Las 10 pautas para que el uso de las tarteras no suponga un riesgo para tu salud: ¿qué pasa con los plásticos?


Las tarteras son indispensables en nuestro día a día. No solo a la hora de guardar los alimentos, una vez comprados o cocinados en casa, sino también a la hora de transportarlos en el día a día o bien de conservar los alimentos en casa. Pero, ¿los usamos correctamente?

Para saberlo con certeza entrevistamos en Infosalus a una experta en la materia, Carmen Healy Aguado, miembro de la Junta Directiva de la Asociación Española de Licenciados, Doctores y Graduados en Ciencia y Tecnología de los Alimentos (ALCYTA), quien subraya que, en primer lugar, debemos comprobar que la tartera que vamos a utilizar es apta para alimentos: “En el caso de las de plástico tenemos que buscar el símbolo de la copa y del tenedor, o bien la frase ‘para contacto con alimentos'”.

Ahora bien, advierte de que es importante tener en cuenta que hay alimentos que compramos en envases de plástico que llevan ese símbolo, si bien esto no significa que los podamos reutilizar para conservar cualquier alimento.

“Los envases se autorizan para un uso determinado. Por ejemplo, si compramos encurtidos y nos vienen en un recipiente plástico, aunque lo lavemos, ese recipiente, aunque tenga el símbolo de la copa y el tenedor, , no quiere decir que esté preparado para contener otro tipo de alimentos. Lo único que nos dice el símbolo, es que es apto para contacto con alimentos para las condiciones de uso previstas, en este caso, para contener encurtidos, pero no está destinado a otros usos”, pone de ejemplo la experta.

Subraya en este sentido que las tarteras de material plástico que se comercializan para conservar alimentos están destinadas a ese uso concreto, por lo que en ese caso, el símbolo de la copa y del tenedor corrobora que, siguiendo las indicaciones del fabricante, podemos utilizarla sin problema.

“Para utilizarlas correctamente basta con leer las indicaciones que nos da el fabricante para hacer un uso seguro, que suelen aparecer tanto en el propio recipiente, como en el envoltorio del mismo, o en la descripción del producto (si es una compra ‘on line’): apto para microondas, apto para el lavavajillas, apto para congelar, la composición del envase, por ejemplo.

Estas indicaciones pueden estar impresas en el propio recipiente, con iconos, o en etiquetas, que conviene guardar para poder consultar en cualquier momento”, resalta Carmen Healy.

Además, sostiene que igualmente hay que asegurarse para un adecuado uso de estos recipientes, el que no alberguen ninguna rotura en su estructura, tanto en el momento de la compra del producto, como durante el tiempo que se vaya a utilizar el recipiente; y siempre respetando las instrucciones de uso del recipiente comentadas anteriormente.

Preocupación de que pueda transferirse plástico a las tarteras

Sobre la preocupación de muchos ciudadanos de que puede transferirse plástico de las tarteras a los alimentos, y que lleva estudiando desde hace unos años la Unión Europea, la tecnóloga de los alimentos sostiene que si el recipiente de plástico utilizado cuenta con la indicación de que es adecuado para el contacto con los alimentos, y se siguen las indicaciones del fabricante, no hay por qué preocuparse.

En concreto, cita por ejemplo que, dentro de las indicaciones, se puede incluir el número de lavados que soporta el envase o bien si se observa que el recipiente está dañado o deteriorado hay que sustituirlo.

“La posibilidad de migración sí puede existir, pero hoy por hoy existen una gran cantidad de controles a los materiales en contacto con alimentos, que nos garantizan que, si se cumplen las condiciones de uso, de almacenamiento, y de vida útil del producto, no se podrán transferir sustancias tóxicas a los alimentos”, agrega.

Igualmente, ¿puede ser peligroso en este sentido el empleo del lavavajillas? Healy confiesa que todo depende del tipo de material con el que esté hecho el recipiente, y de lo que recomiende cada fabricante, ya que algunos plásticos no son aptos para ser sometidos a altas temperaturas porque se deforman y pueden liberar sustancias tóxicas.

“Para saber si una tartera es apta para el lavavajillas debemos encontrar alguno de los símbolos en el envase”, resalta.

Finalmente, enumera los principales consejos a seguir para un adecuado uso de las tarteras en nuestro día a día:

1. Hacer caso de las condiciones de uso. Recordar que todas las tarteras tienen características diferentes en función de sus componentes plásticos. Los rangos de temperatura de uso varían y no todos se pueden calentar ni congelar o lavar en el lavavajillas.

2. No utilizar cualquier tartera para calentar alimentos en microondas. Si no está especificado en las instrucciones o mediante los iconos, o la palabra ‘micro’, no se puede hacer. Utiliza un plato para calentar la comida en el microondas si no tienes claro si se puede utilizar o no.

3. No calentar los alimentos en la tartera con la tapa cerrada pues podrías llevarte un susto cuando lo abras con salpicaduras o vapores que podrían producir quemaduras, e incluso se podría llegar a deformar la tapa, ya que hay muchas tapas que no son aptas para su calentamiento. No obstante, toda esa información el fabricante debe declararla.

4. No utilizar las tarteras eternamente. Si ves que han ido perdiendo la transparencia o que les han salido manchas blancas, debes renovarlos. Así como si observamos roturas, pérdida de consistencia, dureza, que la tapa no cierra bien, llegando a no garantizar su hermeticidad suele ser una señal de que debemos renovar el recipiente.

5. No lavarlos en el lavavajillas (si no está indicado). Si no pone que se puede hacer es porque no se puede. Normalmente, los de cristal no tienen ese problema y se pueden limpiar en el lavavajillas (es una de sus principales ventajas). Y en caso de tener que lavarlos a mano, se recomienda que no pase mucho tiempo hasta que finalmente se lava, s ya que cuanto más tiempo se deje en el fregadero (en condiciones de humedad idóneas para el crecimiento de microorganismos), mayor será el riesgo de toxiinfección alimentaria.

6. Mantener una higiene adecuada antes, durante, y tras almacenar los alimentos en las tarteras. Esta frase incluye garantizar la higiene en cada utensilio de cocina que se utilice durante la elaboración del plato de tal forma que se evite la contaminación cruzada entre carnes, pescados, huevos, y otros alimentos crudos.

7. No comer directamente desde una tartera de plástico con cuchillos y/o tenedores metálicos. Los arañazos hacen que el plástico se degrade más rápido.

8. No utilizar el envase original del alimento para calentar los alimentos, salvo que el fabricante así lo exprese. Una cosa es que un recipiente sea ‘Apto para Uso Alimentario’, y otra que se pueda meter en el microondas; algunos plásticos pueden fundirse con el calor y pueden provocar derrames y/o quemaduras.

9. Garantizar la hermeticidad del envase hasta el momento de consumo de los alimentos que hayamos llevado en la tartera, y por tanto, que no se rompa la cadena de frío, transportando las tarteras en una bolsa isotérmica (limpiadas regularmente), o almacenándolas rápidamente en la nevera de la oficina o de nuestro lugar de trabajo.

10. Durante el transporte de dichos recipientes se deben evitar los cambios bruscos de temperatura, así como los golpes, y los derrames.



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