Los precios se dispararon un 10,8% en julio por las subidas en alimentos y electricidad


El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha confirmado este viernes que los precios se desbocaron un 10,8% el pasado mes de julio, su nivel más alto en los últimos 38 años (desde 1984), arrastrados por el encarecimiento de los alimentos y la factura de la luz. El INE valida así el dato que ya avanzó a finales del mes pasado.

El incremento mensual de algo más de seis décimas se debe, fundamentalmente, a la subida de los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas y de la electricidad, así como al coste de la ropa y el calzado, cuyos precios han bajado menos que el año pasado. Así, la inflación no refleja el alivio del menor precio de los carburantes.

Los culpables de la inflación

Entre los capítulos donde más han subido los precios en el mes de julio destaca el de la vivienda, que aumenta su variación cuatro puntos, hasta el 23,%, a causa de que los precios de la electricidad suben este mes frente a la bajada registrada en julio de 2021. También influye, aunque en menor medida, la subida del gas, mayor que la del año anterior.

Por su parte, en vestido y calzado, su variación anual  es del 5,0%, más de dos puntos y medio por encima de la registrada en junio, se debe a que la bajada de sus precios es menor este mes que en julio del año pasado.

Como viene ocurriendo los últimos meses, alimentos y bebidas no alcohólicas escala hasta situar su tasa en el 13,5%, seis décimas superior a la del mes pasado, y la más alta desde el comienzo de la serie, en enero de 1994. 

Destacan en este comportamiento los incrementos de los precios de la carne y la leche, quesos y huevos, frente a la estabilidad del año anterior, del pan y cereales, mayores este mes que en 2021 y de las legumbres y hortalizas, que descendieron en julio del año pasado.

Bajada de los carburantes

En una comparativa de precios mensual más a fondo, las parcelas que más se han encarecido entre junio y julio son los paquetes turísticos (13%), la electricidad (6,4%), el gas (5,3%). En alimentos, la leche, el queso y los huevos (un 1,6%).

En el lado contrario, el mejor comportamiento de precios se registró en el capítulo de transporte, con una tasa del 16,2%, tres puntos inferior a la del mes anterior, causada por el descenso del precio los carburantes y lubricantes, frente al aumento registrado en julio de 2021.

Inflación subyacente

Por su parte, la inflación subyacente (sin alimentos no elaborados ni productos energéticos) aumentó en julio seis décimas, hasta el 6,1%, su valor más alto desde enero de 1993. En el séptimo mes de 2022, el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA) situó su tasa interanual en el 10,7%, siete décimas por encima de los datos de junio. La variación mensual del IPCA mostró un descenso del 0,6%, según los datos del INE.

El Gobierno ha reaccionado al mayor IPC desde 1984 mostrando su “preocupación”. La ministra de Industria, Turismo y Comercio, Reyes Maroto, en declaraciones a Antena 3, ha recordado las medidas y planes de choque recién aprobados “para acomodar la inflación y que no haya pérdida de poder adquisitivo en las familias y las empresas”. “Si no las hubiéramos tomado, hubiera subido el IPC un 3,5% más”, ha asegurado.

Maroto ha confiado en que la inflación vaya cediendo en los próximos meses de manera mecánica, antes de recordar que es un fenómeno global y una de las principales consecuencias de las tensiones geopolíticas -principalmente por la guerra en Ucrania-, que están produciendo un incremento continuado de los precios de la energía, especialmente del gas, y también de los alimentos.



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