“Que se pudran en la cárcel”

“Que se pudran en la cárcel”. Así se dirigió este martes Cristina Garrido a los terroristas que mataron a su hijo Juan Alberto González Garrido en 2015 en los atentados en la sala Bataclán, en París. El fue la única víctima española y ahora su madre vuelve a la pesadilla cuando se inicia el juicio contra los yihadistas que perpetraron el ataque. Casado participó en el seminario “Cómo prevenir la radicalización yihadista”, celebrado en San Lorenzo de El Escorial (Madrid), con la colaboración de la Fundación Víctimas del Terrorismo y el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo y dejó varios mensajes.

El joven, de 29 años, se encontraba en el concierto junto a su mujer, que resultó herida en los atentados. Él no pudo. “Los terroristas son unos malditos asesinos que se tienen que pudrir en la cárcel y cumplir íntegramente las condenas que les impongan los jueces”, expresó la madre, que además fue muy rotunda: “No contemplo el perdón, no tengo por qué perdonarles porque sabían lo que estaban haciendo, matar a noventa personas en la Sala Bataclán”. Para ella, ante una situación así “la vida se te va”.

“Tengo que seguir adelante, pero ya sin planes ni ilusiones”, añadió Garrido. Y se ve preparada para ponerles cara a los terroristas. “No me importaría echármelos a la cara”, sostuvo, y tiene previsto ir al juicio en París. Quiere decirles a los atacantes que “lo que hicieron no ha servido para nada, solo para matar a cientos de personas y que son unos asesinos”.

Ya han pasado casi seis años

En la noche del 13 de noviembre de 2015, un primer comando intenta acceder al Estadio de Francia, en Saint Denis (afueras de París) para detonar cinturones explosivos entre el público de un partido amistoso entre las selecciones de Francia y Alemania. Al no conseguir entrar, tres de ellos accionan sus dispositivos fuera del estadio de forma escalonada.

Casi a la misma hora de la primera explosión, un segundo comando de tres miembros ametralla con fusiles de asalto las terrazas de un bar y un restaurante en el distrito X de París. Después, el grupo se dirige al distrito XI, donde tirotea otras tres terrazas. El líder de este comando se suicida con un cinturón explosivo en un sexto establecimiento. De forma casi simultánea, tres hombres con armas de guerra entran en la sala de espectáculos Bataclan, donde unas 1.500 personas asisten a un concierto de rock, y comienzan a disparar de forma indiscriminada.

Todo ello ocurrió en poco más de media hora, aunque el ataque a Bataclan se prolongó algo más de dos horas hasta que unidades especiales de la policía asaltaron una zona donde se habían atrincherado dos de los terroristas con algunos rehenes. El resultado fue el peor atentado terrorista de la historia de Francia y la mayor catástrofe violenta desde la Segunda Guerra Mundial.

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