La Fundación Picasso atrapa las expresiones del deseo en la obra del artista malagueño


La obra ‘Desnudo con silla’ de Pablo Picasso que se expone en La Fundación Picasso, con sede en la Casa Natal, dentro de la exposición ‘El deseo atrapado’.
DANIEL PÉREZ / EFE

La Fundación Picasso ha reunido las distintas expresiones del deseo amoroso y carnal a lo largo de la carrera del artista malagueño en su nueva exposición temporal, El deseo atrapado, con 45 obras entre grabados y libros ilustrados pertenecientes a los fondos de esta institución.

El título de la muestra alude a la obra teatral El deseo atrapado por la cola, escrita por Picasso en 1944, “en el contexto de la ocupación nazi de París”, ha señalado este martes en la presentación el comisario de la exposición, Mario Virgilio Montañez.

“Reunió a una serie de amigos (ha explicado) para escenificar una obra teatral surrealista en la que los personajes están continuamente hablando del deseo, pero también de la escasez y del hambre, como una manera de sublimar el hambre a través del deseo y viceversa”.

Fue una obra en la que el artista “concentró las pulsiones íntimas de aquel momento excepcional”, según el comisario, que ha seleccionado, entre las más de 800 obras de Picasso en la colección, piezas creadas entre 1905 y 1971, algunas de ellas nunca expuestas, las cuales abarcan todas esas expresiones del deseo con una gran variedad estilística.

Según Montañez, se puede ver al Picasso preclásico de la transición entre las épocas azul y rosa; el cubismo en su época fuerte, en dos libros de 1910; la pervivencia del cubismo en los años 50, y el Picasso más representativo de la libre figuración de los años 40, 50 y 60.

Ocho secciones

Las obras se dividen en ocho secciones, la primera de ellas titulada El cuerpo reconstruido, que muestra cómo Picasso a través del cubismo va desnudando a los personajes desde comienzos del siglo XX y también en un dibujo de 1956 en el que plasma un desnudo con solo siete líneas.

El segundo apartado es Los cuerpos creados y reflexiona tanto sobre los cuerpos que son observados como sobre los artistas que toman esos cuerpos como asunto para su obra.

El recorrido continúa por las secciones Los cuerpos observados, donde hombres y mujeres se mezclan y son observados por otros; La mujer observada, en la que esta es objeto de contemplación por parte de otros, y La mujer que observa, en la que se invierten las tornas habituales.

El desnudo más explícito está reunido en el apartado Nuda veritas, mientras que en El deseo están las escenas de mayor procacidad y tensión sexual, y el último apartado es Fantasías del harén, donde dos mujeres en un espacio interior silencioso se reúnen y descansan.

En la obra más tardía, de 1971, un Picasso ya con 90 años plasma “el interior de un burdel donde los cuerpos que antes eran tentadores y jóvenes han pasado a la decrepitud”, ha señalado Montañez.

“La presencia masculina es la del pintor Degas, que observa desde una distancia prudente el espectáculo que al propio Picasso ya se le escapaba por una simple cuestión biológica“.



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