Los 7 pecados de Laporta… De redentor a ‘farsante’


El 8 de marzo pasado, en una elección en la que arrasó casi con el 55 por ciento de los votos, Joan Laporta se convirtió en presidente –por segunda ocasión– del FC Barcelona para los próximos seis años.

Con el respaldo de los resultados deportivos y económicos que el club consiguió en su primera gestión en el club (2003 a 2010), el barcelonismo apostó ‘a la segura’, por la experiencia, por el rostro conocido y el ‘amigo’ de varios futbolistas de la plantilla que existía a principios de este 2021. Leo Messi, uno de ellos. El principal, de hecho.

Su regreso se tomó como un auténtico bálsamo luego de la gestión de Josep María Bartomeu que dejó al equipo hundido en una de sus peores crisis deportivas, y la más grave en el aspecto económico.

Sin embargo, con el paso de los meses las promesas de campaña de Laporta poco a poco se fueron diluyendo hasta llegar al grado de que de aquel “equipo competitivo” que prometió con Messi como el comandante en jefe, queda poco y nada.

La principal bandera que utilizó Laporta para regresar a la presidencia del Barça fue Messi. Prometió, garantizó su continuidad, discurso que mantuvo cuando asumió las riendas de la institución.

“No es una cuestión de dinero, esto nos lo ha puesto muy fácil, tiene ganas de quedarse… No me planteo un ‘no’ de Messi… Tranquilos, todo va bien, progresa adecuadamente”, fueron algunas de sus frases en las que daba como un hecho la renovación del ahora ex ‘10’ culé.

Incluso el directivo fichó a Sergio ‘Kun’ Agüero, amigo cercano de Leo, y se dice que le prometió la contratación del noruego Erling Haaland, para que no tuviera el pretexto de marcharse a otro club.

El desenlace es de sobra conocido… A seis meses de ser elegido como presidente del Barcelona, la marcha de Messi es sin duda la gran condena de Laporta, pero hay algunas otras que no tienen nada contento a una buena parte del barcelonismo.

A continuación, los 7 pecados de Laporta, quien pasó de redentor a farsante… Al menos hasta el momento.

1.- La continuidad de Koeman.

Laporta asumió el cargo justamente cuando el Barcelona estaba por disputar el juego de Vuelta de los Octavos de Final de la Champions League ante el París Saint-Germain.

En la Ida en el Camp Nou el equipo cayó 1-4, con lo que la misión era ir a París a que la goleada no fuera mayor. El directivo visitó a la plantilla y trató de inyectarle ánimo, incluso arengando a una “remontada”, como aquella histórica de 2017… No pasó.

El Barça de Koeman, quedó fuera de la Liga de Campeones en Octavos de Final por primera vez en 13 años, y sin meter las manos.

Luego se firmó el fracaso en LaLiga. No se jugó bien en toda la temporada, lejos de la filosofía histórica del club, y por si fuera poco dejó escapar puntos ante equipos de la parte baja de la tabla, con lo que llegó a la última jornada ya sin posibilidades de pelear el título.

Papelón. Pobre desempeño y ni siquiera dio pelea hasta el final. Con estos resultados y con el consuelo de la obtención de la Copa del Rey gracias a Messi, la continuidad del técnico Ronald Koeman pendía de un hilo, y Laporta junto con su directiva se tomaron un par de semanas para “analizar” la situación.

No pasó nada. Días después confirmó la permanencia del holandés, con todo y el fracaso en cuanto al estilo y forma de juego, y no se digan los resultados.

“Se ha reflexionado y se ha decidido dar continuidad a Koeman porque estamos satisfechos de cómo ha ido este periodo de reflexión. Nos hemos conocido más. Ronald ha tenido un comportamiento impecable y se han buscado soluciones a pequeñas divergencias. Que siga es lo mejor para el Barça”, dijo el presidente.

Primera mala, pésima decisión. Mantener a un técnico con etiqueta de “leyenda” como jugador, pero claramente sin la capacidad para encabezar al club ahora en su faceta de entrenador.

2.- Incapacidad para vender a futbolistas que no entran en planes.

El mercado de pases acaba de cerrar, pero Laporta no se enteró en las últimas horas que debía rebajar la masa salarial y que era urgente darle salida a varios futbolistas que cobran salarios altísimos y a los que les ha quedado enorme la playera azulgrana.

Phillipe Coutinho, Ousmane Dembélé, Antoine Griezmann, Samuel Umtiti, Miralem Pjanic, Sergi Roberto y Martin Braithwaite, entre otros, pudieron y no lograron ser negociados. Salvo Griezmann de última hora y quien volvió ‘malbaratado’ al Atlético de Madrid (40 millones de euros y pagaron 120 por él).

Es una realidad que otros clubes no estaban dispuestos a pagar las altas fichas de los jugadores citados, que además están lejos de su mejor versión, pero es ahí en donde entra la capacidad de negociación, y claramente Laporta y su equipo de trabajo no la tuvieron.

