y que quieren hacer de sus compras “un acto militante”.

En un stand dedicado a la innovación, la marca Oris muestra cómo recicla residuos plásticos, que son astillados para crear un material que se asemeja a mármol de diversos colores –en función de los plásticos recuperados– y luego es utilizado para hacer cuadrantes.

Tag Heuer, propiedad del grupo de lujo francés LVMH, utilizó por primera vez diamantes de laboratorio en uno de sus modelos emblemáticos.

Estos diamantes –obtenidos por métodos químicos– no se utilizaron para sustituir a los diamantes clásicos, sino para crear una nueva textura en la esfera, con formas de diamantes inéditas en su superficie y que permiten crear juegos de luz en el centro del reloj.

Con esta tecnología, la marca quiso explorar las nuevas posibilidades que ofrecen los diamantes de laboratorio. El reloj cuesta unos 378 mil dólares.

“Hay un lugar para los diamantes de laboratorio en el mercado”, afirma Tobias Kormind, jefe de 77 Diamonds, una empresa especializada en la venta de diamantes en línea.

“Existen personas que compran diamantes de laboratorio por razones de presupuesto, pero también por razones medioambientales”, explica a la AFP, aunque los diamantes naturales siguen siendo “los que más se apreciarán en el tiempo”, insiste.

En el stand de Cartier, los diamantes reales brillan con fuerza. Gracias a la impresión 3-D, la casa de la plaza Vendôme desarrolló una nueva colección llamada Coussin (almohadón), cuya caja de presentación se pliega ligeramente bajo la presión del dedo antes de recuperar su forma.

Un reloj de la casa Cartier es exhibido en la inauguración del espectáculo Watches and Wonders, en Ginebra. AFP (FABRICE COFFRINI/)



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