Mao y Gorbachov… y una guerra por una islita hace solo 53 años

En teoría, Rusia y China son históricos aliados en el ajedrez geoestratégico contra Occidente. La invasión de Ucrania ha vuelto a demostrar que entre la teoría y la práctica hay un buen trecho. Pekín, sin renunciar a su especial relación con Moscú, se ha puesto “de perfil” e insiste en que no es “parte de esta crisis”. ¿Sorprende este posicionamiento? Quizá, aunque en realidad no debería si prestamos atención a la relación histórica entre ambos países.


Porque hace tan solo 53 años, en marzo de 1969, Rusia (en ese momento Unión Soviética) y la República Popular China estaban en guerra.

Fue un conflicto pequeño y corta. El enfrentamiento por la soberanía de una isla fluvial en el río Ussuri, en la frontera entre ambos países, apenas duró 7 meses. Pero fue realmente un conflicto bélico. Los rusos consideraban que la isla (Damanski la llaman) era suya y los chinos, que Zhembao (así le dicen) era de ellos.

El enfrentamiento, que según los historiadores pudo haber desatado una Tercera Guerra Mundial, acabó en septiembre de 1969. Rusia devolvió la isla a los chinos en 1991, pero el conflicto no se resolvió por completo hasta el siglo XXI. El acuerdo que delimitaba definitivamente esa frontera se firmó en 2008.

Este episodio bélico partió el comunismo en dos mitades y abrió el camino al establecimiento de relaciones entre Estados Unidos y China. Es el ejemplo más cercano en el tiempo de que rusos y chinos no siempre se han llevado bien. Hoy, ante la invasión rusa de Ucrania, Pekín ha apostado por ponerse de perfil. Su silencio parece una autorización para que Putin prosiga con su plan, aunque el gobierno chino no haga nada por ayudarlo.

Mao Tse-Tung prometió que Rusia y China vivirían “10.000 años de amistad y trabajo en equipo”

La Historia demuestra que la relación entre ambos países es y ha sido compleja, como suele ser la de dos vecinos, en este caso grandes y ambiciosos. De hecho, como países con más de 4.000 kilómetros de frontera compartida, a lo largo de los siglos Rusia y China han sido más enemigos que hermanos.

Una lucha permanente por concretar sus fronteras


El presidente de EE UU, Joe Biden, y el presidente chino, Xi Jinping.

Los chinos han frenado las pretensiones expansionistas rusas en más de una ocasión. Por ejemplo, en el siglo XVII, cuando Rusia quería avanzar sin límite por Siberia y se toparon con la dinastía Qing (un tratado, el de Nerchinsk de 1689, fijó la frontera entre ambos países).

La historia de China y Rusia en la Edad Media y Moderna es un relato de enfrentamientos regulares. Sólo estuvieron del mismo lado en el siglo XIII, ante el avance del ciclón mongol de Gengis Kan (que arrasó las ciudades rusas lanzando los artefactos explosivos que habían copiado de los chinos).

China tachó a Gorbachov de “traidor al comunismo” por impulsar la perestroika

También eran aliados mediado el siglo XX. Mao Tse-Tung había ganado la guerra civil china y era el nuevo líder del país. El Libro rojo lo dictaba todo. Dos países comunistas tenían que entenderse bien. Y así fue en un principio.

Stalin ayudó a Mao a ganar la guerra y juntos se comprometieron a defender su comunismo frente al capitalismo, representado por EE UU. El dinero y el conocimiento soviético sirvió para que el líder chino construyera un nuevo país. La URSS también devolvió algunos territorios ocupados y hasta se comprometió a defender su socio en caso de invasión.

Mao y Stalin, en el cumpleaños del líder soviético en diciembre de 1949.
Mao y Stalin, en el cumpleaños del líder soviético en diciembre de 1949.
WIKIPEDIA

La relación, que le salía cara a China (como se vio en la Guerra de Corea), se fue al traste con la muerte de Stalin en 1953. Mao argumentó que no le gustaba Nikita Kruschev (que defendía la coexistencia pacífica con Occidente). Más allá, dijo no reconocer las fronteras entre ambos países. Y así llegó la guerra de 1969 que resumíamos al principio.

“La amistad entre los pueblos chino y ruso es sólida como una roca”

Las disputas entre Moscú y Pekín han sido básicamente territoriales (la definición de las fronteras), pero también ideológicas (versiones de cómo debía ser el comunismo). Cuando Mihail Gorbachov impulsó la perestroika y la desmembración de la URSS, el gobierno chino le tachó de “traidor al comunismo”.

Gorbachov y Xiao Ping normalizaron las relaciones entre la URSS y China en 1989.
Gorbachov y Xiao Ping normalizaron las relaciones entre la URSS y China en 1989.
EFE

Y aunque a China nunca le gustó Boris Yeltsin, con él en el Kremlin recuperaron más territorios y encauzaron una etapa de tranquilidad en sus relaciones. Tranquilidad que devino en aparente confianza mutua con la llegada de Vladimir Putin. El ex espía del KGB se reúne varias veces al año con el actual presidente chino, Xi Jinping.

Comprensión y apoyo mutuos

Llegamos al presente. Cuando las tropas de Putin invadieron Ucrania hace un mes, Wang Yi, ministro de Exteriores de China, dijo aquello de que “la amistad entre los pueblos chino y ruso es sólida como una roca”. Sólo unos días antes, el 4 de febrero, ambos países firmaron la Declaración Conjunta de la Federación Rusa y la República Popular China sobre las Relaciones Internacionales Entrando en una Nueva Era y el Desarrollo Sostenible Global.

Reunión entre Vladimir Putin y Xi Jinping
Reunión entre Vladimir Putin y Xi Jinping.
Europa Press

El documento subraya el apoyo mutuo entre Rusia y China. “La parte china trata con comprensión y apoya las propuestas presentadas por la Federación Rusa sobre la formación de garantías de seguridad legalmente vinculantes a largo plazo en Europa“, dice el texto. Y para el otro socio: “La parte rusa reafirma su adhesión al principio de ‘Una China’, confirma que Taiwán es una parte integral de China y se opone a la independencia de Taiwán en cualquier forma”.

Aún así, China asegura por activa y por pasiva que ella “no es parte de la crisis” y sus relaciones con Ucrania siguen siendo normales. Y eso que, ante las amenazas y presiones de Occidente para que medie y no apoye de ninguna manera a Moscú, Pekín se ha mostrado inflexible y ha clamado que no tolera “coerciones”.

Rusia y China tienen un mismo enemigo, que es EE UU, y parecen estar en buena sintonía, aunque no pasa de ahí. Pero también Mao prometió en 1949 que los dos países vivirían “10.000 años de amistad y trabajo en equipo”… y luego pasó lo que pasó.

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