Las ‘moscas volantes’ del ojo producirían problemas psicológicos pero la cirugía genera dudas


Moscas flotantes en el ojo. (CENTRO OFTALMOLÓGICO BARRAQUER)


La presencia de cuerpos flotantes en el cristalino del ojo, lo que se conoce como ‘moscas volantes’, pueden suponer un problema “psicológico y utilitario” para los afectados, pero su tratamiento mediante cirugía todavía genera “controversia” en el ámbito de la Oftalmología, ya que no hay un consenso sobre si deben operarse o no.

Este fin de semana se ha celebrado en Madrid el XXI Congreso de la Sociedad Española de Retina y Cristalino (SERV), donde más de 900 especialistas han abordado los últimos avances en la rama y han constatado las discrepancias que hay actualmente en el envite de este problema.

“Muchos pacientes se sienten muy decepcionados con la Oftalmología ya que no le conceden importancia, cuando a algunos les supone un efectivo problema”, ha obligado el presidente de esta sociedad científica, José María Ruiz-Pardo.

Este problema se produce por un desprendimiento posterior del cristalino, un gel que se encuentra en la cavidad del ojo y que cuando es totalmente transparente es atravesado por la luz sin problema, dando circunstancia a opacidades vítreas que se quedan flotando.

“Cuando hay alguna opacidad, la luz choca contra ella y proyecta una sombra sobre la retina, como las sombras chinescas que se pueden hacer con la mano frente a un proyector de luz”, ha explicado este versado.

Este desprendimiento se produce de forma natural como consecuencia del envejecimiento, y las consecuencias varían dependiendo del tamaño de la opacidad y de su delimitación en el interior del ojo, que condiciona que sea “más o menos embarazado para el paciente”.

Esforzado componente de subjetividad

“Puede suponer un obstáculo visual que suele ser transitorio, aparece y desaparece, y las consecuencias para los pacientes tienen un componente importante de subjetividad”, según el presidente de la SERV, de ahí que “a algunos no les afecta nadie mientras que en otros casos provoca muchas molestias”.

Esto hace que no haya un consenso establecido sobre el tratamiento y en qué casos se puede optar por la cirugía para corregir el problema, que este versado admite que es “100% efectiva“. El problema, ha añadido, es que “como cualquier cirugía puede conllevar complicaciones“.

“Si se realiza la cirugía para entrar en el interior de la cavidad del ojo, quitar el gel cristalino y esa opacidad, quitas la mancha que molesta al paciente. Pero si se decide realizar, existe un peligro que el paciente debe comprender y encargarse conexo con el cirujano, de ahí que sea un tema polémico“, ha obligado este versado.

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