“La gran pregunta es cómo afrontar una infidelidad”


No es de extrañar que el mesías del amor, el referente de los lectores adolescentes y el autor de la novela A tres metros sobre el cielo confiese estar “muy enamorado”. Federico Moccia regresa con Mil noches sin ti, una novela en la que anima a retomar los hilos de nuestra vida y a no dar por perdida la posibilidad de ensamblar las piezas emocionales de una relación rota.

Porque el italiano reanuda la historia que dejó en 2012, con una visión más compleja e “instropectiva”, en la que sus personajes- que han alcanzo un mayor grado de madurez- tendrán que enfrentarse a nuevas realidades. Como la infidelidad, un elemento que aunque idílicamente “no debería producirse, puede existir en nuestras historias”.

Ha esperado ocho años para sacar la segunda parte de Esta noche dime que me quieres y, mientras tanto, ha publicado tres libros. ¿No tenía clara la continuación?
Me gusta la idea de que los libros tengan una vida natural. Necesitaba que Sofía, Andrea y Tancredi hicieran la vida por su cuenta para que yo luego pudiera reencontrarme con ellos. Esta noche dime que me quieres fue una novela tan intensa, tan fuerte y tan diferente de todo lo que yo había escrito antes, que no hubiera conseguido hacer una continuación inmediatamente. Tenía miedo de no estar a la altura de la anterior. No es que en todo este tiempo yo no haya pensado en esta historia, a lo mejor cada día he ido pensando un breve momento de lo que luego he escrito.

Si en la anterior veíamos traición, manipulación, rencor, ¿qué nos encontramos en Mil noches sin ti?
Si la primera es casi un thriller sentimental, este libro es la introspección. Sofía tiene una relación con Olja, su maestra de música, y Tancredi, con Gregorio Savini,  el hombre que ha estado siempre con él. Me gustan estos dos personajes porque indagan en su propia vida, en lo que buscan, y en cómo corregir el tiro. El hecho que una mujer, a pesar de ser famosa en todo el mundo, se dé cuenta de que no se conoce. Y que la vida, tal y como se la había planteado y como trata de recorrerla, no le va bien.

Es muy difícil cuando tienes que empezar desde cero a construir todas tus cosas. Pero en mi opinión, es el mejor momento, porque te sientes otra vez en armonía contigo mismo. Lo mismo le sucede a a Tancredi, un hombre acostumbrado a tener todo gracias al dinero y se da cuenta de que le falla su relación natural con las cosas y con la gente. Es un mirarse hacia dentro y reconstruirse, la dirección que buscaba en esta novela.

O sea que pasa de un ritmo frenético a uno más calmado y e íntimo…
Sí, es profunda pero al mismo tiempo tiene varios cambios a lo largo del libro. Me gusta que empiece con los tres protagonistas distantes entre ellos: Sofía está en Rusia, Andrea en Roma y Tancredi en las islas Fiji, pero que en el mismo momento de una noche están pensando los unos en los otros.

Sus personajes femeninos tienden a ser vulnerables y afables, lo contrario de los masculinos: manipuladores y rebeldes, ¿es este un aspecto que aleja a sus novelas de la vida real?
En la vida real hay de todo un poco: hombres vulnerables y mujeres manipuladoras. Es más, creo que a veces las mujeres son increíblemente capaces de gestionar situaciones para ponérselas a su favor. A mí me gusta hablar de una mujer como Sofía, que representa cualidades como la fragilidad y, al mismo tiempo, la seguridad.

En las primeras páginas describe a tres hombres enamorados de la misma mujer, ¿tan fácil le resulta enamorarse o no se nos debe olvidar que es una ficción?
No creo que sea fácil enamorarse, pero sí es un deseo que tenemos todos. Una persona lo hace porque quiere sentirse en ese estado de ánimo, ese sentimiento de estar a tres metros sobre el cielo.

El autor best seller de novelas románticas, ¿cree en el amor?
Sí, creo en el amor. Es un sentimiento compuesto de paciencia, tolerancia, inteligencia y flexibilidad. No tienes que ser extremista si quieres estar en armonía con el amor. En mis novelas he intentado hablar de este sentimiento de muchas maneras. Creo que una dimensión maravillosa es el amor a los hijos. Es la más difícil de contar, pero la más bella.

Cuántas veces se ha enamorado?
Muchísimas. Cuando era jovencito, continuamente. El problema es que no tenía el valor de abordar a las chicas. La mayoría de ellas nunca lo supieron. Y ahora pienso: “Menos mal que no les dije nada”. Enamorarse es lo más bonito que hay.

¿O sea que la infidelidad es innecesaria?
No es que no tengamos que ser infieles. No debería formar parte del camino de una pareja. Ahora, hay que ver por qué sucede. Para mí la pregunta más importante es cómo afrontar una infidelidad.

¿Se siente más cómodo escribiendo para adolescentes que para adultos?
No, yo me siento cómodo cuando hablo de una historia que encuentro creíble y que en ese momento me atrae. No hay una edad biológica para mis lectores; la clave está en que tú encuentres elementos que te gusten con respecto a tu carácter y tu estado de ánimo. Son fragmentos de la vida que inevitablemente te llevan a reflexionar conmigo sobre algunos aspectos que suceden.

Ha pasado de un romance de instituto a un matrimonio, ¿está intencionado para no abandonar a sus primeros lectores?
Siempre me ha gustado la idea de que a través de estos libros hubiera un camino sentimental. Tres metros sobre el cielo era el primer amor y Tengo ganas de ti vino después de un desengaño amoroso, significa tengo ganas de enamorarme. Todas las demás novelas han sido de alguna manera un itinerario sentimental que se ha desplazado con el tiempo.

¿Cuál es su relación con esa generación de jóvenes?
Mi relación con ellos es divertida. Está basada relación en internet.

Entonces, ¿lleva sus propias redes?
Sí, yo respondo a través de mis propias redes y me divierto mucho con la gente que quiere saber. Me gusta mucho poder hacerles sugerencias o comentarios cuando hablan de libros que les gustaría escribir. Creo que es una ocasión magnífica para ser útil para quien tiene la pasión por escribir.

¿Qué cita de Mil noches sin ti describe la esencia del libro?
Creo que está en la parte final del libro cuando Sofía compara ese momento de emoción con los músicos más grandes del mundo. Dice: “Es como escuchar en el mismo momento a Strauss, a Mozart y a Chopin”. Es decir, por fin está viviendo un momento celestial.

Hace poco anunció en Twitter que a Tres metros sobre el cielo se convierte en serie de Netflix Italia, ¿se hará versión española?
Yo espero que sí, porque estoy seguro de que España va a saber contar perfectamente los ambientes de esta saga.



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