Las protestas contra el toque de queda en Lima derivan en el asalto a una sede del Poder Judicial y altercados con varios heridos

El presidente de Perú, Pedro Castillo, revirtió este martes el toque de queda que había decretado en Lima y Callao, tras una jornada en la que recibió críticas de buena parte de los políticos del país, entre ellos de varios de sus más estrechos aliados, mientras miles de ciudadanos desafiaban su autoridad con una protesta en las calles de la capital, que derivó en el ataque a una sede del Poder Judicial y altercados violentos que provocaron heridos y destrozos en el centro de la ciudad.

El anuncio lo hizo Castillo durante una reunión en el Congreso, siete horas antes del fin que tenía prevista la medida, y por sorpresa, del mismo modo que comunicó el lunes, al borde la medianoche, el estado de emergencia y el toque de queda en las provincias de Lima y Callao.

La orden, que afectó por más quince horas a unos 11 millones de peruanos y causó una pérdida económica estimada de 270 millones de dólares, según la patronal, motivó las protesta de miles de ciudadanos que, a medida que avanzaba la jornada, pasaron del desconcierto a la indignación.

Disturbios

La tensión tuvo su eco en las redes sociales y en tímidos cacerolazos, pero se agudizó en la tarde en las calles del centro histórico de Lima, donde miles de personas desafiaron el toque de queda para pedir la renuncia del gobernante en una manifestación que derivó en fuertes disturbios y enfrentamientos con la policía, que se prolongaron hasta bien entrada la noche.

Manifestantes contra el presidente peruano, Pedro Castillo, se enfrentan a la Policía durante protestas contra el toque de queda decretado en Lima por el mandatario.
ALDAIR MEJÍA / EFE

Ataviados con banderas y camisetas blanquirrojas de la selección de fútbol, los manifestantes entonaban lemas como “terrorismo nunca más”, al más puro estilo de las marchas que lideraron el año pasado simpatizantes de la tres veces candidata presidencial Keiko Fujimori, durante la polarizada campaña electoral que llevó a Castillo al poder.

El espontáneo tropel fracasó en su intento de llegar a las puertas del Parlamento, donde el mandatario sostuvo un encuentro con legisladores y anunció que dejaba sin efecto el tan cuestionado toque de queda.

La retractación de Castillo, sin embargo, apaciguó muy poco el alboroto en las inmediaciones del Palacio del Legislativo, que, poco después, recorrió protegido por su escolta, y tentando su suerte, el ministro del Interior, Alfonso Chávarry.

Un policía dispara su arma durante una manifestación en Lima contra el toque de queda decretado en la capital de Perú por el presidente del país, Pedro Castillo.
Un policía dispara su arma durante una manifestación en Lima contra el toque de queda decretado en la capital de Perú por el presidente del país, Pedro Castillo.
ALDAIR MEJÍA / EFE

Ya por la noche, la manifestación derivó en el ataque a una sede del Poder Judicial y altercados violentos que provocaron heridos y destrozos en el centro de la capital.

La marcha pacífica que pedía el fin del toque de queda y el fin de la gestión de Castillo, acabó con la avenida Abancay, cerca del Parlamento, convertida en un campo de batalla que enfrentaba a manifestantes contra la Policía Nacional.

La Presidenta de la Corte Suprema y del Poder Judicial del Perú, Elvia Barrios, confirmó all Canal N que las puertas de la Corte Superior de Justicia de la capital fueron destrozadas por parte de los manifestantes quienes también intentaron prender fuego a parte del mobiliario.

Manifestantes contra el presidente peruano, Pedro Castillo, se enfrentan a la Policía durante protestas contra el toque de queda decretado en Lima por el mandatario.
Enfrentamientos entre manifestantes y la Policía en el centro de Lima, este martes por la noche.
ALDAIR MEJÍA / EFE

Durante la marcha, parte de los manifestantes intentaron llegar al Palacio de Gobierno, acceso bloqueado por la policía, lo que provocó los primeros momentos de tensión entre las dos partes que derivaron en lanzamientos de bombas de gas lacrimógeno por parte de los agentes, lo que fue respondido por el lanzamiento de piedras a la policía e incluso a la prensa.

