¿Qué desayuno es más saludable para el recreo de los niños?


Un grupo de niños en el recreo.
Classroom Camera / Flickr

La alimentación es fundamental en cualquier época de la vida, pero lo es aún más en la infancia, cuando se aprenden y consolidan los buenos hábitos alimenticios. El papel de las familias es primordial, pero también el de los centros escolares, donde pasan gran parte del día.

Al margen del comedor, en muchos colegios, con el objetivo de fomentar los buenos hábitos, establecen lo que llaman ‘desayunos’ saludables donde se sugiere las familias qué incluir en el desayuno del colegio cada día de la semana. Sin embargo, elaborados sin asesoramiento nutricional real, a menudo estos desayunos distan mucho de ser saludables, pues sugieren alimentos como galletas, zumos o batidos.

¿Qué hacer entonces? Guiarse con el sentido común y ofrecer a los niños para el recreo alimentos saludables —de igual modo que lo haríamos para un adulto— y que a la vez sean apetecibles y fáciles transportar y comer.

Qué dicen los expertos

En España el 35% de los escolares tiene sobrepeso u obesidad, unos datos alarmantes que nos sitúan entre los primeros puestos de Europa en obesidad infantil. Ante esta situación, tanto las comunidades autónomas como el Ministerio de Sanidad están tomando medidas destinadas a la prevención, tanto a través del fomento del ejercicio físico como de la alimentación. Respecto a esta última, muchos sugieren medidas como la prohibición de comida basura en los colegios e incluso de la publicidad de estos productos dirigidos a los niños.

La Generalitat de Catalunya, por ejemplo, elaboró hace dos años la guía La Alimentación Saludable en la Etapa Escolar, en colaboración con organismos expertos y nutricionistas. En esta guía, respecto al desayuno se sugiere que se reparta entre el desayuno que toman nada más levantarse y el tentempié de media mañana, el que comen en el colegio. Entre ambas tomas, lo ideal es que aparezcan todos estos alimentos:

  • Farináceos integrales (alimentos que provienen de la harina), como pan, tostadas, cereales del desayuno sin azúcar (copos de maíz, arroz hinchado, muesli, etc.).
  • Lácteos: leche, yogur natural (sin azúcares) y, más ocasionalmente, queso.
  • Fruta: principalmente fresca de temporada.

También pueden aparecer otros alimentos ricos en grasas saludables, como los frutos secos, proteicos, como tortillas o fiambres sin grasa.

Las opciones de tentempiés saludables son, por tanto, muy variadas, más allá de las socorridas galletas y el zumo envasado. Ahí van algunas sugerencias adaptadas para los más pequeños:

  • Fruta fresca. A poder ser, de temporada. Para los niños más pequeños es aconsejable ‘facilitarles’ el trabajo y darles la fruta pelada y cortada en un tupper. Así tendremos más posibilidad de que se la coman. Lo ideal es que prueben cuantas más frutas mejor, pero si nos guiamos por los gustos del niño, tendremos las posibilidades de que se la coma. En niños menos de cinco años es mejor evitar frutas muy pequeñas como uvas o cerezas por el riesgo de atragantamiento. Para hacerlo más apetecible, podemos mezclar varias frutas.
  • Bocadillos o sándwiches variados. El pan integral será siempre la mejor opción. Si les introducimos el pan integral desde niños no tendrán ningún problema en comerlo tan bien como el blanco. Los bocadillos deben llevar dentro opciones saludables, como tortilla francesa, pavo, queso fresco, untable, humus, aguacate, tomate, aceite de oliva, bonito, ocasionalmente, alguna onza de chocolate…
  • Frutos secos (Avellanas, almendras, nueces…) o fruta desecada (ciruelas, orejones, pasas, higos…). Pueden ponerse solos o como complemento con la fruta, el sándwich, etc. Aquí hay que tener especial precaución en niños menos de cinco años (en ese caso, se pueden poner molidos) para evitar atragantamientos, y por el tema de las alergias.
  • Lácteos. Siempre sin azúcar añadido, por lo que los batidos no son una opción saludable. En su lugar, podemos incluir un minibrick de leche entera sin azúcar, un yogur natural —se pueden añadir cachitos de fruta, cereales o frutos secos—, un trozo de queso fresco o semicurado -mejor sin sal-, etc.

Las combinaciones son infinitas, pero, en cualquier caso, dentro de ofrecer opciones saludables, siempre hay que adaptarse a las preferencias y necesidades del niño a la hora de elegir el tipo y la cantidad de comida que les ponemos.

Alimentos a evitar

Los alimentos a evitar son los mismos que todos deberíamos eludir para llevar una alimentación sana y equilibrada.

  • Bollería industrial o casera. Las galletas también son bollería y su consumo siempre deberá ser ocasional debido a la gran cantidad de grasas saturadas y azúcares que contienen.
  • Zumos. El zumo no es fruta, y es perjudicial incluso si es ‘sin azúcar añadido’. Su consumo habitual favorece la aparición de obesidad y diabetes.
  • Lácteos azucarados. Los lácteos azucarados suelen contener gran cantidad de azúcar añadido. Dos yogures o un solo batido ya superan el consumo máximo diario de azúcares libres recomendado por la OMS.
  • Otros procesados, como patatas fritas, snacks, embutidos, etc. Contienen gran cantidad de sal, grasas poco saludables y multitud de aditivos.

Aunque evitarlos al cien por cien puede ser en muchos casos imposible, sí debemos tener claro que su consumo deberá ser siempre ocasional.



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