“La violencia machista no es algo universal”


Siri Hustvedt, Premio Princesa de Asturias 2019
ALBA VIGARAY/EFE/EPA/

La escritora noruego-americana Siri Hustvedt fue galardonada en mayo con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2019, que recogerá este viernes en Oviedo. Destacada militante feminista, es también experta en filosofía, arte, neurociencia y psicología, disciplinas que se han visto reflejadas ampliamente a lo largo de toda su trayectoria.

Como crítica de arte le fascinan Los Caprichos de Goya, ubicados en el Museo del Prado, galardonado también este año con el Princesa de Asturias de las Artes. Una feliz coincidencia para usted.
Pues sí, los 80 grabados de aguatinta que comprende la serie Los Caprichos para mí se mantienen entre las obras de arte más fascinantes y complejas que he visto.

¿Qué es lo que le atrae de ellos?
Sardónicas, macabras, brutales y sombríamente cómicas, las imágenes de Goya me impresionan como altamente relevantes para el feo medio emocional de la política contemporánea, momento en el que la razón se ha entregado al sueño. Me resulta difícil imaginar un ganador más merecedor del premio que el Museo del Prado.

Escribió La mujer temblorosa, basada en una vivencia personal, desde sus ojos de experta en neuropsiquiatría. ¿Cree que algún día los seres humanos podremos dominarnos a nosotros mismos?
La mayoría de las enfermedades tienen una calidad foránea, una sensación de el otro. La gente se siente atacada por la gripe, el cáncer, la depresión y las convulsiones. Pero no todas las dolencias tienen cura…

Escapan de nuestro control.
Después de todo, todos morimos, y entonces depende de qué quieres decir con “controlarnos”. Si eso significa si seremos capaces de evitar todas las enfermedades neurológicas y psiquiátricas, eso parece altamente improbable. Mis temblores estaban fuera de mi control, pero también lo están todas las demás enfermedades y trastornos. No estoy segura de que lo que siempre queremos sea controlar. A veces, aprender a acomodar una enfermedad crónica es mucho mejor que luchar contra ella.

¿El libro le ayudó?
Todos los seres humanos tenemos debilidades y vulnerabilidades que, a veces, se convierten en fuentes de fuerza y visión. El libro que escribí sobre la mujer que tiembla se mueve de la sensación de que es otro atacante a integrarla en la narrativa de mi vida. Ella se convierte en . Yo soy ella. Alcancé esa incorporación a través de la escritura.

Además, es doctora y conferenciante en temas de psiquiatría… ¿Ha llegado a alguna conclusión acerca del porqué de la violencia machista?
Tanto la agresión como la cooperación parecen ser parte del animal humano. Pero la violencia machista, que se considera frecuentemente parte de todas las culturas, no es universal.

¿Existen sociedades donde no sucede?
Hay un artículo maravilloso de una antropóloga, Christine Helliwell, No es más que un pene. Violación, feminismo y diferencia, sobre su experiencia con la comunidad Dayak en Indonesia. Quedó claro que esa gente no entiende la violación como concepto y encuentra absurdo que el pene se pueda llegar a considerar algo amenazante. La violación y otras formas de agresión sexual son formas de castigo destinadas a demostrar y mantener el poder. El acto se basa en un sentido de la jerarquía, en mostrar superioridad. Por tanto, esos actos deben entenderse siempre dentro de un contexto cultural e histórico, que es la razón por la que vemos tantas leyes diferentes en el mundo relacionadas con la violencia sexual. Después de todo, la idea de que una esposa pueda ser violada por su marido es nueva en Occidente. Creo que no encontraremos una parte del cerebro o un gen relacionado con la violencia sexual. Eso es una tontería reduccionista.

Ha definido su último libro, Recuerdos del futuro (Seix Barral), como una “novela de formación”. ¿Qué ha querido expresar en él?
Quería jugar con mi autobiografía en la novela, crear la misma duda que usted tiene, porque el libro mismo es una investigación de la memoria y la imaginación, que están estrechamente relacionadas y hasta son la misma facultad.

¿Por qué tienen una relación tan estrecha?
Sin memoria no podemos imaginar. Nuestras imaginaciones son siempre proyecciones, reestructuraciones, revisiones de la memoria. No solo de nuestras propias vidas, sino de los libros que hemos leído, la gente que hemos conocido, las historias que hemos oído…. Pero la memoria también está sujeta al cambio.
No hay ningún recuerdo original que pueda extraerse del cerebro intacto. Nuestros recuerdos se reimaginan con el tiempo. En neurociencia la palabra es reconsolidación. Cada vez que recuperamos un recuerdo, se somete a cambios.



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