“La percepción de los problemas de salud mental es negativa. Nadie se atreve a hablar de ellos en una entrevista de trabajo”


Es habitual que cada año se publiquen nuevos libros en los que expertos de la psicología o la psiquiatría aportan su visión, consejos y/o herramientas para superar episodios de ansiedad o depresión. Sin embargo, es mucho menos común que una persona que ha pasado por alguno de estos problemas de salud mental cuente su experiencia en primera persona y, además, en formato de novela gráfica.

El ilustrador René Merino, conocido popularmente en Instragam como @rene_estamal, pasó hace algún tiempo por una espiral de síntomas: ansiedad, insomnio, ataques de ansiedad… que le hicieron perder la salud física y mental. Superada esta etapa y recién estrenado como papá primerizo, compagina estos días el cambio de pañales y la falta de horas de sueño con la promoción de su tercer libro: Todo saldrá bien (a veces) (Lunwerg, 2022), en el que da un paso adelante para acabar con los prejuicios que rodean a los problemas de salud mental. 

Una historia íntima y personal, pero a la vez tan idéntica a la de otras personas que han pasado por su misma situación, en la que rememora su viaje hacia la sanación y cómo esta se materializó cuando decidió romper sus propias ideas preconcebidas sobre la ayuda profesional y la medicación. Con él conversamos en esta entrevista exclusiva para 20Minutos.

En el libro cuentas que tuviste muchas dudas sobre escribirlo o no por miedo mostrar algo tan íntimo y sentirte expuesto. Finalmente, ¿qué pesó más para tomar la decisión de seguir adelante?Es verdad que siempre ocurre lo mismo con todos mis trabajos. Lo que trato de hacer es expresarme, dibujar lo que me pasa y lo que me conmueve. pero hasta ahora era de una manera más indirecta porque no me situaba como narrador directo, como primera persona. Incluso antes de publicar los anteriores libros, esta era una historia que quería contar porque supuso algo muy importante en mi vida. Pero al tratar el tema que trata sentía que había un grado de exposición muy grande y eso me echaba para atrás porque tiendo a ser una persona muy reservada. No sabía muy bien como me iba a sentir una vez que la historia la leyeran otras personas y tampoco sabía si contarla situándome en primera persona, pero al final lo que me pudo fue mi necesidad de expresarme que es lo que me lleva, en general, a hacer dibujos y a contar las cosas que cuento.

Ha sido un viaje intenso porque he tenido que revivir muchas cosas malas que tengo más o menos superadas, pero también bonito, diría que por la misma razón

¿Cómo ha sido revivir la experiencia? Imagino que rebuscar en todo ello ha sacado a la luz de nuevo cosas que siguen doliendo.Ha sido un viaje y me gusta además que el libro se lea o se conciba de esa manera. Ha sido intenso porque he tenido que revivir muchas cosas malas que tengo más o menos superadas, pero también ha sido bonito, diría que por la misma razón. Revivir todas esas cosas malas, pero desde mi día a día actual y ver que todo eso forma parte del pasado o que todos esos episodios y situaciones que me hicieron sufrir en su día hoy las veo y vivo de otra manera también es bonito. Es bonito ver el salto y verlo desde la perspectiva del tiempo.

Empatía, sinceridad y un fino sentido del humor podrían definir a la perfección este libro. ¿Cómo lo definirías tú?Soy muy malo definiendo con palabras, sobre todo, porque siempre tengo la sensación de no estar dando en el clavo. No sé si hay alguna manera de escaquearse de esta pregunta. La mejor manera que encuentro para expresarme es a través de dibujos y justamente en el libro lo que más me ha costado son los textos porque me siento más cómodo expresando un mensaje o una idea con un dibujo que con palabras.


René Merino

Nació en Madrid en 1980. En 2013 comenzó a hacer viñetas y tiras cómicas que compartía en sus redes sociales. Su estilo es muy reconocible, de línea sencilla y limpia. Sus grandes referentes son Quino y Bill Watterson (Calvin y Hobbes) pero confiesa que también le han influido mucho otros dibujantes de cómic como Moebius, Manu Larcenet, Bastien Vivès, Ibáñez o Jan. Son especialmente celebradas en Internet sus series de ilustraciones llamadas ‘Historias de amor’, o los ‘Microcuentos’. En plena pandemia publicó su primer libro ‘Está mal, pero se puede empeorar’ (Lunwerg, 2020) y un año más tarde, ‘Un día ocurrió’ (Lunwerg, 2021). En su último libro ‘Todo saldrá bien (a veces)’ (Lunwerg, 2022), cuenta cómo vivió y superó sus problemas de salud mental. A día de hoy, el mayor escaparate de su trabajo es Instagram, donde se han hecho virales sus dibujos llenos de humor: @rene_estamal.

