“Los rusos mataban hasta a los voluntarios que iban en coche a llevar agua a los vecinos”

“Compre un apartamento en el paraíso cerca del bosque”, “Una casa perfecta para los que están cansados del ritmo de la ciudad”… Los carteles que quedan en pie en Bucha cuentan cómo era la vida en esta ciudad antes de la guerra, con sus enormes centros comerciales, las tiendas de reformas, los parques infantiles, los supermercados, el cercano bosque de pinos. Los carteles no mentían. Irpin y Bucha eran dos ciudades en los alrededores de Kiev que lo tenían todo para una vida cómoda y accesible fuera de la capital. Ahora son casi ciudades fantasma, dos urbes de miedo y muerte.

El día que las tropas ucranianas liberaron la región de Kiev, las carreteras se convirtieron en las primeras escenas de crimen que dejó en shock a la comunidad internacional. En los accesos a la carretera que lleva a la capital, este lunes, había coches abandonados con agujeros de bala. Uno de ellos llevaba una inscripción que decía “Los niños” junto con banderas blancas quemadas.

A Nina, una mujer de 56 años, la guerra la cogió en Nimeshayevo, un pueblo cercano a Bucha. Cuando entraron los rusos, ella junto con su hija, su yerno y dos nietos de diez y trece años estaban en su casa. Escucharon los gritos de su perro y se escondieron en un trastero de su casa justo en el momento en que empezaban a sonar los tiroteos y se rompían con estrépito los cristales de las ventanas.

El estado de ruina de un edificio atacado por cohetes en Bucha
El estado de ruina de un edificio atacado por cohetes en Bucha
Olha Kosova

“No sé cuánto tiempo pasó porque el tiempo se nos hizo eterno. Cuando se fueron nos dimos cuenta de que estaban buscando alcohol”, comenta Nina. Decidieron seguir escondidos un tiempo prudencial para preparar un plan de salida. Después, como se rumoreaba que una de las rutas estaba libre,  decidieron juntarse con otros coches y salir en una columna.

“Parecíamos animales en el bosque. Cosí dos banderas grandes y puse la pegatina de los niños, pero seguían atacándonos como locos”

“En uno de los checkpoints nos encontramos con un soldado ruso que nos pareció muy majo. Incluso nos aconsejó cerrar la ventana para que los niños no tuvieran frío”, explica Nina. Pero después resopla al recordar lo que sucedió pocos minutos más tarde. “Intentamos salir a la carretera principal y ahí es donde empezaron a dispararnos. Parecíamos animales en el bosque. Cosí dos banderas grandes y puse la pegatina de los niños, pero seguían atacándonos como locos”, asegura Nina con la voz temblorosa.

Para los que se quedaron dentro de las ciudades bajo control de las tropas de Putin, la vida se convirtió en una película de terror. Las casas nuevas, las más caras, fueron ocupadas por los soldados rusos. Robaron casi todo lo que encontraron dentro, y según comenta una de las habitantes, “se llevaron hasta las bragas”. Ahora estas casas y los apartamentos resultan inhabitables.


Bucha muestra la cara más cruda de la guerra. Tras la liberación de la ciudad, cercana a la capital, las tropas ucranianas se han encontrado con cientos de cadáveres. Unos aún en las calles, cuerpos maniatados con tiros en la nuca. Otros, en fosas comunes.

Víctor se quedó en Bucha con su hijo de 30 años, que tiene asma. Por su estado de salud no podían quedarse en el trastero todo el tiempo, así que fueron testigos de todo lo que pasó en la ciudad. Ambos, junto a su vecino, ayudaron a enterrar a las primeras víctimas de la masacre cuyas atroces imágenes han dado la vuelta al mundo. 

El domingo 3 de marzo, la defensa territorial de Ucrania les avisó de que entraban los tanques rusos en la ciudad. Les obligaron a ponerse pañuelos blancos porque “los que no los lleven serían ejecutados”. Los rusos buscaban a miembros de la defensa territorial y preguntaban por el paradero de los banderivets (los nacionalistas ucranianos). La gente que les parecía mínimamente sospechosa, desaparecía o era ejecutada. Según Víctor, “mataban hasta a los voluntarios que iban en coche a llevar agua a los vecinos”.

“Mataban hasta a los voluntarios que iban en coche a llevar agua a los vecinos”

Aunque el objetivo principal de los soldados rusos eran los hombres, muchas mujeres también se convirtieron en las víctimas del terror. “Nuestra vecina estaba preparando la comida en el patio. Cuando vio a los militares rusos corrió asustada para esconderse detrás de la puerta. Entonces ellos se acercaron a esa puerta y dispararon a través de ella todo lo que pudieron”, cuenta Víctor.


La masacre de Bucha: fosas comunes y cadáveres maniatados

La liberación de Kiev no se ha celebrado entre los ucranianos con bombos y platillos. Según los datos oficiales, en Bucha se han asesinado a más de 300 personas y en una fosa común encontraron a 280 cadáveres. Ahora la ciudad ya no tiene nada que ver ni con la publicidad de los carteles, ni con el paraíso. La tienda de venta de pisos está sin ventanas y parece una manera cruel de burlarse de los habitantes de Bucha. Los edificios destruidos, las calles minadas, el cementerio de los tanques en el bosque, los cadáveres tapados con mantas…

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