Las fuerzas del orden no intervinieron en algunos de los altercados, como para apagar las hogueras e incendios de mobiliario urbano consumados por algunos manifestantes, sino que se acercaron, manos en alto, a pedir a los violentos que cesaran su actitud.

Policías a caballo cargan en el centro de Lima contra manifestantes que protestan por el toque de queda decretado en la capital peruana por el presidente del país, Pedro Castillo.
Policías a caballo cargan contra manifestantes en Lima.
ALDAIR MEJÍA / EFE

El ministro del Interior, Alfonso Chávarry, informó en el canal estatal de televisión Perú TV que cuatro policías resultaron heridos tras los enfrentamientos con manifestantes y que fueron trasladados al hospital. Además, rechazó los actos violentos de algunas personas que, según afirmó, se infiltraron en las protestas en Lima.

Tras vivir el crispado ambiente, la protesta se desplazó al lugar del origen, la plaza San Martín donde miles de personas continuaron exigiendo que Castillo acabe su mandato.

Ocho días de protesta

El toque de queda en Lima y Callao entró en vigor este martes, al igual que la declaración de estado de emergencia, en respuesta a un paro de transportistas que comenzó hace ocho días y provocó la muerte de al menos cuatro personas, aunque ninguno de ellos por motivo de enfrentamientos.

La orden, que se aplicó en estas dos provincias que prácticamente no se vieron afectadas por la huelga, respondió a la necesidad de “dar respuestas urgentes y extraordinarias” ante los informes de inteligencia que, supuestamente, “anunciaban una serie de actos vandálicos” en la capital, según dijo el ministro de Justicia, Félix Chero.

Muchos, sin embargo, indicaron que se trataba más bien de una medida “inconstitucional” que desató las críticas no solo de los opositores políticos de Castillo sino también de algunos antiguos aliados, como la líder progresista Verónika Mendoza, quien tachó el toque de queda de “arbitrario y desproporcionado”.

Un manifestante ondea una bandera ante la Policía en Lima, durante las protestas por el toque de queda decretado en la capital de Perú por el presidente del país, Pedro Castillo.
Un manifestante ondea una bandera ante la Policía en Lima, durante las protestas por el toque de queda .
ALDAIR MEJÍA / EFE

“El gobierno no solo ha traicionado sus promesas de cambio, sino que ahora repite el método de ‘resolución de conflictos’ de la derecha: ningunear a quienes se movilizan con legítimo malestar por la situación económica y política, reprimir, criminalizar y restringir derechos”, escribió Mendoza en Twitter.

En el mismo sentido se expresó la expresidenta del segundo gabinete ministerial de Castillo, Mirtha Vásquez, quien calificó la medida de “autoritaria”.

Mientras emitían sus críticas y se gestaba la manifestación vespertina en Lima, las protestas de transportistas por el aumento de los precios no cesaron en el país, si bien -igual que en días anteriores- tuvieron carácter parcial y temporal con cortes momentáneos de la carretera Panamericana que fueron controlados por la Policía.

Copa Libertadores

El toque de queda de este martes afectó incluso a la jornada de la Copa Libertadores de fútbol. El Instituto Peruano de Deporte (IPD) suspendió el partido entre Sporting Cristal y Flamengo por la primera jornada del grupo H, que debía disputarse en el Estadio Nacional de Lima.

En un comunicado de prensa, difundido apenas dos horas y media antes del arranque del duelo deportivo, el ente rector de las actividades deportivas peruanas sostuvo que el partido debió cancelarse debido al toque de queda.

Apenas unos minutos después, Castillo hizo su segundo anuncio por sorpresa en menos de 24 horas y suspendió el toque de queda.

En respuesta, la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) anunció que el partido se debía jugar, aunque con casi una hora de retraso, en el último regate a la normalidad de la jornada.

Fue el punto final a casi 24 horas de vaivenes, decisiones controvertidas que comenzaron a medianoche, provocaron el desconcierto ciudadano y extendieron las protestas al corazón de Lima. 

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