La hora del heredero


A la edad en la que la gran mayoría de sus conciudadanos están jubilados, y sueñan con un cercano retiro para cuidar sus jardines o tostarse al sol de Benidorm, el príncipe Carlos, setenta y tres años, ve más cerca el momento de asumir el papel que por nacimiento la historia le ha reservado.

Esta semana, por primera vez, tuvo que sustituir a su madre Isabel II en el solemne acto de apertura del Parlamento británico. Una ocasión especialmente relevante y al que la reina más longeva de la historia solo había faltado en dos ocasiones coincidiendo con los embarazos de sus hijos, Andrés y Eduardo.

Los problemas de salud de la soberana, que últimamente se han intensificado, han recortado sus apariciones públicas, dando un mayor protagonismo a otros miembros de la Familia Real, especialmente a su hijo y heredero el príncipe de Gales y a su nieto Guillermo tercero en la línea de sucesión.

Los festejos se celebrarán con la grandiosidad programada, pero la asistencia de Isabel II se reducirá al mínimo

Mientras se ultiman los preparativos para la celebración en un par de semanas de los actos conmemorativos del jubileo de la reina, que cumple setenta años en el trono, la preocupación por sus problemas de movilidad crece. Los festejos se celebrarán con la grandiosidad programada, pero la asistencia de Isabel II se reducirá al mínimo. Se espera, eso sí, que esté en el balcón del Palacio de Buckingham con el núcleo duro de la Familia Real. El príncipe Andrés y los duques de Sussex, Harry y Meghan, apartados de sus funciones, no saldrán en esa histórica foto. Con la corona no se juega.



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