“No soy un sex-symbol, pero soy divertido y tengo capa”


Juan y Carmen, en ‘First dates’.
CUATRO

Ataviado con una capa a lo Ramón García en Fin de año, y con un bajo, así se presentó Juan a su cena en el programa de este martes en First dates. El valenciano llegó al restaurante de Cuatro afirmando que “la capa es un adorno tétrico que, aunque parezca una extravagancia, cumple la función de alegrar los ojos del que está mirando”.

“Para que yo me enamore de una mujer, ni yo mismo se lo que tiene que tener, me puedo enamorar por una mirada, unos ojos, por su voz o porque tiene unas tetas que quitan la cabeza”, afirmó con una sonrisa en la cara cuando le preguntaron por lo que iba a buscar al programa en una semana tan especial como la de San Valentín.

Carlos Sobera le preguntó por su afición musical y si actuaba profesionalmente: “Cuando tenía 20 años sí que me movía bastante porque pertenecía al grupo de la movida valenciana, íbamos todos a un estudio a grabar maquetas en cintas de casete, aunque de todos solo triunfo uno, Seguridad Social”, recordó el diseñador. “La música es muy importante en mi vida, me acompaña en mi soledad, en mis emociones, me hace recordar mi juventud y me hace sentirme vivo”, añadió.

Antes de que entrara Carmen, su cita, el presentador escondió la capa y el bajo de Juan para, durante la cena, sorprenderla. “Me encanta conocer gente nueva y hacer amigos, me gustan los hombres que me hacen reír”, afirmó la valenciana en su presentación. Aunque, al conocer a Juan se le escapó un: “Coño, es más bajito que yo”.

Durante la cena hablaron de sus vidas y Carmen afirmó que “con 55 años me considero muy joven para casarme, pero mi madre me dice que ya es hora”, desatando las risas cómplices entre ambos.

Sufrí una experiencia traumática hace varios años, tuve un infarto y cambio mi filosofía de vida, vivía muy rápido y ahora la paladeo un poco más”, recordó el valenciano durante la cena, a lo que ella le contestó que “vivimos a contrarreloj, estresados, no valoramos el instante”.

En un momento de la cena, Juan se levantó para ir a buscar su capa y su bajo. “Cuando le he visto salir con la capa, que parecía mi amante bandido o un vampiro de media noche, me ha hecho una gracia… no me lo esperaba”, comentó entre risas Carmen. Añadiendo mientras él cantaba a su lado: “Me he quedado muerta de amor”. Cuando terminó la canción, el diseñador la envolvió en su capa para darle un beso.

En la sala de la decisión final, Carmen le reconoció a Juan que “la cita me ha parecido muy divertida, como tú, que no has dejado de sorprenderme”. A lo que él contestó: “No soy un sex-symbol, pero soy divertido y tengo capa”. Y ambos decidieron volver a verse.



MÁS INFORMACIÓN

¿Deseas opinar sobre este artículo?
Facebook