Pero, sin embargo, creo que los textos están muy logrados porque es difícil sacarle una sonrisa al lector hablando de algo tan serio.Te lo agradezco un montón porque yo no me considero escritor. Considero que estoy aprendiendo a escribir y sí que guionizo mis libros y mis ilustraciones, pero voy poco a poco. Lo que trato siempre en los textos es expresarlo con la mayor sencillez posible. Me siento muy identificado con las palabras que has mencionado antes. He tratado que haya humor, empatía, cercanía, sensibilidad, delicadeza y, sobre todo, cuidado hacia mí y hacia los demás, porque soy muy consciente de que esto es algo en lo que nos podemos ver todos. Yo nunca pensé que me fuera a ver en esas. Creía que estaba por encima del bien y del mal en cuanto a salud mental. Quiero decir, que es algo que ves en la tele o lees en un libro y crees que eso no te va a pasar a ti, pero nunca se sabe.

He tratado que en el libro haya humor, empatía y cuidado hacia mí y hacia los demás, porque soy consciente de que esto es algo en lo que nos podemos ver todos

Aunque es un proceso que has vivido en tus propias carnes, ¿te documentaste o consultaste con algún experto para las partes en las que describes los síntomas, medicación…?He leído webs y libros de profesionales de la psicología y la psiquiatría, he hablado directamente con profesionales de la psicología y la psiquiatría e incluso con mi propio terapeuta, aunque la verdad es que a mi terapeuta he intentado dejarle un poco más al margen porque la historia en parte tiene que ver con él y prefería que esto no interfiriera en mi día a día de terapia. He extraído muchas cosas útiles de mi terapeuta, pero no directamente. De hecho, no le hablé del libro hasta que estuvo hecho,  aunque obviamente le pedí permiso para las partes en las que aparece él.

¿Qué aprendizaje has sacado de este episodio de tu vida? ¿Te ha hecho más fuerte o te ha enseñado a afrontar los problemas desde otra perspectiva?He aprendido muchísimas cosas. De hecho, en mi vida hay un antes y un después de todo esto. El haberme sentido, por ejemplo, tan vulnerable o para ser más concreto, el haber sentido en un momento de mi vida que había perdido mi salud, no solo la mental sino la salud en general. Haberme visto impedido de esa manera en mi día a día, vivir momentos en los que yo salía a la calle y no era capaz ni de dar un paseo o en los que ni siquiera quería existir… ¡Pues imagínate! Cuando te repones de eso, primero te das cuenta de que puedes sobreponerte a esa situación de nuevo si vuelve a ocurrir y ya no afrontas un episodio de pánico o ansiedad de la misma manera. Luego, cambia tu manera de disfrutar del día a día, porque piensas qué maravilla poder simplemente dar un paseo encontrándote bien. Y además, me ha hecho ver que todos somos susceptibles de tener un problema de salud mental y también la cantidad de prejuicios que yo tenía con el tratamiento psiquiátrico. Para mí las pastillas era algo que se tomaba otro.

Pasar por un problema de salud mental me ha hecho ver la cantidad de prejuicios que tenía hacía el tratamiento psiquiátrico

Las cifras son demoledoras: el 6,7% de la población en España está afectada por la ansiedad, exactamente la misma cifra de personas con depresión; más de dos millones de españoles toman a diario ansiolíticos. ¿Cómo crees que podrían revertirse estas cifras. ¿ Crees que no se invierte lo suficiente en prevención y en dotar a las personas de herramientas para gestionar sus emociones?Tengo incluso la sensación de que hay mucha más gente pasando por todo ello que las que muestran esas cifras. Por ejemplo, en mi caso, cuando me pasó todo lo que cuento en el libro, una de las cosas de las que me di cuenta es de que había tenido muchos años atrás épocas con muchísima ansiedad, pero que no había podido identificarlas hasta que me puse en manos de un profesional y me dijo “no, lo que te pasaba es que tenías mucha ansiedad’. Puedes encontrarte mal y no saber lo que te pasa.

