La izquierda llega a las presidenciales francesas atomizada, en declive, pero con una ligera esperanza en el insumiso Mèlenchon

Francia celebra este domingo la primera vuelta de las elecciones presidenciales, marcadas por la guerra de Rusia en Ucrania –con consecuencias en el encarecimiento de la energía y del carro de la compra– y en plena resaca de la pandemia de covid-19. 

En un escenario inédito e inesperado… ¿Cómo afronta el electorado progresista la cita electoral? ¿Tiene posibilidades alguno de sus seis candidatos de llegar a la segunda vuelta y enfrentarse a Macron?

Las encuestas indican que va a ser muy difícil que la izquierda pase de ronda, aunque aún no se da todo por perdido. Un candidato, el líder de Francia Insumisa, Jean-Luc Mèlenchon, tiene la oportunidad de dar la campanada este domingo. Sería una sorpresa, coinciden los analistas, y para ello necesitará aglutinar suficientes sufragios como para adelantar a Marine Le Pen, cuya campaña también está siendo exitosa. 

La ‘gauche’ (izquierda), otrora divina, vive momentos bajos, atomizada en seis candidaturas, con el centrista y gubernamental Partido Socialista hundido, los verdes encallados y los anticapitalistas o la lucha obrera, divididos. Así, su única esperanza según las encuestas es Mèlenchon.

“Soy de izquierdas pero no me reconozco en ningún partido. En la primera vuelta votaré a Jean-Luc Mélenchon, que tampoco me ha convencido”. La respuesta dada por Jean-Charles Bouchoux, reconocido psicoterapeuta y psicoanalista francés, a un medio español que le entrevistaba por su último libro, representa a una parte del electordo izquierdista galo. 

La otra la ejemplificaría Eric Ott, militante voluntario en campañas del socialistas durante años, residente ahora en Alicante, que en 2022 hizo precampaña para Christiane Taubira, “porque era la que conectaba mejor con los problemas reales de la gente”. Sin apoyos suficientes para concurrir, Taubira se retiró. Ahora Eric Ott no sabe si irá a votar.  

La corresponsal de RTVE en París, Mavi Doñate, apunta en conversación telefónica sobre el electorado de izquierdas en Francia, una tercera vía, la del voto fugado a la derecha, a Emmanuel Macron, “un político incatalogable, liberal en lo económico, más progresista en lo social, que ha enganchado” o incluso a la ultraderecha de Marine Le Pen, “que ahora se cuida más de meterse con la inmigración por distanciarse de Zemmour y para poder quedarse con el voto de ese proletariado que puede auparle al poder”, analiza Doñate.

Perdidos en la fragmentación

La corresponsal española explica que ella percibe que los votantes progresistas “están perdidos” en la fragmentación de su espectro ideológico: “Nadie entiende que el partido anticapitalista concurra con un candidato (Philippe Poutou) y Lucha Obrera con otra (Nathalie Arthaud)”, pone como ejemplo. Y  sitúa el origen de los problemas de la izquierda gala en la grave crisis del Partido Socialista, que según algunos expertos podría verse abocado a la desaparición si, como auguran las encuestas, vive un cataclismo en forma de pérdida de apoyos este domingo con su candidata más mediática Anne Hidalgo, dos veces alcaldesa de París.

Eric Ott, exvotante socialista, considera que su expartido, que no gana unas presidenciales desde 2012 , “ha perdido el alma” por las divisiones internas, los egos sobredimensionados y ya no entronca con los valores de la izquierda. “Si ni se atreve ni a entrar en los barrios populares ni a comprender las dificultades de los trabajadores”, señala Ott. Doñate coincide: “Ha perdido la conexión con la calle, no ofrecen a la clase obrera una alternativa fiscal a la de Macron y se pierden en el debate ideológico”.

Las encuestas dan un mísero 2% de intención de voto a Hidalgo, menos de la mitad de lo logrado en 2017 (6,5%), que incluso sumiría al Partido Socialista en otra crisis económica, no solo política, ya que por no alcanzar un 5% de sufragios afrontará sin subvenciones los siguientes retos electorales.

El investigador del Real Instituto Elcano Jorge Tamames ahonda en la pérdida de votos de los socialistas en el norte de Francia a favor de la ultraderecha en las regiones desindustrializadas, donde el Frente Popular de Marine Le Pen “con una estrategia populista, posiciones conservadoras en lo social pero intervencionistas en lo económico” se ha quedado con el voto obrero.

Jean-Luc Mèlenchon y Anne Hidalgo, candidatos de la izquierda gala
Carlos Gámez

Pendientes de Jean-Luc Mèlenchon

A pocos días del domingo electoral, las encuestas sitúan en la primera posición en la carrera hacia el Elíseo dentro del marco de la izquierda a Jean-Luc Melenchon, con un 16% de intención de voto, por detrás de Marine Le Pen (21%) y de Emmanuel Macron (26,5%).

Mèlenchon es el líder del partido Francia Insumisa, semejante al español Podemos, y ya fue el líder con más posibilidades de la izquierda en 2017. Se crece en las campañas, pero también concita odios entre el electorado progresista por su carácter de político orgulloso. Ha tenido problemas con la Policía y enfrentamientos con la prensa, y además es percibido como demasiado radical y euroescéptico. Sin embargo, podría tener una baza, según Tamames, con el votante más joven a cuenta de la crisis climática.

Tradicionalmente en la primera vuelta los franceses eligen papeleta en función de una mayor convicción ideológica, dicen los expertos, pero en los últimos días parece que el apoyo a Mèlenchon está subiendo gracias al mensaje de campaña sobre la necesidad de aglutinar un voto útil para que  la izquierda tenga alguna opción. Sin embargo, podría ser ya demasiado tarde o que la bolsa de votos asumible –la del ecologista Yannick Jadot y la de la socialista Anne Hidalgo– sea demasiado escasa.  

José Pablo Ferrándiz, director de Opinión Pública de Ipsos España, cree que el candidato Mèlenchon lo tiene difícil para pasar a la segunda vuelta. “Está haciendo una campaña muy buena, pero también le está yendo bien a su principal adversaria, Marine Le Pen”, dice Ferrándiz, quien cree que lo más probable es que en 2022 se repita la situación de 2017 y pasen a enfrentarse en la segunda vuelta Macron y Le Pen. 


Zemmour y Le Pen.

Aunque Ferrándiz no cierra la puerta del todo a que Mèlenchon dé la sorpresa. Cuando Ipsos pregunta al electorado francés si de aquí a las elecciones puede modificar su voto, “los que más afianzados se muestran de la opción elegida son los votantes de los que van en cabeza (Macron, Le Pen y Mèlenchon). En el resto hay una parte que duda y los que más son los ecologistas de Jadot, pero parecen pocos e insuficientes”, dice Ferrándiz. Habrá que estar pendientes de la ‘foto finish’ del domingo.

En el caso de salir de las urnas una segunda vuelta como la más previsible, las encuestas dicen que ganaría Macron (54% a 46%) a Le Pen. En el caso de que el enfrentamiento fuera finallmente Macron-Mèlenchón, la estimación es todavía mejor para Macron (58%-42%). Entonces la izquierda tendrá que plantearse si así, rota y desunida, es capaz de ofrecer una alternativa atractiva a una población francesa eminentemente  descontenta, empobrecida y cada vez más atraída por los populismos.

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