Los medicamentos y productos sanitarios que debemos tener en el botiquín de casa


Empecemos por mencionar lo que no deberíamos tener: medicamentos caducados o que hayan sobrado de tratamientos anteriores. No te preocupes, es algo muy habitual que se queden en el cajón de nuestro botiquín. Pero ocupan un espacio innecesario. Con el riesgo añadido de que, algún día, nos confundamos y los tomemos sin verificar que siguen en buenas condiciones. 


Mar Santamaria

  • Responsable de Atención Farmacéutica de PromoFarma.

El control de las caducidades en las farmacias es muy estricto. Puedes aplicar un sencillo protocolo también en casa y, de vez en cuando, revisar las caducidades y el estado de conservación de los productos sanitarios y medicamentos que tengas guardados. Aparta todos los caducados y aquellos que vayan a caducar en breve, pero ¡no los tires a la basura! Llévalos al punto SIGRE de una farmacia para su correcta gestión y reciclaje.

Dónde guardar el botiquín

Otro aspecto que debes tener en cuenta es dónde guardas el botiquín. Los lugares con elevada humedad o cercanos a fuentes de calor no serían adecuados porque comprometen la estabilidad de los medicamentos (y, por tanto, su efectividad). Por tanto, guardarlos en la cocina o en el baño no es buena idea. 


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Fuera del alcance de los niños

Un niño estudia y hace los deberes en casa con la ayuda de su madre/Eduardo Parra / Europa Press
Un niño estudia y hace los deberes en casa con la ayuda de su madre/Eduardo Parra / Europa Press
Eduardo Parra/Europa Press

Debes procurar, también, que esté siempre fuera del alcance de los niños para evitar cualquier ingestión accidental. 

Otro error habitual es guardar el fotoprotector de la temporada pasada hasta el verano siguiente. Los filtros de los productos de fotoprotección serán menos eficaces. Normalmente, son productos que duran unos 12 meses una vez abiertos y, luego, hay que desechar.


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Productos sanitarios para curas y primeros auxilios

Ahora hablemos de lo que sí puede ser útil en tu botiquín. Os comparto lo que tengo en el mío, el de mi casa. En primer lugar, algunos productos sanitarios para curas y primeros auxilios: gasas estériles, venda, esparadrapo, tiritas y apósitos antirozaduras, unas tijeritas y un líquido pequeño (para que no nos caduque) para desinfección de pequeñas heridas (con povidona yodada o clorhexidina). Este “kit” siempre resulta muy práctico. También puedes añadir a estos productos de cura una pomada para quemaduras. Ah, y un termómetro digital. En verano, ten bien cerca el repelente contra insectos.

Tratamientos de larga duración y medicación prescrita

Respecto a los medicamentos, cada uno ya sabe si debe seguir un tratamiento de larga duración y disponer de la medicación prescrita en cantidad suficiente para los próximos días (no apures hasta terminar el último comprimido del blíster para recoger de nuevo tu medicación habitual, pero tampoco acumules cajas y cajas en casa). 

Analgésico y antiinflamatorio

Imagen de archivo de unas píldoras de paracetamol.
Imagen de archivo de unas píldoras de paracetamol.
GTRES

Luego, ten a mano algún analgésico y/o antiinflamatorio que no requiera receta y que sirva para aliviar molestias y trastornos menores (dolor de cabeza, febrícula, dolor muscular agudo…). Los más habituales son el paracetamol (650mg) y el ibuprofeno (400mg). No hay que abusar de ellos, recuerda que son para un uso puntual. Como todos los medicamentos, tienen sus contraindicaciones y precauciones, por lo que recomiendo siempre consultar con un profesional de la salud en caso de dudas. Los medicamentos para edad infantil deben administrarse estrictamente bajo supervisión de su pediatra.


Cada año se diagnostican en España cerca de 30.000 nuevos casos de cáncer de pulmón, el tercero más frecuente en hombres y mujeres, así como la primera causa de muerte por cáncer.

Si tienes tendencia a los mareos de viaje, puedes incorporar a tu botiquín casero un medicamento antiemético con esta indicación. También recomiendo disponer de algunos sobres de preparado para rehidratación oral, es tremendamente práctico en caso de diarrea o virus gastrointestinal. Su contenido se disuelve en agua y nos permite hidratarnos y recuperar sales minerales. 

Archivo - Arxiu - Una caixa amb test d'antígens contra la COVID-19 en una farmàcia
Imagen de archivo de una farmacia.
Rober Solsona – Europa Press

En estos casos, ni Coca-Cola, ni otra bebida parecida: un suero de farmacia es lo que tiene todas la garantías. Según tus necesidades concretas, tu botiquín casero también puede incluir aquellos complementos alimenticios que estés tomando en un momento determinado (como multivitamínicos, probióticos, suplementos de fibra, extractos de plantas digestivas…) y que debemos tratar con el mismo cuidado y mimo que los medicamentos, para que no se estropeen.


Archivo - Arxiu- Imatge d'una farmàcia en el centre de València

Finalmente, pero no menos importante, ¿quién no tiene en el botiquín de casa sus básicos de la nueva normalidad casi-post-pandémica? ¡Siguen siendo muy necesarios en algunas ocasiones! Yo tengo mis mascarillas a punto, quirúrgicas y FFP2 (para usar en el transporte público, para acudir a la farmacia y a otros centros sanitarios, por si paso la infección y quiero proteger a los demás…). También dispongo de geles hidroalcohólicos en formato pequeño (para llevar en el bolso y la mochila allí donde vaya) y de algún test Covid por si las moscas (bueno, mejor dicho, por si el SARS-CoV-2). Estas rutinas de prevención que hemos incorporado aún son de gran utilidad y nos ayudan en la prevención de otros virus respiratorios, que en esta época del año van en auge.

Por último, en el botiquín también puedes guardar tu plan de medicación, recetas médicas, folletos de salud con teléfonos y enlaces de interés, cartilla de vacunación y otros documentos de salud que haya que tener a buen recaudo y disponibles en todo momento. 



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