Panamá es laboratorio ambicioso plan para indígenas apoyado por Banco Mundial


Panamá es la punta de lanza de un ambicioso plan de desarrollo indígena, sin parangón en la región por sus características, y que es apoyado y financiado por el Banco Mundial (BM) con 80 millones de dólares

El ente multilateral, que junto con el Gobierno panameño lazó esta semana el Proyecto de Apoyo para la Implementación del Plan de Desarrollo Integral de los Pueblos Indígenas de Panamá, tiene altas expectativas con esta iniciativa que espera se replique en países de la región.

El vicepresidente del BM para América Latina y el Caribe, el mexicano Jorge Familiar, señaló en una entrevista con Acan-Efe que a pesar de que este es un proyecto que no es tan grande por su monto -85 millones de dólares, de los que Panamá aporta 5 millones- “hay pocos tan emblemáticos y tan importantes como este”.

Se busca fortalecer la capacidad de gobernanza y coordinación de las autoridades indígenas y el Gobierno para planificar e implementar programas de desarrollo alineados con las prioridades y visión de los pueblos originarios, así como para mejorar la calidad de la provisión de servicios públicos en estos territorios.

El proyecto tiene alcance multisectorial con intervenciones en las áreas de gobernanza, educación, salud, agua y saneamiento, según ha señalado el Ministerio de Economía y Finanzas de Panamá, que el pasado 13 de junio firmó con el BM un contrato de préstamo de 80 millones de dólares para la ejecución de esta iniciativa de apoyo.

Familiar indicó que a nivel de impacto esta iniciativa tiene un gran potencial por implicar “un cambio en la forma en la que atendemos uno de los casos de exclusión históricos (el de los indígenas) que está muy presente en nuestra región”.

El proyecto “es el resultado de muchos años de diálogo con pueblos indígenas en la región y de un reporte regional que hicimos identificando los retos que afectan a las comunidades indígenas”, expresó el alto funcionario del organismo multilateral.

Dicho reporte propone una nueva forma de trabajar el tema del desarrollo, y este proyecto en Panamá “es el primer intento de traducir ese diálogo y esas recomendaciones en acciones concretas”.

Agregó que un punto a destacar es el compromiso “muy importante” del Gobierno Nacional con el desarrollo de los indígenas, por lo cual el Banco consideró que Panamá era el “socio ideal” para este proyecto por su responsabilidad “por el diálogo existente entre las comunidades indígenas y el propio Gobierno”.

El encargado de operaciones del BM para la región manifestó que los 80 millones que aporta el ente multilateral “es una parte muy pequeña” de lo que la Administración de Juan Carlos Varela “ya ha invertido en el desarrollo de los pueblos indígenas, que a este momento entiendo es de unos 450 millones de dólares”.

“Ahora el gran reto es convertir este proyecto y todos los esfuerzos que se han vertido en diseñarlo, en una ejecución y en unos resultados que, si son satisfactorios, seguramente van a derivar en que repliquemos este modelo y esta forma de trabajar en otras partes de la región”.

Panamá tiene una población de cerca de 400.000 indígenas, que representan alrededor del 11 por ciento de la población total, pero su situación es precaria: la pobreza afecta a 96,7 por ciento y la desnutrición crónica al 72 por ciento de los niños y niñas menores de cinco años, de acuerdo con la última encuesta oficial.

Para Familiar, el proyecto de Panamá, que en principio durará 5 años, “si se ejecuta bien y tiene los resultados que todos esperamos va a servir de ejemplo para otros países de la región” en los que se podría replicar.

Manifestó en ese sentido que Guatemala, que es uno de los países en que el BM tiene intervenciones y proyectos de apoyo a comunidades indígenas, tiene, en su opinión, “uno de los retos más grande para su desarrollo que es la desnutrición crónica infantil, con un 50 % de los niños que la sufren”.



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