¿Por qué nos cruje el cuerpo cuando nos estiramos? ¿Esconde algún problema de salud? ¿Es bueno hacerlo?


¿Escuchas un chasquido en la rodilla cuando te agachas a coger algo? ¿Y un crujido en la espalda o el cuello cuando te estiras al levantarte o cuando llevas varias horas frente al ordenador? Si la respuesta es sí, no te asustes, pues es algo completamente normal. Sin embargo, si ese crujido lo escuchamos a menudo y en actividades cotidianas, o si va acompañado de otros síntomas, sí debemos poner atención. Víctor Segarra, fisioterapeuta y CEO de ProElite Performance nos cuenta por qué se producen estos crujidos al estirarnos y cuándo debemos preocuparnos y ocuparnos de ellos.


¿Por qué nos cruje a veces el cuerpo al estirarnos?

Los crujidos son un fenómeno llamativo, pero, según nos cuenta Víctor Segarra completamente normal que, a priori, no debe alarmarnos, “se conoce con el nombre de cavitación y aún se está investigando qué es lo que lo produce. La teoría más aceptada en la comunidad científica es que el líquido sinovial articular, que es el ‘3 en 1’ de las articulaciones, al realizar ciertos movimientos hace que se generen unas pequeñas burbujas de gas. Al forzar la articulación pueden llegan a explotar, lo que hace que escuchemos ese característico “click” o “crack” del crujido”. Este fenómeno, en el que, por mucho que algunos lo aseguren, “no se recoloca absolutamente nada”, no ocurre solo en el hueso, sino que “podemos escucharlo también entre tendones o cuando algún tejido roza con una prominencia ósea, como por ejemplo lo que se llama cadera en resorte”, aclara.

¿Puede esconder algún problema en las articulaciones?

Los chasquidos que escuchamos habitualmente cuando nos estiramos, agachamos, etc., en general no esconden problemas de salud, como artrosis o artritis. Otra cosa es que, por ejemplo, las personas que se crujan los dedos a menudo y a propósito sí puedan causárselo, “las investigaciones que se han realizado entre personas que se crujen los nudillos de las manos durante años no han encontrado signos de lesiones articulares por esta causa, incluso el Dr. Donald Unger se crujió durante 60 años los huesos solo de su mano izquierda, no encontró diferencias entre esta mano y la derecha en cuanto a degeneración o artrosis. No obstante, sí que se ha observado que las personas que se crujen los dedos tienen más probabilidad de que se les hinchen las manos y tengan menos fuerza de agarre”, cuenta Víctor Segarra.

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¿Y si nos crujen las articulaciones muy a menudo, sin forzarlas? “Los estudios están hechos principalmente en las manos, por lo que se desconocen los efectos a largo plazo de crujir la espalda, el hombro, la rodilla…”. Sin embargo, su opinión como experto es que “el hecho de que escuchemos crujidos a menudo y con movimientos cotidianos puede indicar que existe una cierta inestabilidad articular”. Si, además, estos crujidos van acompañados de dolor o hinchazón, “recomiendo pedir ayuda al especialista, pues es probable que tengas una lesión. También debes fijarte si sientes crujidos, crepitaciones o sensación de ‘arenilla’ durante movimientos cotidianos, que son aquellos movimientos en los que no fuerzas la articulación ni las llevas al límite, como por ejemplo si cruje al doblar la rodilla, al girar la cabeza, al sentarte o al ponerte más recto en la silla. Si esto ocurre, podríamos pensar que puede haber una cierta inestabilidad articular. En tal caso es interesante mejorar la estabilidad articular con ejercicio específico”.

¿Podemos evitar los crujidos?

Descartados problemas más graves como lesiones, artrosis o artritis, si nos cruje, por ejemplo, la espalda, cada vez que nos estiramos, como apunta Víctor, puede indicar inestabilidad articular, algo que podemos solucionar reforzando la zona. “Para poder estabilizar esa articulación necesitamos del único sistema que puede hacerlo de una manera activa y voluntaria: la musculatura”. Es decir, que reforzando y aumentado nuestra musculatura aportaremos estabilidad a la articulación, esta crujirá menos y tendrá menos tendencia a lesionarse, algo que se consigue entrenando con un “ejercicio adaptado tus características, lesiones y necesidades, con una buena progresión para ir mejorando poco a poco e ir aumentando la estabilidad de las articulaciones de forma segura y eficaz. Normalmente, se suele prescribir ejercicios para mejorar la competencia muscular y la fuerza, pero yo con mis pacientes siempre individualizo y hago los ejercicios que más les puede mejorar en cada situación, lesión y problema”, nos cuenta.

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¿Y seguimos estirándonos, aunque cruja?

El tema de los estiramientos es muy amplio y controvertido, pero “si nos referimos a ‘desperezarnos’ no es malo, pues es una acción fisiológica necesaria después de estar mucho tiempo en la misma posición”. Así, si tienes tendencia a despezarte y estirarme continuamente lo más probable es que te muevas poco, porque “¿a que no te dan ganas de desperezarte mientras corres o andas?”. Si es tu caso, además de desperezarte cuando te lo pide el cuerpo, puede ser que además te pida, indirectamente, que seas menos sedentario. Y es que, el mejor remedio para los mal llamados ‘dolores posturales’ es una frase que corrobra Víctor Segarra: “La mejor postura es la que menos dura”. 



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