Creo que hay muchas formas de revertir o al menos de suavizar estas cifras que pasa porque se hable más de estos temas, que cambie la percepción de la gente sobre la salud mental y se naturalice. Y una de las cosas más importantes es la educación, porque uno se hace adulto, por lo menos en mi generación, viendo eso como impregnado de connotaciones negativas: tomar antidepresivos, ir al psicoterapeuta o psicólogo todavía, pero ir al psiquiatra sigue rodeado de tabúes… Un buen indicador de ellos es que hoy en día nadie se atrevería a decir en una entrevista de trabajo que está en tratamiento psiquiátrico y eso quiere decir que la percepción que se tiene es negativa. Si en los colegios desde que eres pequeño a nadie le sorprende que se hable de higiene o buenos hábitos de salud alimenticios si se hablase también de buenos hábitos de salud mental uno crecería viéndolo como algo normal y cuando pase algo inmediatamente pedirás ayuda como cuando tienes una gripe vas al médico.

¿Y por qué crees que la ansiedad todavía se estigmatiza y la gente tiene tantos prejuicios para pedir ayuda a tiempo?
Seguramente no tengo la respuesta a eso o te podría decir una cosa distinta dentro de unos días. Lo primero que te diría ahora es que es algo cultural, que viene de muchos siglos atrás, del poco cuidado que se le da a la expresión de las emociones… Siempre se tiende a censurar todo lo que tiene que ver con las emociones en los seres humanos, la manera de expresarnos unos con otros, y eso ha derivado durante muchos años a la manera en que se veía a una persona que no se comporta de manera natural. Una persona que tiene un problema mental y se comporta de una manera distinta a los demás está loco y hay que encerrarlo. Toda esa desnaturalización de lo que es un ser humano o la percepción de cómo debe ser un ser humano y como no debe ser es lo que ha hecho mucho daño. Durante siglos ha habido una forma adecuada de ser y otra que no. Y todo eso ha dado pie a una bola de nieve que a día de hoy se nos ha ido de las manos.

El primer paso para la recuperación es recurrir a las personas que tienes cerca, decirles “estoy mal, necesito ayuda”

¿Qué les dirías a aquellos que son reticentes a la terapia? ¿Cuándo es el momento de decir basta y dejar de resistirse a recibir ayuda?Desde mi propia experiencia les diría que es lo mejor que pueden hacer. Lo primero pedir ayuda porque sé que cuesta ponerse delante de un desconocido. El primer paso es recurrir a las personas que tienes cerca, a aquellos en los que tienes confianza y decirles “estoy mal, necesito ayuda”. Esto cuesta mucho ya y más a algunas personas. Y a partir de ahí, intentar ir un poco más allá: tratar de ponerte en manos de alguien que sepa de esto, pensar que esa persona ha tratado a más personas como tú y les ha ayudado, intentar tener un poco de confianza en que se sale de esto, que uno se puede poner bien y que se supera. Sobre todo, es hacer el esfuerzo de recurrir a toda la ayuda que esté en tu mano.

Las novelas gráficas se han convertido en un potente instrumento de comunicación. ¿Qué tipo de libertad te aporta este género como creador y para contar esta historia en concreto?
Es la primera vez que cuento una historia en un libro con un hilo conductor, es decir, una historia de principio a fin porque en los anteriores eran historias individuales, página a página. Me ha resultado más complicado vertebrar toda la historia porque era la primera vez que lo hacía. Para mí expresar mis pensamientos en dibujos es algo muy orgánico, me sale unas veces mejor y otras peor, pero disfruto mucho y es donde me siento feliz. Poner mis emociones en dibujos ha sido lo más divertido y lo más natural. Lo que más me ha costado es darles unidad y estructurar la historia y esto lo he conseguido haciendo muchos esquemas, viendo mucho trabajo de otros, fijándome en historia de otros artistas que me gustan, el cine también me ayuda a organizar las historias en imágenes… Ese ha sido un viaje más técnico que me ha enseñado muchísimo también.

Portada de 'Todo saldrá bien (a veces)' de René Merino.
Portada de ‘Todo saldrá bien (a veces)’ de René Merino.
CORTESÍA LUNWERG.





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