Las pruebas efectivas para detectar el cáncer de colon: alternativas a la colonoscopia


El cáncer de colon es el más diagnosticado en la actualidad en nuestro país, y hasta ahora la principal prueba para detectarlo ha venido siendo la colonoscopia. Se trata de un procedimiento por lo general seguro, con una incidencia de complicaciones muy baja, pero que no deja de ser ciertamente invasivo.

Invasividad y costes

Precisamente, resulta vital detectar el cáncer colorrectal a tiempo: por ejemplo, este lunes, con motivo del día mundial del cáncer de colon, la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD) señalaba que el diagnóstico precoz es capaz de lograr la supervivencia del 90% de los pacientes.

La invasividad de la colonoscopia y su coste para los sistemas sanitarios, no obstante, son un obstáculo en las estrategias de detección precoz. En este sentido, la Asociación Gastroenterológica Americana ha publicado un artículo en el medio especializado Gastroenterology en el que evalúa distintas opciones diagnósticas no invasivas.

Hay que subrayar que los autores aconsejan que las personas con riesgo elevado comiencen a realizarse pruebas periódicas a una edad más temprana de la habitual (antes de los 45 años) y concretamente empleen la colonoscopia como método.

La adherencia, fundamental para el éxito

Dicho esto, existen unas cuantas opciones más allá de la colonoscopia. La prueba de guayacol en heces, que detecta la presencia de sangre oculta (no visible) en las deposiciones, se ha venido practicando durante muchos años como examen previo a la colonoscopia; sin embargo, está gradualmente siendo sustituido por la prueba inmunoquímica fecal que, destacan, logra una mayor adherencia del paciente al suponer menos restricciones a la alimentación y al consumo de medicamentos.

La prueba de ADN en heces, por su parte, combina el principio de la prueba inmunoquímica fecal con dos marcadores de la metilación del ADN, una medición del total de ADN humano y el cribado de mutaciones KRAS. El procesamiento a través de un algoritmo determina la positividad.

Fuera de los exámenes fecales, existe el test de septina 9 en sangre, una prueba altamente específica que resulta adecuada para las personas con un riesgo en la media y mayores de 50 años.

Sea como sea, el mayor reto de estos métodos es lograr una adherencia adecuada por parte de los pacientes, por lo que este aspecto, dicen los autores del artículo, debe ser tenido especialmente en cuenta. Para ello, sugieren que se monitoree el desempeño y se marquen una serie de metas.

Por ejemplo, creen que debería contactarse a aquellos pacientes que no hayan completado los exámenes un mes después de la prescripción; que los resultados deberían llegar antes de pasadas las dos semanas, y que es importante asegurarse de que aquellos que reciban un negativo sean informados del intervalo apropiado para realizarse el siguiente examen.



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