La caída en desgracia de la mujer que estaba considerada ‘la nueva Steve Jobs’


En el mundo de la tecnología en Estados Unidos se mueven cantidades astronómicas de dinero, pero no todos los negocios salen bien. Es lo que le ocurrió a Elizabeth Holmes, una mujer que llegó a ser considerada “la nueva Steve Jobs”.

Tal y como recoge la BBC en un reportaje, en 2014, Holmes estaba en todo lo alto. Tenía 30 años y tras salir de la prestigiosa Universidad de Stanford había fundado una empresa, Theranos, valorada en 9.000 millones de dólares.

La empresa estaba dedicada al diagnóstico de enfermedades y su producto era estrella era una prueba llamada Edison, que con unas pocas gotas de sangre era capaz de detectar enfermedades como el cáncer o la diabetes.

Millonarios como Rupert Murdoch o Henry Kissinger invirtieron en la empresa, que recibió el apoyo del gobierno de Estados Unidos. A esto se le sumaba una personalidad fuerte, con mucha seguridad.

Pero en 2015, al proyecto empezaron a vérsele las costuras. Un informe puso en duda la efectividad de la prueba Edison y el Wall Street Journal reveló que los resultados de las pruebas no eran fiables y que la empresa había usado máquinas disponibles comercialmente hechas por otros fabricantes para la mayoría de sus pruebas.

Empezaron a llegar demandas y los socios capitalistas se desvincularon de Theranos. En 2016, el Gobierno estadounidense prohibió a la compañía realizar análisis de sangre. En 2018, la empresa se disolvió.

Poco después, Elizabeth Holmes fue detenida por cometer fraude electrónico y conspirar para cometer fraude electrónico. Después, fue liberada bajo fianza.

Este mes comienza el juicio contra ella y se enfrenta a 20 años de cárcel por los 12 cargos de fraude que se le imputan.



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