Qué es un falso autónomo y cómo cotizan a la Seguridad Social


La figura del falso autónomo se ha extendido en el mercado laboral, un fraude por el que este tipo de trabajadores ejercen servicios para una empresa o cliente como si fueran trabajadores por cuenta ajena, a pesar de estar inscritos en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA).

Pero, ¿cómo saber si estamos ejerciendo como falsos autónomos? Cómo detallan desde la Unión de Autónomos UATAE, se trata de una persona asalariada “a la que la empresa exige darse de alta como autónomo para poder trabajar, pero cumpliendo todas las características del trabajo por cuenta ajena. La empresa se ahorra el coste de Seguridad Social y el trabajador deja de tener los derechos que le corresponderían como tal”.

Cómo reconocer si eres un falso autónomo

En este sentido, los falsos autónomos pueden estar en cualquier sector de actividad y desde UATAE destacan tres factores para saber si estás trabajando o no como falso autónomo:

  • Las herramientas de trabajo: el trabajador autónomo debe hacerse cargo de comprar sus propias herramientas y medios de trabajo. Si estos elementos son proporcionados por el cliente o la empresa, puede que estés en una situación de falso autónomo. “Es lo que se conoce con el concepto de ajenidad”.
  • Un horario establecido y puesto de trabajo: esto se conoce como dependencia y quiere decir que si dispones de un lugar físico de trabajo y de unos horarios establecidos por la empresa, probablemente seas un falso autónomo.
  • El salario lo determina la empresa: si decide cuánto vas a ganar, cómo vas a cobrar ese dinero, probablemente estés ante esta situación. “Si no puedes negociar libremente tu salario, pluses o reparto de beneficios”. 

Las consecuencias para los trabajadores es que, por un lado, tendrán las mismas obligaciones que el resto de la plantilla contratada por cuenta ajena por la empresa, pero abonan su propia cotización a la Seguridad Social. 

Asimismo, no tienen los derechos reconocidos por el convenio del sector en el que trabajan, y tampoco derecho a vacaciones retribuidas, excedencias o reducciones de jornada. “Podrán despedirte cuando quieran, sin causa, sin indemnización y sin finiquito”, advierte. 



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