¿podrá un español votar por una maltesa o un lituano?

Ese momento en el que un español pueda votar por un italiano, una maltesa por un estonio o un francés por una neerlandesa en las elecciones europeas está un poco más cerca. El Parlamento Europeo ha aprobado este martes un informe sobre la implantación de las listas transnacionales en los comicios a la Eurocámara. El documento ha salido adelante por 323 votos a favor, 262 en contra y 48 abstenciones, pero no es vinculante. Ahora la propuesta pasa a la fase de trílogos -la negociación entre el Parlamento, la Comisión Europea y el Consejo-, es decir, la parte más tediosa y complicada. Eso sí, se trata de una iniciativa que se ha recogido entre las conclusiones de la Conferencia sobre el Futuro de Europa (CoFoE), que se cerró el pasado fin de semana.

El objetivo del Parlamento, en todo caso, es “europeizar” el proceso de elección y si se diera (la idea es que pueda estar en vigor para las elecciones europeas del 2024) los votantes contarían con dos papeletas: una a nivel nacional y otra para votar a nivel europeo. Esta propuesta, estancada durante más de dos años, ha visto la luz al final del túnel después de que algunos eurodiputados que tradicionalmente se habían opuesto han cambiado su posición y, además, ya no se cuenta con el Reino Unido, que ejercía un importante bloqueo.

Con esta reforma, la Eurocámara pasaría de tener 705 a 733 escaños, puesto que se aportarían 28 diputados más que los que ya existen. La papeleta ‘europea’ tendría, además, como cabeza de lista al candidato de que cada familia política a presidir la Comisión Europea. De esta manera se pretende reforzar del todo la figura del Spitzenkandidat, que busca democratizar el proceso para elegir al líder o a la líder del Ejecutivo comunitario. Por ejemplo, la actual presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, no llegó teniendo esa etiqueta.


El Parlamento también quiere hacer frente a la desigualdad de género, destacando que, a pesar de una mejora general en las últimas elecciones, algunos países no eligieron a ninguna mujer como eurodiputada. El texto propone la obligatoriedad de las “listas cremallera” (es decir, la alternancia entre candidatos femeninos y masculinos) o las cuotas, sin vulnerar los derechos de las personas no binarias.

En general, la normativa que se promueve desde el Parlamento Europeo incluye el 9 de mayo como día de votación común europeo, el derecho de sufragio pasivo para todos los europeos de 18 años o más, un umbral electoral mínimo del 3,5% que será obligatorio para las circunscripciones de 60 o más escaños, la igualdad de acceso a las elecciones para todos los ciudadanos, incluidos los discapacitados, y la posibilidad de votar por correo, y el derecho de los ciudadanos a votar al presidente de la Comisión en un sistema de “candidato principal” a través de las listas de toda la UE.

Como establece el artículo 223 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, la iniciativa legislativa del Parlamento tendría que ser aprobada por unanimidad por el Consejo. A continuación, volvería al Parlamento para que los eurodiputados dieran su consentimiento, antes de ser aprobada por todos los Estados miembros de acuerdo con sus respectivos requisitos constitucionales. Las negociaciones con el Consejo comenzarán cuando los Estados miembros adopten su posición.

MÁS INFORMACIÓN