La fuerza detrás del barril de petróleo


Hoy por hoy el alto precio del barril de petróleo es la variable económica más observada. Con las referencias globales, el West Texas Intermediate y el Brent, sobre los $100 y mostrando marcada volatilidad, los niveles récord observados en el 2008 de más de $140 por barril no parecen estar tan lejos.

El aumento de la demanda de energía, debido a la recuperación de la economía global después del impacto de las destructivas medidas antieconómicas en todo el mundo para intentar contener al virus es, sin duda, un factor fundamental en este fenómeno.

Sin embargo, el lado de la oferta del mercado energético es en esta ocasión, debido a su complejidad, más interesante. La devastación económica generada por la hibernación inicial forzada por las autoridades globales como respuesta a la pandemia deprimió los precios del barril durante un período de tiempo prolongado, teniendo negativas consecuencias en los niveles de inversión en la industria petrolera y así afectando su capacidad para ahora responder de forma eficiente al renovado apetito energético de la economía mundial.

En pocas palabras, en la actualidad, no hay capacidad inmediata para poner en el mercado tanto petróleo como se demanda. Tanto es así que en los pasillos de la industria se habla abiertamente de que hay países miembros de la OPEP, muchos de ellos con reputación histórica de vender crudo por debajo de la mesa cuando Arabia Saudita no está viendo o se hace de la vista gorda, que simplemente no pueden honrar a cabalidad las cuotas pactadas por el cartel.

Adicionalmente, las extemporáneas pretensiones ecológicas de algunos líderes globales, entre ellos, conspicuo, el presidente Biden, desincentivan, bloquean y destruyen la producción petrolera en momentos en que ésta se necesita más que nunca; si a ello le sumamos el conflicto en Ucrania, que amenaza con disminuir el aporte ruso al mercado global de crudo, lo que tenemos en el horizonte puede convertirse en una tormenta. Quizá ya lo es.

El mercado petrolero es notorio por ser poco susceptible a ejercicios de predicción, de ahí que muchos caigan en la cuestionable práctica de adivinar. Sólo se puede decir que las fuerzas económicas que le dan forma encontrarán en algún momento equilibrio; lo que se discute -y preocupa- es cuánto ha de tomar este proceso, ya que en el fondo de un barril de petróleo caro generalmente lo que se refleja para la mayoría de nosotros es el espectro de la inflación.

El autor es financista.



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