Panamá y Panamá Oeste tienen los corregimientos con más personas pobres


El Índice de Pobreza Multidimensional (IPM-C) a nivel de distritos y corregimientos —elaborado utilizando los Censos de Población y Vivienda de Panamá de 2010—, publicado recientemente, muestra que los 10 corregimientos con mayor cantidad de personas pobres están en las provincias de Panamá y Panamá Oeste.

Se trata de Chilibre, Pacora, Tocumen, 24 de Diciembre , Arraiján, Ernesto Córdoba Campos, Las Cumbres, Arnulfo Arias, Burunga y Belisario Porras.

Mientras, en la comarca Ngäbe Buglé hay 19 corregimientos en donde casi el total de su población vive en pobreza multidimensional.

El documento fue elaborado para llevar adelante el Plan Colmena, que busca reducir la pobreza en el país.

Luis Carlos Herrera, sociólogo e investigador del Centro de Investigaciones Científicas de Ciencias Sociales de la Universidad Santa María La Antigua, manifestó que la situación es más grave de la que expresa este documento, ya que las conclusiones se basan en datos censales de hace 10 años.

La comarca Ngäbe Buglé tradicionalmente ha presentado los mayores niveles de pobreza en el país. En el Censo de 2010, se contabilizaban 213 mil 860 habitantes. Alexander Arosemena

En 19 corregimientos casi el 100% de la población es pobre

Vivir en la comarca Ngäbe Buglé es equivalente, salvo escasas excepciones, a marginación, pobreza y falta de oportunidades. Las cifras hablan por sí solas: en 19 corregimientos de esta región indígena, la pobreza multidimensional toca la puerta de casi la totalidad de los hogares.

Los datos se desprenden del último Índice de Pobreza Multidimensional (IPM-C) a nivel de distritos y corregimientos —elaborado utilizando los Censos de Población y Vivienda de Panamá de 2010—, presentado recientemente por el Gabinete Social, que lidera el Ministerio de Desarrollo Social, y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El documento indica que en el país hay 631 corregimientos, de los cuales 98 presentan un alto porcentaje de pobreza multidimensional, es decir, que más del 90% del total de su población es pobre. De ese grupo, 55 pertenecen a la comarca Ngäbe Buglé, y en 19 de ellos, entre 99% y 100% de su población vive en pobreza multidimensional.

En esos 19 corregimientos viven unas 45 mil 326 personas que carecen de cinco factores clave tomados en cuenta para elaborar el IPM-C: educación; vivienda y servicios básicos; entorno y saneamiento; trabajo, y salud y agua.

Las montañas de esta comarca esconden tres corregimientos en donde el 100% de su población vive en condición de pobreza multidimensional: Hato Jobo (distrito de Mironó), Piedra Roja y Guoroni (distrito de Kankintú). (Ver gráfica).

La situación descrita es similar a la reportada en 2015 en el informe Pobreza y Desigualdad en Panamá, elaborado por el Ministerio de Economía y Finanzas y el Banco Mundial, en el que se planteó que esos mismos distritos, Kankintú y Mironó, así como Kusapín, tenían el mayor porcentaje de la población en pobreza y pobreza extrema dentro de los 6 mil 968 kilómetros cuadrados de extensión comarcal.

En ese documento se indicaba que en Hato Jobo, un 96.4% de la población vivía en pobreza y 82.8% en pobreza extrema; mientras que en Piedra Roja, el 97.3% de su población estaba en pobreza y 89.8% en pobreza extrema.

El Índice de Pobreza Multidimensional de Panamá (IPM) 2018 también evidenció que en el país había 789 mil 181 personas en pobreza multidimensional, repartidos en la comarca Ngäbe Buglé (191 mil 610 personas), Panamá (163 mil 671) y Panamá Oeste (94 mil 918).

El nuevo índice divulgado identifica los 10 corregimientos más pobres y con mayor población justo en las provincias más pobres del país: Panamá y Panamá Oeste. La lista es encabezada por los corregimientos de Chilibre, Pacora, 24 de Diciembre, Tocumen y Arraiján.

Panamá y Panamá Oeste tienen los corregimientos con más personas pobres

El origen del IPM-C

Para la ministra de Desarrollo Social, María Inés Castillo, ” la información recopilada es valiosa, porque por primera vez se está midiendo la pobreza por distritos y corregimientos. Es una mirada con zoom a la realidad territorial, que le permite al Gobierno accionar el Plan Colmena en los sectores más vulnerables”.

Añadió que este informe visualiza las graves carencias que enfrentan los panameños en sus comunidades y la urgente necesidad de trasladar la oferta estatal a las zonas más golpeadas por la pandemia.

Aunque se elaboró con los censos de 2010, Castillo considera que el índice es un elemento muy importante para entender el problema y focalizar las carencias que tienen las comunidades vulnerables.

En la administración pasada se elaboró un IPM en 2017 y 2018; la diferencia con este documento es que las autoridades se enfocaron en los corregimientos y distritos.

Linda Maguire, representante residente del PNUD en Panamá, explicó que la pobreza multidimensional guarda relación con el hecho de que las personas para desarrollarse requieren satisfacer una serie de necesidades, desde la más básica como alimentación, hasta necesidades sociales, que permiten ampliar sus capacidades y oportunidades.

Es por ello que las privaciones en múltiples dimensiones del desarrollo limitan el progreso de las personas, en el presente, pero sobre todo a largo plazo, añadió .

Data desactualizada

Luis Carlos Herrera, sociólogo e investigador del Centro de Investigaciones Científicas de Ciencias Sociales de la Universidad Santa María La Antigua, manifestó que la situación es más grave de la que expresa este documento, porque ya en el país hay 679 corregimientos y no 631. Además de que las conclusiones se basan en datos censales de hace 10 años y existen aspectos no incluidos en cuanto a la situación real de la población que ha crecido en pobreza multidimensional, no solo por los nuevos corregimientos, sino por otros factores, como el desplazamiento de poblaciones indígenas, especialmente de la comarca Ngäbe Bugle, que se han asentado en corregimientos rurales cercanos, como es el caso del oriente chiricano.

Herrera considera que hay muchos aspectos por solventar, por lo que es necesario levantar un nuevo censo que incluya variables para medir la desigualdad social, por género y etnia.

Además, subrayó que las políticas públicas no son neutras, por lo que no se puede seguir tratando de implementar estrategias, planes, programas y proyectos con herramientas que no han sido científicamente validadas. Se trata, apuntó, de un contexto cultural, territorial, étnico, distinto; hay varios estudios y análisis que muestran la persistente desigualdad y marginación de las poblaciones indígenas, pero no se han formulado políticas públicas para lograr un desarrollo sostenible.



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