3.- La Superliga

Barcelona se alió con el Real Madrid, o con Florentino Pérez específicamente, para lanzar un proyecto que se presumía iba a “revolucionar” al futbol, y acabó en un gran fiasco.

La creación de la Superliga Europea que tuvo una vida efímera, pues más tardó en anunciarse qué clubes la iban a conformar y cómo se pensaba disputar, cuando la UEFA y la FIFA la frenaron de forma contundente y todos los supuestos participantes se fueron desligando del proyecto.

De las 12 potencias europeas que iba a participar, se quedaron solos Real Madrid, Barcelona y Juventus. Laporta fue incapaz de desmarcarse cuando quedó en evidencia que dicho torneo era una utopía. El presidente del Barcelona se mantuvo leal a Florentino Pérez, sí, al mandamás del acérrimo rival.

4.- La no renovación de Messi

Este capítulo es el más doloroso y la mancha que marcará la segunda etapa de la gestión de Laporta al frente del Barcelona. Pase lo que pase en los próximos seis años.

Lo mismo: el directivo no supo hasta que tenía el agua en el cuello que debía rebajar la masa salarial para renovar al argentino y registrarlo ante LaLiga, era algo que se conocía desde hace meses; sin embargo, de nueva cuenta apareció la incapacidad y hasta las mentiras.

Messi se fue a la Copa América sin contrato pero con la certeza de que volvería para renovar y ¡oh, sorpresa!, luego de sus tres semanas de vacaciones resulta que los planes cambiaron y Laporta salió con el discurso de que “nadie, ni Messi está por encima del Barcelona” y que no “hipotecaría” al club por los próximos 50 años.

Y así de fácil, el que fue el estandarte de su campaña, su certeza más grande, se esfumó. Se acabó la era Messi con lo que eso significa. Cortesía de Joan Laporta.

5.- Repescar a Emerson para venderlo

En el tema del brasileño Emerson Royal parecería que Bartomeu asesoró a Laporta. Barcelona tenía la opción de recompra con el Betis por el lateral de 22 años, y la llevó a cabo, lo cual era un decisión acertada, pues si el equipo necesitaba reforzar alguna línea, esa era la defensa.

“Pienso que Emerson nos va a ayudar mucho a construir este proyecto deportivo que tenemos muchas ganas de ver triunfar”, dijo Laporta al presentar al seleccionado nacional.

¿Y qué pasó después? Que tras tres jornadas disputadas de LaLiga y luego de hacer su debut en la lateral derecha, posición en la que el Barça ha padecido año tras año desde la salida de Dani Alves, deciden vender a Emerson al Tottenham por 25 millones de euros.

Increíble pero cierto. Era un futbolista que necesitaba, con por lo menos 10 años por delante para ofrecer garantías en la banda derecha, y Laporta eligió venderlo. Sí, claro, los ‘porristas’ del directivo hablarán de la crisis económica y todo lo de sobra conocido, pero este jugador era parte de la necesaria renovación en el plantel. Ni Serginho Dest, que está muy verde, y mucho menos Sergi Roberto, ofrecen garantías como lateral derecho.

6.- Fichar a Luuk de Jong

Julen Lopetegui, técnico del Sevilla, no contó más con Luuk de Jong, centro delantero holandés de 31 años que básicamente es un rematador de área; y por qué no, el Barcelona lo fichó. Sí, a un futbolista veterano de medio pelo, pero que es paisano del entrenador, Ronald Koeman.

¿Barcelona necesitaba a otro centro delantero cuando tiene a Martin Braithwaite, Sergio Agüero, Ansu Fati y el propio Depay que puede jugar en dicha posición?

La respuesta es no. Y menos a uno de las características de De Jong. A este atacante lo quiso el América y fue con quien Javier Hernández disputó la titularidad en su efímero paso por el Sevilla. Ese es el nivel del holandés, no el Barcelona. Claramente.

7.- Darle el ‘10’ a Ansu Fati

Y por si algo hacía falta, la cereza en el pastel. Cuando se advertía que el mínimo homenaje que podía hacer el Barça hacia Messi durante una temporada era no utilizar el ‘10’ en la plantilla, resulta que no.

Se anunció que Ansu Fati, una de las joyas de la cantera que en la campaña pasada sufrió una grave lesión de rodilla que lo tuvo fuera de las canchas, hereda el ‘10’ de Leo.

¿Cuáles son los méritos de Ansu para utilizar el legendario número? Pocos, muy pocos, porque es un niño prácticamente.

Aunque, evidentemente se trata de una potencial figura que apenas empezaba a emerger tanto en el club como en selección española.

Sin embargo, el tema no pasa por a quién le dieron el dorsal, si no que mínimo durante esta temporada no se debió utilizar. Era el número de Messi, el mejor futbolista en la historia del Barcelona. Por ese motivo, nada más.

Así las cosas, son solo siete de los “pecados” de Laporta, de algunos otros que tiene en su incipiente gestión.

Cierto, recibió las ruinas de lo que fue “más que un club”, pero la reconstrucción la inició en reversa.



MÁS INFORMACIÓN

A %d blogueros les gusta esto: