Meghan Markle, ante el papel de su vida


La actriz Meghan Markle siempre admiró a Diana de Gales y ahora se apresta a interpretar el papel de su vida: casarse con Enrique de Inglaterra, el hijo de la malograda princesa.

“Siempre se sintió fascinada por la familia real. Quiere ser la princesa Diana 2.0.”, dijo sobre ella su amiga de infancia Ninaki Priddy, en la biografía Meghan: una princesa de Hollywood, de Andrew Morton, recientemente publicada.

En el libro, Morton revela que Meghan lloró viendo en la televisión los funerales de Diana, en 1997.

Tras el féretro de la princesa, en el cortejo que recorría Londres, marchaba cabizbajo un niño pelirrojo, Enrique, que un día acabaría siendo su marido.

Una amiga común les organizó una cita a ciegas aprovechando que la actriz estadounidense estaba de paso por Londres, a principios de julio de 2016.

Dos años después, el próximo sábado, Markle y el príncipe se casarán en una ceremonia en la capilla de San Jorge del castillo de Windsor que ha despertado un gran entusiasmo y que será vista en medio mundo por televisión.

La televisión es precisamente el medio que dio su momento de gloria a la actriz, una de las protagonistas de la serie Suits, sobre un grupo de abogados de Nueva York.

Meghan Markle nació el 4 de agosto de 1981 en Los Ángeles –tiene 36 años, tres más que el novio–, hija de Thomas Markle, un director de iluminación de televisión que ganó un Emmy por su trabajo en la serie General Hospital, y de Doria Ragland, asistente social y profesora de yoga.

En su árbol genealógico se mezclan esclavos y miembros de la realeza.

Por parte de madre, desciende de los esclavos de las plantaciones de algodón de Georgia, en el sur de Estados Unidos. Por parte de padre, es descendiente del rey Roberto I de Escocia, que reinó entre 1306 y 1329.

Sus padres se separaron cuando ella tenía 2 años y se divorciaron cinco más tarde.

La muchacha asistió a una escuela privada, donde se la recuerda por su estricto sentido del bien y el mal.

A los 11 años, inició una campaña que obligó a la gran empresa Procter & Gamble a cambiar una anuncio de lavavajillas dirigido a las mujeres, para pasar a apelar a todas las personas en general.

Markle se graduó en teatro y relaciones internacionales en la Universidad Northwestern, cerca de Chicago. Luego pasó seis semanas haciendo prácticas en la embajada estadounidense en Argentina.

“De haber seguido en el Departamento de Estado, hubiera sido una excelente adquisición para el cuerpo diplomático estadounidense. Tenía todo lo necesario para ser una buena diplomática”, explicó Mark Krischik, su superior en Buenos Aires, en la biografía de Morton.



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