La mosca negra y su dolorosa mordedura se expanden por España


Mordisco de mosca negra
PAR

Su presencia empezó a detectarse en la ribera del Ebro en el año 2006 y poco después, en numerosos puntos de Aragón, empezaron a verse sus efectos. La mosca negra produjo que 2000 personas tuviesen que ser atendidas en urgencias, dándose la primera plaga de esta especie.

El año pasado, en Aragón, provocó 28.500 consultas médicas y ahora los vecinos de Butarque, en la Comunidad de Madrid, vuelven a padecer las consecuencias de una nueva plaga de mosca negra debido a su cercanía al Río Manzanares que, al parecer, favorece la expansión de este agresivo insecto.

Según explica Pedro Francisco Sánchez, responsable de del servicio de Sanidad Ambiental de la consejería de Salud de Murcia, paradógicamente “la mejora de las condiciones de depuración de los ríos españoles hace que las larvas puedan arraigar mejor en ellos y que las estemos encontrando en más partes de España”.

Las moscas negras, en grupo, son capaces de matar a animales pequeños como ratones o pájaros. Aunque en Europa no trasmite enfermedades contagiosas, la mosca negra muerde en lugar de picar, por lo que la herida es mucho más aparatosa. “Cuando muerde quita un poco de piel e inocula un anestésico y un poco de anticoagulante para poder estar un rato chupando sin que nos demos cuenta, pero sobre todo lo que más afecta es la saliva de la mosca, que nos provoca alergia”, explica Marta Naya, experta en plagas y vocal de la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA). Los efectos son una herida de varios centímetros e hinchazón que puede verse agravada por alergias.

A diferencia de otros insectos voladores, la mosca negra actúa por el día, y es capaz de meterse por dentro de las prendas largas y alcanzar la piel para conseguir su propósito. Sólo pican las hembras y en los casos más graves pueden llegar a producir hospitalizaciones.



MÁS INFORMACIÓN

¿Deseas opinar sobre este artículo?
Facebook