La educación superior y los retos del sistema


La formación de profesionales en las áreas más competitivas ha quedado rezagada, debido a la falta de una oferta académica ajustada a las necesidades de aprendizaje actuales

Un sistema universitario debe contribuir a las necesidades de un país en cuanto a la formación de profesionales, capacitar a investigadores, crear nuevo conocimiento, fomentar la innovación y generar puentes internacionales; así lo menciona el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en el informe ‘Diagnóstico de la educación superior en Panamá: retos y oportunidades’, publicado en marzo de 2021.

La realidad es que la formación universitaria en el país se encuentra rezagada, y las listas de las mejores universidades lo demuestran.

Aunque la Universidad de Panamá (UP) ocupa la mejor posición entre las instituciones de educación superior en Panamá, con el puesto número uno en el ranking Alper-Doger 2023, en los listados internacionales la realidad es otra: la Universidad de Panamá obtuvo la posición número 108 en América Latina, según Scimago Institutions Rankings y la número 1.201 a nivel mundial de acuerdo con los datos del World University Rankings 2023: Top global universities, realizado por la compañía QS dedicada al análisis e interpretación de datos.

Otros países latinoamericanos como Colombia, Argentina y Chile le llevan la delantera a Panamá en cuanto al progreso en educación superior, investigación y formación de talento.

Según expertos, esto se debe a la mejor preparación por parte de profesores y la estructuración del aprendizaje en estos países.

El alumno como figura central del aprendizaje

El rector de Quality Leadership University (QLU), Óscar León, considera que la educación superior panameña debe centrarse en sus estudiantes, dando paso a mayor participación estudiantil, un elemento sumamente importante dentro de la enseñanza en cualquier nivel.

La investigación ‘La participación de los estudiantes en el aula como factor determinante para mejorar la calidad de los aprendizajes’, de Olivers Flores López, para la Universidad Alberto Hurtado de Chile coincide con esta línea de pensamiento.

El informe argumenta que la intervención de los alumnos en las clases es importante, no solo para asegurar la cooperación y la adquisición efectiva de los conocimientos, sino también porque mejora la calidad de los procesos formativos, brindados por los educadores, que exigen reposicionar al estudiante como el centro del aprendizaje.

“Todo inicia con los profesores. La calidad del aprendizaje y la idoneidad de quienes enseñan es clave” ÓSCAR LEÓN
RECTOR DE QUALITY LEADERSHIP UNIVERSITY.

Sin embargo, el diagnóstico del BID reporta la insistencia de utilizar métodos tradicionales en el aprendizaje dentro de las aulas universitarias. Esto le pesa cada vez más al país, la subutilización y escasez de talento es prueba de esto.

Según la corporación multinacional Manpower Group, especialista en estrategia de talento, en Panamá existe un 64% de escasez de talento. Problemas como la poca inversión en el sistema educativo y segmentación de la enseñanza solo lleva a más obstáculos que dificultan el cambio.

Nuevas metodologías

“Todo inicia con los profesores. La calidad del aprendizaje y la idoneidad de quienes enseñan es clave”, señala el rector de Quality Leadership University en cuanto al rol de los educadores en las deficiencias de la educación superior en Panamá.

La falta de preparación por parte de los profesores y el poco dominio de las tecnologías son factores que pueden afectar de manera negativa la experiencia educativa en el sector universitario.

Según la Universidad del Norte de Colombia, la tecnología ayuda a potenciar las habilidades digitales de los estudiantes. En la universidad es una herramienta fundamental para los alumnos, pues permite hacer las lecciones más personalizadas e inclusivas.

La falta de herramientas tecnológicas que permitan dinamizar y perfeccionar las estrategias educativas en universidades se refleja en el retraso en cuanto a investigación y nivel educativo, uno de los mayores problemas de Panamá.

Es ahí donde el papel del profesor es fundamental. Es necesaria una mejor preparación por parte de aquellos dedicados a la enseñanza en adultos, con conocimientos que se adapten no solo al nuevo mercado laboral, sino a las demandas de aprendizaje de los estudiantes de las nuevas generaciones.

Esto solo será posible con la aplicación de nuevas metodologías, que tomen en cuenta las tecnologías necesarias para los alumnos dentro de sus campos de estudio.



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