Por qué el linaje ómicron de la covid-19 tiene ya seis subvariantes, entre ellas las más contagiosas


Durante una época de la pandemia, parecía que las variantes del SARS-CoV-2 se sucedían una tras otra. Tras la llegada de ómicron, no obstante, tuvimos que familiarizarnos con ella y, en cambio, hablar de sus subvariantes. A día de hoy, en España, las dominantes son las denominadas BA.4 y BA.5; a nivel global, preocupa la llegada de la BA.2.75, también conocida como centaurus.

La pregunta, por tanto, es por qué ahora hablamos de subvariantes; qué pasó con las variantes, por qué parece que ya no surgen nuevas, y por qué ómicron es la que parece haberse impuesto por ahora.

¿Por qué el virus cambia tan rápido?

Los virus son un fenómeno extraño en la naturaleza. Se debate si están vivos, ya que no realizan ninguna función vital por sí solos, pero sí que son capaces de replicarse (eso sí, con la ‘ayuda’ de una célula externa). Son en realidad diabólicamente sencillos, formados por unas pocas líneas de código genético y unas pocas proteínas.


Este diseño tan sencillo y esta incapacidad para llevar a cabo procesos por sí solos implica también que prescinden de muchos componentes presentes en las células (indiscutiblemente vivas), incluyendo algunos mecanismos que protegen el material genético de los cambios azarosos (es decir, las mutaciones). Esto hace que los virus muten y se transformen muy rápidamente, lo cual es un problema para nosotros.

El hecho de que no esté claro si los virus pueden considerarse seres vivos sensu stricto no significa que sobre ellos no opere la selección natural como ocurre con los seres indiscutiblemente vivos. De manera tremendamente simplificada, la mayoría de las mutaciones no tienen efectos trascendentales, algunas impiden o dificultan que el virus se replique (con lo que es menos probable que pasen a las siguientes generaciones) y, en cambio, otras lo facilitan (como una mayor infectividad o una mayor tasa de replicación) y probablemente se perpetuarán precisamente por ello. 


Vial de la vacuna de la viruela.

Lo que sucede es que mientras que seres como los humanos se reproducen unas pocas veces en su vida y por tanto este mecanismo tarda cientos o miles de años en producir cambios significativos en la especie, cada virión (una ‘unidad’ del virus) del SARS-CoV-2 produce entre 10.000 y 100.000 copias de sí mismo al infectar una célula, por lo que (teniendo en cuenta además la mayor tasa de mutación) la evolución actúa sobre ellos a velocidades vertiginosas. Esto explica la rápida sucesión de diferentes variantes y subvariantes de la covid-19.

De las variantes a las subvariantes

La variante BA, que todos conocemos como ómicron, contaba con una serie de mutaciones que la hacían especialmente transmisible, más que otras variantes previas como la delta. Esto permitió que se expandiera de manera muy rápida por el globo, llegando rápidamente a ser mayoritaria, y por acción de las mutaciones y la selección natural divergiendo a su vez en diferentes linajes, los que llamamos subvariantes.

Esto no quiere decir que el resto de variantes no sigan circulando, pero lo cierto es que la ventaja de ómicron en transmisibilidad las ha reducido a un papel marginal, y ahora prácticamente todas las subvariantes de interés epidemiológico descienden de ómicron.


Imagen de dos test de antígenos para detectar la presencia del coronavirus.

De hecho, ya se habían observado subvariantes de otras variantes, como la delta, pero de nuevo su presencia entre la población es más bien residual, y se dedican pocos esfuerzos (comparativamente) a rastrearlas.

También existen las llamadas ‘variantes recombinantes’, en las que dos variantes (o subvariantes) del virus convergen en una misma persona (para ello, ésta debe infectarse con ambas cepas de manera más o menos simultánea) e intercambian genoma. Este es el caso de la subvariante XE (descendiente de BA.1 y BA.2) o de la variante deltacron (resultado de la mezcla de la variante delta y de la variante ómicron), si bien estas instancias son relativamente poco comunes y hasta ahora no han resultado en un linaje que se haya impuesto sobre otros.



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